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Enfrentando a nuestro Goliat


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Durante varios años los filisteos habían estado en guerra con los hijos de Israel. Durante una batalla, queriendo intimidar e incluso humillar a los israelitas, Goliat, que era un gigante de aquel ejército, se pasó 40 días insultándolos. Atemorizado por la presencia del hombre, ningún soldado del ejército de Israel se atrevió a enfrentarse a él. Y la victoria de los filisteos parecía incuestionable, dado el tamaño de Goliat.

Mientras la desesperación, la duda y el miedo seguían rondando la mente de los soldados israelitas, Dios, el mayor estratega, le dio a David (un simple pastor que estaba de paso) el valor y la fe para enfrentarse a este gigante en el nombre del Señor. Sin táctica ni estrategia para la guerra, sino sólo con la fe y el deseo de luchar por Dios, David se adelantó a Goliat, lo derrotó y también le cortó la cabeza.

Ya no recordamos aquellos David que por motivos de una férrea ideología lucharon por sus ideales y por una causa a todas luces, noble. Las batallas contra los Goliats políticos han existido y continuarán como no puede ser de otra manera.

Hay Goliats a nuestro alrededor, gigantes enormes con la mala intención de destruirnos. No son hombres de tres metros de altura, sino que son las personas y las instituciones que controlan los atractivos pero malignos elementos que pueden acometernos, debilitarnos y destruirnos. Algunos de esos gigantes ostentan gran poder sobre otros. Ahora vemos el caso de Ucrania contra Rusia, que en cierto modo, recuerda a aquel David que con su honda mató a Goliat.

Entre esos gigantes que por otra parte todos debemos enfrentar, puede encontrarse cualquier cosa, y cualquier cosa quiere decir que uno, la persona debe identificar al gigante a quien tiene que combatir. Los vicios están entre ese grupo de gigantes que proporciona uno para cada ser de esta tierra. Hay drogas ilegales de diversas clases que son relativamente fáciles de conseguir. Para los que las venden, es un negocio que les reporta millones de dólares, una red gigante de iniquidad. Los gigantes que se esconden tras esas caretas son formidables y hábiles. Han obtenido una vasta experiencia en la guerra que sostienen. A ellos les gustaría tenernos como esclavos.

Es casi imposible evitar sus productos por completo, pues se ven por todas partes. Mas no debemos temer si tenemos la honda de la verdad en nuestras manos. Hemos recibido enseñanzas y consejos. Tenemos en nuestro poder las piedras de la virtud, el honor y la integridad para usarlas en contra de esos enemigos que quisieran conquistarnos. Cuando nos desafíen, podemos “herirlos en la frente”, hablando en lenguaje figurado. Podemos triunfar sobre ellos disciplinándonos para evitarlos. Podemos decirles a todos ellos, como David dijo a Goliat: “Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”. Ese Dios significa también la libertad, la voluntad, el honor que toda persona desarrolla ante la vida y la sociedad.

La victoria será nuestra. No debemos permitir que Goliat alguno nos atemorice y esta reflexión debe ahondar entre los jóvenes como aquel grupo de la población que es más frágil y que se deja vencer y/o engañar por las falsas cualidades inalcanzables de esos gigantes que ahora se les imponen constantemente.

Pero, cuando hacemos nuestra parte, desarrollamos valentía y sinceridad, dominamos nuestra vida. Al pasar de los años, esos jóvenes mirarán hacia atrás y verán con satisfacción las batallas que han ganado en la vida y a eso hay que motivarles y enseñarles.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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