HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

La libertad y su maridaje, por Díaz Ayuso


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una foto de la Comunidad de Madrid vía flickr. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una foto de la Comunidad de Madrid vía flickr.

Una nueva ventana de oportunidad -ese sintagma tan pregonado en los tiempos presentes- se ha abierto a favor de la obra de Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta de la comunidad de Madrid vivía sin vivir en ella y la inquietud se apoderaba de su entorno, circunstancia y complementos, porque desde las gloriosas jornadas en las que se gritaba “libertad, libertad”, en el barrio de Salamanca, con alta gama tanto de sentimientos como de motor de explosión de 300 caballos de potencia y/o electrificación de gran alcance, no se adivinaba escenario para adecuado aprovechamiento de su ambición, muy cuestionada por Feijóo y su paseíllo fashion en la derecha española.

La estela que marca el cohete de aproximación estelar del “james web” fundacional del PP viene siendo seguida con criterio profesional por el líder gallego, para quien Vox y Ayuso son accidentes estratégicos e incluso solo gramaticales para su dominio y predominio del firmamento y galaxia de la oposición ganadora y con aspiración de gobierno para cuando los turrones de 2023.

Naturalmente, la acreditada sensibilidad de Ayuso para la detección de escalones escalables para su lucimiento sigue en estado de objetiva forma de disposición y músculo. La luz por definición conserva la categoría de grandes palabras que ejercen atracción e influencia para el debate filosófico y la construcción de relatos e ideas fuerza. Y eso Ayuso lo sabe y lo paladea.

La izquierda es una vieja revieja que solo se mueve por carencias relacionadas con el estado de bienestar, obtención de becas sin relación alguna con la renta familiar, naderías de fallas en ecosistemas y tonterías de salud, prevención de golpes de calor, y un largo etcétera sin relación verdadera con el mundo de la libertad y sus desarrollos y homologaciones.

Ayuso se disparó en las previsiones electorales al poner en funcionamiento la ecuación tapa y libertad, al margen de conceptos de profundidad teórica como la libertad individual, la limitación del poder del Estado o la igualdad ante la ley, de los clásicos Locke, Adam Smith y Ricardo.

El vermut, la aceituna con sabor a anchoa del Cantábrico, la terraza y el velador, arrasaron las urnas con tal seguridad en sus guarismos que hicieron de Ayuso una efigie de tamaña ejemplaridad ante la cual Pablo Casado tuvo que recular incluso con unos papeles que decían que el hermano de la presidenta tenía un poder de compra de 300000€ por el esfuerzo que representa dos golpes de teléfono cuando la gente moría en un pasillo de hospital.

No fue suficiente, la tapa y su poder de seducción acabaron con Casado, los pelotazos y con Soto de la Adrada y sus habladurías. Pero surgió de la neblina del noroeste el efecto Feijóo y Ayuso andaba con el mentón alargado en busca de la aparición de una gran palabra a la que maridar con la libertad o cosa semejante.

Y lo mismo que Goethe, palabras mayores, pedía con insistencia agónica “luz, más luz”, en un alemán terminal, ahora la presidenta de Madrid, en plenitud de poder en Madrid, ha encontrado en el decreto limitador de luminosidad y poderes de limitación frío-calor del gobierno de Sánchez un salvador resquicio que levante su agostado protagonismo, coincidente con el levantamiento y proyección en número de votantes de Feijóo.

Esta inclinación del gallego a la línea ascendente sin que Vox pudiera evitar la trayectoria puede ser laminada por la lideresa madrileña, para quien la quietud no es virtud ni emblema que provoque envidia. Quienes, en su propio partido, profetizaron su imposible calma a la llegada del nuevo presidente del PP, se ve que la conocen.

Su destino va más allá de Puerta del Sol y sus espacios diáfanos. Quiere más. Por ello, no quiere apagar las luces ni tocar el termostato por encima/por debajo de las marcas que ha asignado Moncloa. Esa determinación es implantada por la vecina del kilómetro cero de España con esa resolución dialéctica que le han hecho creer como proveniente de un círculo virtuoso que le proporciona conocimiento y sabiduría.

Como sostiene el referencial novelista inglés Anthony Powell, en la monumental “Una danza para la música del tiempo: primavera”, (Anagrama) “yo aún no sabía que la capacidad de los hombres interesados en el poder no se expresa necesariamente en la brillantez de su conversación”.

La habitual de Ponzano no requiere de apoyos académicos ni oratorios porque su desempeño va dirigido contra “el poder totalitario de Moncloa”. Y eso en los colectivos de grandes palabras abre puertas y divide mares. Núñez Feijóo sabe que se vislumbran problemas y cruza su mirada entre los cristales de sus ovaladas gafas de equilibrado diseño.

 

Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider