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El mito del cero-covid19 frente a la pandemia


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

'La estrategia de cero covid19 es poco menos que inviable, tanto desde el punto de vista epidemiológico como desde el sociopolítico'.

Al cabo de dos años y dos meses largos de pandemia de la covid19, y aunque el virus y sus nuevas variantes siguen entre nosotros, si bien de forma muy diferente a los tintes dramáticos de la mayoría de los países empobrecidos con bajo nivel de vacunación y en consecuencia de protección, ya son otros los problemas que preocupan hoy a los españoles. Entre ellos, los tres meses transcurridos desde la invasión de Ucrania y la amenaza de la extensión de la guerra y su impacto en la incipiente recuperación económica, en la escalada de precios, el abastecimiento de alimentos y sobre las condiciones de vida de la mayoría de la humanidad.

La pandemia ya no es tampoco la noticia exclusiva y excluyente, como lo era lógicamente hasta hace bien poco en el ámbito sanitario, y ahora deja espacio en los medios de comunicación y en la preocupación de los ciudadanos, a otras cuestiones como la crisis de la atención primaria, las listas de espera e incluso también a otras enfermedades víricas como la nueva hepatitis aguda infantil o la más reciente de la viruela del mono provocada por un poxvirus. Eso permite en general seguir hablando de virus y sus brotes, cadenas de transmisión, medidas de prevención, de aislamiento y cuarentenas, así como de medicamentos antivirales y de vacunas en los medios de comunicación, a algunos en particular les facilita continuar agitando los maniqueos entre el miedo y el sálvese quien pueda entre la ciudadanía y a otros seguir haciendo oposición política, eludiendo la responsabilidad que sí han demostrado los ciudadanos.

Si acaso, la pandemia propiamente dicha, se mantiene como noticia debido a los últimos brotes en el sudeste asiático, pero sobre todo por las drásticas medidas de aislamientos y cuarentenas de los gobiernos macro urbes como Shanghái o en barrios enteros de Pekín, dentro de la estrategia denominada del cero covid, y más en concreto por la prolongación de sus graves consecuencias económicas y sociales a nivel interno y el impacto en la cadena de suministros a escala mundial sin que se vislumbre una fecha para la famosa erradicación. Una clara muestra de la práctica imposibilidad de generalizar la estrategia de erradicación, como han planteado repetidamente algunos sectores de expertos y mediáticos en España en las distintas fases de la pandemia, que sin embargo la mantienen como bandera alternativa a la estrategia de control.

A pesar de ello, el gobierno chino ha empeñado el prestigio de su respuesta sanitaria, del conjunto de su contundente política frente a la pandemia y por extensión de su prestigio como modelo de gran potencia, a la mencionada estrategia de erradicación. Es cierto que al menos hasta ahora con la ventaja de un menor impacto en tasas de incidencia y de mortalidad, según sus datos. Aunque, con un impacto económico, social y sobre la salud general de la población, no solo de los sucesivos brotes de la covid19 sino del control digital, los cierres perimetrales y las cuarentenas impuestas mediante la represión, que ponen evidencia no tanto la dificultad de mantener en el tiempo la estrategia covid-cero en un solo país, cuanto más en un mundo globalizado, en que resultaría imposible de aplicar y de sostener.

El caso más extremo ha sido el de Corea del Norte que de una incidencia cero de la pandemia mediante el cierre de todos los accesos e intercambios con el exterior, ha pasado en tan solo unos días a la distopía declarar varios millones de afectados, por su carencia de inmunidad adquirida por el contagio, a la que se añade su inexistente protección como consecuencia de su rechazo total a la vacunación.

Una estrategia de erradicación del virus que se ha convertido también en un arma geoestratégica, desde el mismo momento en que se ha presentado como la alternativa epidemiológica de los países asiáticos, con experiencias previas como el SARS, frente a la estrategia de mitigación y control aplicada en buena parte de occidente, y ambas al populismo negacionista de países como Brasil o los EEUU en la etapa de Donald Trump y todavía hoy en los Estados con gobiernos del partido republicano.

Sin embargo, la estrategia de cero covid19 es poco menos que inviable, tanto desde el punto de vista epidemiológico como desde el sociopolítico, por cuanto se trata el virus que tiene un reservorio animal y además una parte de los casos evolucionan casi sin síntomas, en tanto se transmite entre humanos incluso antes de tener síntomas y sin ellos, con una baja letalidad y de graves complicaciones, cuando además hemos visto a lo largo de la pandemia que posee variantes y provoca reinfecciones. Tampoco desde el punto de vista social y político existe posibilidad de erradicación del virus sars cov 2 en un solo país, a partir del momento en que la transmisión es un hecho, sobre todo en la actualidad, en que vivimos en un mundo superpoblado y con una muy alta movilidad. Se ha demostrado además que no es posible la generalización de la respuesta con la polarización del orden internacional, el discutido liderazgo político actual de la OMS, la disparidad de los sistemas sanitarios y las barreras económicas y culturales para hacer prevalecer la cooperación y la solidaridad internacional. Por el contrario, la pandemia es objeto de la pugna geopolítica en un momento de transición del sistema geopolítico internacional, de polarización populista con el negacionismo y asimismo de infodemia en las redes sociales e incluso en muchos medios tradicionales de información, y no de una política de colaboración internacional y de una información científica seria, incluso la misma estrategia de control a nivel global se dilata en el tiempo más de lo previsto por el egoísmo vacunal.

Porque tratar una pandemia, que por su propia definición es global, solo como una epidemia nacional o como una apuesta estratégica en el terreno de la competencia geopolítica global, está claro que no es el camino. El camino no es otro que la cooperación.

Hoy por hoy el cero covid no constituye pues una alternativa a la estrategia de control y mitigación desarrollada por la mayoría de los países, en los que se ha sufrido la pandemia y donde se ha intentado controlarla protegiendo a los mayores y a los más vulnerables, sin para ello provocar una catástrofe económica y social.

En todo caso, y aunque una pandemia no se evalúa hasta que termina, y de eso aún estemos lejos, debido al bajo nivel de inmunidad y de vacunación de una gran parte del mundo, nos puede pasar algo parecido a lo ocurrido con la pandemia de gripe de 1918: al fin no declarado de la pandemia le puede suceder un tiempo protagonizado por una dura endemia.

En definitiva, que con las condiciones antes citadas no hay erradicación posible, y la estrategia de control no solo depende de la ciencia sino también de la política. Aunque algunos todavía sigan jugando con el fuego de la antipolítica.

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.

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