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Las leyes socialistas durante la democracia: dificultades y avances


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

En primer lugar, citaré a modo de recordatorio, que considero necesario, las Leyes que han articulado la Educación en España desde 1985, que, como se verá, ni son tantas ni tan distintas, como, a veces, se dice, para justificar la afirmación inexacta de que se están cambiando las leyes cada cuatro años. Son las siguientes:

1. Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educación (LODE), que se refiere fundamentalmente a la participación de los distintos sectores de la comunidad educativa en la gestión de la enseñanza.

2. Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), que estructura la duración, objetivos y contenidos de cada una de las etapas educativas no universitarias. La estructura del sistema educativo que establece esta Ley permanece vigente.

3. Ley Orgánica 9/1995, de 20 de noviembre, de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros Docentes (LOPEGCE), que revisa, actualiza y complementa algunos elementos de las dos Leyes anteriores, relativos a la participación, la dirección escolar, la evaluación y la inspección educativa.

4. La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, (LOE), que actualiza la LOGSE, en la dirección de profundizar en la atención a la diversidad.

5. La Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), que a través de un Artículo Único, modifica la LOE en un buen número de artículos para darle una orientación distinta en cuanto a sus objetivos y contenidos, pero sin modificar la estructura del sistema educativo establecida por la LOGSE.

6. La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE) 

En consecuencia, cinco Leyes publicadas en el Boletín Oficial del Estado, que en realidad son tres bloques legislativos en 30 años: LODE / LOGSE-LOPEGCE LOE – LOMLOE / LOMCE.

Si algo hay que significar, por contrastado, es que la mejora de la Educación en calidad y cantidad desde 1985 ha sido una constante, cuyo balance se refleja en el mayor número de titulados universitarios que nunca ha tenido España, con la mejora del capital humano del país, que eso representa.

Cualquier afirmación catastrofista sobre nuestro sistema educativo, no tiene otro objetivo que justificar el derribo de un edificio, que gozaba de buena salud, para construir uno nuevo que responda a intereses distintos de planificación en función de un modelo diferente de sociedad, que se pretende impulsar primero e imponer después.

Algo tanto distinto a ese necesario Pacto Educativo, que hoy todo el mundo pide y que solo un Gobierno intentó en serio, con la experiencia de haber sacado siempre las Leyes educativas con una gran mayoría de los Partidos Políticos de la Cámara legislativa, cuya tarea correspondió al Ministro Ángel Gabilondo.

Porque de todas las leyes citadas: LODE, LOGSE, LOPEGCE y LOE fueron acordadas y votadas favorablemente por la mayoría de los grupos políticos del Congreso, además del Partido Socialista Obrero Español que las impulsó. Y solo una Ley, la LOMCE, fue votada favorablemente exclusivamente por el Partido que la impulsó.

Y ese es un dato muy relevante cuando hablamos de legislar para la comunidad educativa en su conjunto, es decir, para la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de España, fundamento de todo Pacto de Estado en Educación.

De las leyes socialistas cabe decir lo siguiente:

La LODE, supuso la regulación y potenciación de la participación de la comunidad educativa en la organización y gestión de los centros, con la elección directa y democrática del director por el consejo Escolar, pero una evolución conservadora del concepto del director, potenciando su figura gestora frente a su liderazgo pedagógico, hizo que esa elección fuera intervenida por la participación de la Administración educativa en su elección, truncando el ideal esencial que proponía la ley.

La LOGSE tuvo dos grandes problemas que limitaron su éxito; la falta de una Memoria económica, muy necesaria, pues modificaba estructuras básicas del sistema educativo y el rechazo de los Agregados y Catedráticos de Instituto, que veían en ella una degradación de su perfil al tener que dar clase a antiguos alumnos y alumnas de EGB. Los dos últimos cursos de la antigua EGB se incorporaron a los Institutos.

La LOPEGCE trató de mejorar algunos déficits de las LOGSE relativos a la participación, la dirección escolar, la evaluación y la inspección educativa. Introduciendo las limitaciones a la elección directa del director por el consejo escolar del centro, a las que he hecho referencia; introduciendo un moderno sistema de evaluación diagnóstica del sistema educativo y consolidando una inspección educativa que la LOGSE había degradado.

La LOE supuso una notable mejora y actualización de la LOGSE, especialmente en todo lo relacionado con la atención a la diversidad, esta vez con una importante Memoria económica de 7000 millones de euros a lo largo de su periodo de implantación. Pero no logró acabar con el gran problemas del fracaso y del abandono escolar, aunque lo atenuó.

La LOMLOE es la gran apuesta por una educación inclusiva, con un cambio en profundidad en la orientación del currículo, que se pretende más conciso, abierto, flexible y competencial, que elimina la rígida evaluación por estándares de aprendizaje y los itinerarios segregadores de la LOMCE, con Programas de atención a la diversidad desde la transversalidad de las materias. Y la digitalización y modernización del sistema educativo. Es un gran reto, porque cambia la profesión docente en el aula y tiene el riesgo de plantear un idealismo educativo de difícil aterrizajes en las aulas de todo el país.

En todo caso, no conviene olvidar cual es el objetivo fundamental que : “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales” Artículo 27.2 de la Constitución Española.

La educación es, efectivamente, esa tarea que consiste en formar personas responsables y libres, conscientes del significado de la profunda dimensión de la dignidad del ser humano.

Esa tarea apasionante de enseñarles a pensar, a soñar, a ser ellos mismos y ellas mismas, a ser autónomos, a crecer por sí mismos, a ser respetuosos con todos empezando por ellos mismos, a descubrirles en definitiva que son personas, seres únicos, irrepetibles, nacidos para ser útiles a los demás.

Se trata de enseñarles que lo mejor que les ha pasado en la vida a ellos y a ellas - y también, por cierto, a nosotros- es haber nacido personas, de poseer la profunda dimensión de la dignidad del ser humano, nuestra gran riqueza, la que nos hace merecedores a todos por igual del más profundo respeto , independientemente del color de nuestra piel, de nuestro origen social o cultural, de nuestra religión, ideología u opinión, de nuestro género o nuestra edad, de nuestra posición coyuntural en la sociedad o de nuestra imagen física, porque lo mejor del ser humano solo se ve con los ojos del corazón.

Educar es formar ciudadanos y ciudadanas, críticos con su entorno y autocríticos consigo mismos.

Porque, como he tenido ocasión de escuchar no pocas veces al profesor Ángel Gabilondo: ”Somos lo que es nuestra Educación. Somos nuestra Educación”. 

Y podemos educar con la fortaleza y la ilusión que nos da estar convencidos del enorme potencial axiológico de las instituciones educativas y del enorme prestigio que pueden llegar a tener cuando se deciden a ejercer su liderazgo sobre la sociedad, desde su profunda dimensión ética y social.

Porque ya el dictamen sobre el proyecto de Decreto de Enseñanza, de 7 de marzo de 1814, que desarrollaba el título IX sobre “La Instrucción pública” de la Constitución de 1812, decía literalmente: “Sin una buena educación, es en vano esperar la mejora de las costumbres y, sin la mejora de las costumbres, son inútiles las mejores leyes. La apuesta por la mejor enseñanza para la juventud debe ser el sostén y el apoyo de las Instituciones y de la convivencia nacional.”

Vocal Asesor del Gabinete de la Secretaría de Estado de Educación y Formación Profesional. Es Inspector Central de Educación de dicho Ministerio y ha sido Subdirector General de Ordenación de dicho Ministerio 2004 hasta 2012

Fue Director de la revista "Nuestra Escuela" desde 1990 a 1994 y cuenta con la Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio que concede S.M. El Rey, la Palma Académica del Gobierno de Francia y la Cruz del Mérito Civil con distintivo Blanco del Ministerio de Defensa.

Ha publicado más de una docena de libros de legislación y evaluación educativas y los poemarios: “No es bueno que el hombre esté solo”. Ed. Publidisa. Sevilla. 2013 y “Amor y Desamor” Ed. Mestas. Madrid. 2018. Así como la participación en varias antologías poéticas: “Amor fou” Ed. Pigmalión. Madrid 2015; “Inmortal amor mortal”. Ed. Pigmalión. Madrid 2017.”Amores de ficción” Ed. Pigmalión. Madrid 2018. “Imposible no comerse” Ed. Lastura. Madrid.2019.

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