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En los márgenes: Desahucios, endeudamiento hipotecario y vivienda social


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La película de Juan Diego Botto con Penelope Cruz y Lui Tossar, En los márgenes pretende sensibilizarnos ante un problema social que convive con mucha otras precariedades, en este caso el de no tener un techo donde cobijarse y poder acabar en la calle. Vox popularizó una foto electoralista donde se insinuaba que inmigrante menor de edad costaba una cantidad astronómica al erario público, mientras nuestros jubilados tenían que mantenerse con pensiones muy inferiores. Asociado con ello circulaba la leyenda urbana de que mientras bajabas al supermercado una parata en la puerta podía dejarte sin tu casa, porque luego no hay forma de echar a los ocupas.

En cambio solemos olvidar otras patadas en la puerta. Las mandatadas por la usura de los bancos. Al subir los alquileres, se convenció a la gente de que debía hacerse propietario de su vivienda para no estar al pairo de aumentos inasumibles. Mientras en Europa lo usual es vivir de alquiler, en nuestros país parecía necio no endeudarse para comprar tu casa. Sin embargo, los prestamos hipotecarios también pueden incrementar sus cuotas, como sucede ahora mismo al elevarse el precio del dinero. A este incremento en la cuota hipotecaria hay que sumar el de una inflación en alza, lo que ocasiona que mucha gente trabajadora tenga muchos problemas para pagar sus recibos e ir al marcado para abastecer su despensa.

Allí donde puede los electos del Partido Popular disminuyen el parque de viviendas sociales vendiéndolas a los llamados fondos buitre, lo que representa un inasumible aumento del alquiler para unos usuarios con otras expectativas, aunque luego prometan en campaña electoral que van a construir nuevas viviendas sociales, con el fin de recalificar terrenos que puedan ser bien rentabilizados por unos promotores inmobiliarios muy agradecidos con esas mediaciones políticas. Al mismo tiempo exoneran a los más acaudalados de tributar por su patrimonio, con la cantinela de que al no abandonarán su región y cotizarán más por sus rentas del trabajo. ¿Podrían documentar esta receta mágica para recaudar más rebajando impuestos? Quizá pudieran patentarla y obtener beneficios por ello.

En España hubo una ley de alquiler muy proteccionista que daba lugar a heredar los contratos de alquiler mediante matrimonios ficticios, como nos cuenta Berlanga en El pisito. Pero el ministro presuntamente socialista Miguel Boyer liberalizó ese mercado para hacer aflorar viviendas que no se alquilaban porque no compensaba hacerlo, al no cubrirse los gastos de mantenimiento. Eso provocó la fiebre hipotecaria. Pedir un préstamo al banco significaba asegurarse una tranquilidad y no depender de las veleidades del arrendamiento. Nadie advirtió de lo que podía pasar en caso de impago. Entonces no solo perdías el bien, sino que conservabas la deuda, salvo que fueras ciudadano ecuatoriano, cuyo presidente logró exonerar a sus compatriotas de esta singularidad hispánica.

El Vicepresidente del Banco europeo, Luis de Gindos, antes de ser ministro de economía en el gobierno español, representaba nada menos que a Lehmans Brother, la causa de la gran recesión de 2008. Quienes pilotan los mandos de la economía siempre siguen en la cabina que capitanea las reglas del marcado, salvo que cometas tantos errores como el autor de nuestro milagro económico según Aznar y acabes en la cárcel, porque, ya saben, “es el mercado amigos”, algo de lo que Rodrigo sabe un rato. A Bankia hubo que rescatarla con dinero público porque sus cuentas estaban trucadas.

Con todo, pese a socializarle las perdidas, se siguieron generando beneficios privados y ahora Caixabank ha incrementado sensiblemente su clientela con la absorción de Bankia, que a su vez había abducido entidades como Caja Madrid, la del Monte de Piedad. Poca piedad tienen los bancos con quienes les adeudan dinero. A propósito del estreno de Entre los márgenes circulan testimonios escalofriantes. Como el de esa madre que avaló a su hijo para comprarse un piso y este quedó en paro tras abonar durante nueve años las cuotas de su préstamo. No sólo echaron de su casa al hijo, sin o que la madre también perdió la vivienda comprada en su juventud. Un subastero hizo un pingüe negocio rentabilizando la miseria del prójimo. ¿No habría que legislar al respecto? Hay legalidades tremendamente ilegítimas que son inmorales e inhumanas.

 

Profesor de Investigación en el IFS- CSIC (GI TcP) e Historiador de las ideas Morales y Políticas. INconRES (PID2020-117219GB-I00) / RESPONTRUST (SGL2104001) / ON-TRUST CM (2019HUM5699) y PRECARITYLAB (PID2019-105803GB-I0)

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