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Gilberto Bosques, entre la historia y la memoria democrática


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)
Busto de Gilberto Bosques Saldívar en la Secretaría de Relaciones Exteriores, Ciudad de México. Busto de Gilberto Bosques Saldívar en la Secretaría de Relaciones Exteriores, Ciudad de México.

En estos días, el presidente de México ha realizado un homenaje al político y diplomático poblano Gilberto Bosques por su reconocimiento como memoria del mundo de la UNESCO. Bosques murió ya centenario en 1995, en el momento que por primera vez realicé una estancia en México. Pocos años después, en el 2000, gracias a la estancia durante un curso en El Colegio de México, el historiador y documentalista Alberto Enríquez Perea me animó a acercarme a la personalidad de Bosques por su labor en la protección de los refugiados republicanos españoles. Así, en mis libros De la guerra civil al exilio (2005) y La Batalla de México (2009) me acerqué a las relaciones hispano-mexicanas desde la Segunda República y durante la España del exilio. Con otros historiadores como Benedict Berhens y José Luis Morro he tenido ocasión de hablar sobre Bosques en otros momentos.

Se ha afirmado en la prensa que Bosques salvo a más de 40 mil refugiados no sólo españoles sino antifascistas europeos durante su misión como cónsul general mexicano en Francia durante la segunda guerra mundial. Es cierto que, con el patrocinio de Indalecio Prieto desde la delegación de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) en México, Bosques abrió dos castillos en la Francia de Vichy en los que encontraron refugio más de mil hombres, mujeres y niños españoles, que eran financiados por la JARE. El consulado mexicano firmó de nuevo, como había hecho en 1939, decenas de miles de visados a republicanos españoles y brigadistas internaciones de la Guerra de España, generando un rayo de esperanza. Sin embargo, la caída de Francia ante la guerra relámpago de Hitler había hecho extremadamente difíciles el fletamiento de embarques colectivos hacia América. De hecho, solamente menos de cinco mil españoles llegarían a México en embarques entre 1940 y 1942, durante los años de la Francia de Vichy. El gobierno de Lázaro Cárdenas inicialmente había suspendido los embarques al estallar la segunda guerra mundial, aunque ante la caída de Francia volvió a abrir las puertas de su país a todos los refugiados. Su sucesor Manuel Ávila Camacho continuó la protección de los refugiados, pero acentuando la prevención hacia anarquistas, comunistas y judíos.

Bosques siguió las instrucciones de la cancillería mexicana confirmando la autorización de visados que recibía desde México, y. seguramente, fue más allá en algunos casos personales de perseguidos judíos y comunistas, pero como ha demostrado Daniela Gleizer no se extralimitó en términos generales respecto a las prevenciones antisemitas y anticomunistas de la administración avilacamachista.

Del mismo modo, como he tratado hace años, el cónsul mexicano no hizo gran caso a la comisión auxiliar de la JARE en Francia, en la que se encontraba, por ejemplo, el líder de los socialistas vascos Paulino Gómez Beltrán, pese a recibir desde los fondos de la JARE en México cuatro millones de francos mensuales. Finalmente, en embarques en una naviera portuguesa lograron ser trasladados desde Marruecos algunos miles de refugiados, siendo en algunos casos alteradas por el Consulado las listas de embarques de exiliados españoles elaboradas por la comisión de ayuda española en función de responsabilidades y cuotas políticas y, en otros, sustituidos por antifascistas europeos.

El personal de la legación mexicana fue internado por las autoridades nazis y Bosques y su familia solo pudieron llegar a México en 1944, donde fueron recibidos por los exiliados. Tras la guerra mundial, como ha estudiado Aurelio Velázquez, Bosques fue destinado a Portugal continuando ayudando a algunos antifranquistas que conseguían huir de la represión franquista y se veían amenazados en el Portugal de Salazar. Destinado en la Cuba de Batista, ofreció incluso protección a los hermanos Castro. Por su labor de protección a los refugiados, en 1956 recibió una condecoración del gobierno republicano en el exilio encabezado por Gordón Ordás.

En resumen, Bosques, que había sido un joven político y periodista en tiempos de la revolución mexicana, desarrollando incluso una carrera parlamentaria, terminó siendo un funcionario de la carrera diplomática que siguió las instrucciones de su gobierno, yendo más allá de ellas en algunos casos respecto a la protección de antifascistas españoles o europeos. Esta protección mexicana la realizó con la ayuda de los fondos de la JARE, a pesar de la limitación de éstos y las circunstancias adversas para los embarques colectivos durante la segunda guerra mundial. La concesión de decenas de miles de visados desató un resquicio de esperanza entre los refugiados en los momentos más duros de la Europa de Hitler, aunque solo unos pocos miles consiguieran finalmente llegar a México.

Desde su muerte en 1995 Bosques ha recibido homenajes y reconocimientos que culminan con éste de la UNESCO, y se ha exagerado en la prensa hasta hablar del Schindler mexicano. Sin embargo, llama la atención que no haya ningún lugar de la memoria en España sobre su figura a pesar de las conmemoraciones del exilio y las políticas de memoria democrática.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Fue secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017).

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