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Ciudadanos y la constatación estadística


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

“Es algo que sucede cuando muere la gente, la discusión desaparece con ellos”, así se pronuncia antes de la página 100, el monumental Philip Roth, en su no menos colosal repaso de la sociedad americana de final de siglo XX, en “Pastoral americana”.

Esta marca de cavilación podría aplicarse al partido político Ciudadanos, que surgió como una idea, que se tornó en reflexión, que quería ser una imaginación, para luego ser una realidad, que fue una esperanza, que se lanzó a la vorágine de la política, que se encarnó en la persona de Albert Rivera, quien se agarró a un ladrillo, que se separó, que se volvió a casar, que dio a conocer como hechos extraordinarios estos sucedidos, que quiso a través del partido liderar España, que lideró electoralmente Cataluña pero solo cara a la historia, nunca a la realidad.

Desde julio de 2006, Ciutadans de Catalunya, luego Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, para quedar primero como C,S, y terminar en CS, en que un ramillete de pensantes de la primera hora, fundadores de la cosa, alumbraron el germen de lo que sería el partido, con muchos de ellos renuentes a seguir remando desde hace tiempo, y ahora todos ellos desaparecidos del entusiasmo y la factura de la ola, desde entonces hay que reconocer que CS, para abreviar, ha protagonizado mucha guerra y poca paz.

Los estertores de la formación siguen siendo de una gran pesadez periodística. Inés Arrimadas parece dispuesta a continuar pese a la suma de fracasos ya perpetrados a los que habría que añadir los futuribles en formato predicción electoral. Las diseminaciones locales o geográficamente disminuidas del partido lo hacen cada vez más pequeño y necesitado de lente de aumento. Begoña Villacís, vicealcaldesa de la ciudad de Madrid, experimentará sudores fríos solo con pensar en su futuro en la escala pública.

El ingreso en el PP de Madrid parecería lo más conveniente si su deseo es la permanencia en el portal de transparencia de cargos públicos. Únicamente en el gobierno de Alcalá de Henares, en la meseta central, representa CS cuota de poder, merced a la abierta generosidad del Psoe local, enemistado con otras fuerzas y resuelto a ejercer el gobierno con un cadáver, cuya resurrección no parece probable.

En otras latitudes, los escenarios políticos dibujables de aquí a mayo de 2023, no parecen contar con CS más que como futuribles de muy escasa plasmación en el terreno de las realidades. Los inclinados a la fe en CS aún pervierten su creencia en la sentencia de Borges, expresada por Héctor Abad Faciolince, en “Lo que fue presente” (Alfaguara): “morir es solo una constatación estadística”.

Y lo cierto es que el tiempo coincidente con Rivera tuvo su plenitud de creencia en el verano de 2019, cuando los éxitos de CS permitían un sumatorio lleno de alegría matemática para la formación liberal que le permitía forma de gobierno con el Psoe de Pedro Sánchez, pero que indujo a la invención de Francesc de Carreras a querer reventar la banca con la inestimable ayuda del adoquín de la plaza de Urquinaona, que no convenció a los electores pero sí a los vendedores de Amazon, a quien se podía encargar la baldosa por un módico precio y luego demediarla hasta conseguir un pedazo de cacho de trozo. Rivera y sus cosas.

Del estrellato a la dignísima logística del baúl del artisteo, no sin antes prestigiar a los despachos de abogado con renombre e inigualable prestigio. Lo que se engendró como noble hará muy bien en terminar como algo parecido a idéntico nombre, prescindiendo de lo sucedido por en medio, con fotos de Colón con cabildeos con las fuerzas marginales solamente a gusto con la entonación del “a por ellos”.

El frenesí de CS con esos cánticos cavó su tumba y es llegado el momento de retirarse a tiempo para dejar de compartir futuro con juguetes rotos como el que representa Rosa Díez, elevada a los carteles al parlamento europeo , en 1999, por el Psoe, con su pegamento y almagre y ahora en la disputa de la representación de la Legión y otras fuerzas de emotivo recuerdo en alzamientos y asonadas.

Es llegado el final de Ciudadanos para su asentamiento pacífico en los libros de historia.

Así sea.

Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.

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