HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

El desgastado concepto de la abstención


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El concepto de abstención se apodera de la recta final de las elecciones andaluzas. A ello se reduce, al parecer, no la reflexión de los electores sino la determinación e incertidumbre de los dirigentes de los grandes partidos. Feijóo lanza el proyectil envenenado de la prueba del odio: si tanta irradiación de sustancia de animadversión tiene el PSOE hacia Vox, que se abstenga en la presunta investidura de Moreno Bonilla, como se le conocía antes del asentamiento en el palacio de San Telmo.

Nunca se dio por tan predeterminado el resultado de una elección, ni por tan mínima la estatura política del candidato Espadas con la asimilación de la grosería hacia una opción electoral como todas las demás. El presidente Sánchez ha centrado objetivamente la situación con la aparición del concepto de “megaabstención”. Para hablar de la abstención en Andalucía se habría de haber hablado el mismo idioma en Castilla y León, donde se dio entrada a Vox con dos consejerías y una vicepresidencia.

Sánchez se jugó decididamente en 2016 su futuro político por un entendimiento especial de la decisión de no abstenerse y no favorecer el gobierno de Rajoy. Hasta tal punto aquello marcó su trayectoria que se tradujo meses más tarde en un crecimiento de coherencia que le ayudó a ganar las siguientes primarias y acreditar su arsenal de razón cuando el PP resultó condenado por la Audiencia Nacional. Y de ahí, de un entendimiento razonado moralmente de la necesidad de mantener una oposición radical al PP, desmentido por la gestora del PSOE de 2106 favorable a la abstención, se llegó con el auxilio de la razón a la orquestación en tiempo express de una moción de censura.

Es decir, que el PSOE de Pedro Sánchez “sabe”, “entiende”, del concepto de abstención. Hans Magnus Enzensberger, en “Reflexiones del Señor Z” (Anagrama, 2015), pone en boca del protagonista que “uno solo debe mantenerse fiel a aquello que no dice”. Nada se dijo de la abstención configurada para impedir la entrada de Vox en un potencial gobierno andaluz. La idea de conceder oportunidad al PP por los quebrantos presumiblemente sostenidos con Vox en un gobierno común debería hablarse en cualquier caso en un tablero de negociación en el que el cumplimiento institucional de los deberes de ambos grandes partidos fuese una realidad. Y de eso no se puede hablar en este momento donde la insoportable ausencia de rigor se apodera del Partido Popular en materia de renovación del Tribunal Constitucional.

La dilación interesada, la irrespetuosa narración de un comportamiento infausto, inmortaliza el fraude moral que hace del Partido Popular, aun cuando esté regido por un dirigente de aparente perfil renovador, una organización dispuesta al gozo de ventajas tramposas. Sin el manejo de una arquitectura con fundamentos intocables comunes a los dos grandes partidos, imposible entre otras cosas por el muy dispar entendimiento de la organización territorial del Estado, el reparto de abstenciones cuando se dibuje un interés indiscutible para el Estado en su conjunto es un ruido de obras, una murmuración.

Si el PP gobernó en Madrid y en Andalucía con una gran comprensión de Vox, sin llegar a gobernar juntos, el crecimiento de Vox acerca su influencia en la misma geografía donde habita el PP, quiéralo o no el PP. Y su empatía hasta el presente momento, solamente interrumpida por el desgraciado Pablo Casado en la moción de censura de Vox, con la foto de Colón como ejemplo más gráfico, coloca al partido de la calle Génova en la necesidad de digerir ese problema sin el concurso o ayuda del PSOE, máxime cuando Feijóo presenta el escenario de Andalucía como el preludio de una realidad invasiva en España hasta las próximas generales adivinatorias de un vuelco ya descontado.

El PSOE de Sánchez sabe del PP y de su sentido de Estado lo que decía un personaje de Juan Villoro, en su novela “Arrecife”: “este país ofrece pasado, pasado y pasado”.

Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider