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EL PERIÓDICO
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“La sociedad española tiene un gran desconocimiento sobre su memoria colectiva” (I)


Juan Manuel Calvo Gascón. Juan Manuel Calvo Gascón.

Entrevista al historiador Juan Manuel Calvo Gascón, de la asociación Amical de Mauthausen.

El 5 de mayo de 1945 las tropas estadounidenses liberaron a los supervivientes del campo de exterminio nazi de Mauthausen. En 2019, el Gobierno español declaró que, en lo sucesivo, cada 5 de mayo se rendirá homenaje público a los deportados republicanos españoles y a todas las víctimas del nazismo.

Juan Manuel Calvo Gascón es una de las personas que más saben de aquellos hechos. Nacido en Ejulve (Teruel) en 1957, reside en Catalunya desde 1970. Maestro y Licenciado en Historia, se jubiló hace unos años como director de un colegio público del Vallés Occidental. Vive en Terrassa.

Miembro de la junta directiva de la Asociación Amical de Mauthausen, entidad que vela por la preservación de la memoria de los deportados republicanos españoles a los campos nazis, Juan Manuel ha participado y participa en multitud de proyectos de difusión de ese legado, al tiempo que como investigador ha contribuido a darlo a conocer a través de los libros y artículos de los que es autor.

En 2011 publicó el libro Itinerarios e identidades. Republicanos aragoneses deportados a los campos nazis, editado por el Programa Amarga Memoria del Gobierno de Aragón. En 2019, Pronto os podré abrazar. Supervivientes aragoneses de los campos nazis, editado por CELAN.

Juan Manuel, para empezar por el principio: ¿cómo fue posible el exterminio industrial de millones de seres humanos en el corazón de Europa, y que fuera llevado a cabo con el apoyo o la indiferencia de personas que tenían vidas familiares y sociales perfectamente normalizadas?

El exterminio de millones de personas por los nazis, durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, no se entiende sin el contexto previo donde un nacionalismo exacerbado consiguió un gran predicamento entre amplias capas de la sociedad alemana como una respuesta a la situación de crisis culpabilizando de todos los males a unos sectores determinados de la sociedad: comunistas, socialdemócratas y judíos fueron el objetivo de los nazis desde el primer momento. A los que fueron considerados enemigos políticos se les acusó de traición y a los judíos y a otros colectivos fueron denunciados como un potencial peligro de corromper la supuesta raza aria teorizada e idealizada por los nazis. La coexistencia con todos estos grupos era vista como una amenaza para el progreso de la raza privilegiada y era necesario apartarlos y segregarlos de forma definitiva. El exterminio es difícil de entender, pero se llevó a cabo en una de las sociedades más avanzadas desde el punto de vista cultural y económico. A la culpabilización se añadió la deshumanización de los colectivos estigmatizados, con grandes campañas publicitarias presentando, por ejemplo, la inutilidad de mantener a las personas con discapacidades o disfunciones, ya fuesen físicas o mentales, y así se implantó un programa de eutanasia mediante el que fueron asesinados miles de ciudadanos alemanes. En el caso de la población judía se produjo una gradación en su estigmatización colectiva; primero se les se les culpabilizó para justificar, a continuación, el establecimiento de leyes específicas que conculcaban sus derechos, se les identificó, se les apartó reubicándolos en los guetos, para acabar en una decisión extrema como fue la de su exterminio masivo en las cámaras de gas. No fue una obra de locos, lo que podría ser un alivio para quienes convivieron con el horror. Fue necesaria la participación cómplice de amplios sectores de la sociedad alemana y también hubo colaboradores en el resto de países ocupados donde se realizaron prácticas de exterminio. También fue determinante el silencio de quienes se conformaron con ver cómo sus vecinos eran perseguidos y expulsados, manteniéndose al margen. Además, también hay que decir que hubo muchos particulares que salieron beneficiados por las limitaciones económicas impuestas a los judíos quienes no podían ser titulares de negocios privados de los que fueron expulsados, a favor de profesionales arios.

¿Por qué varios miles de españoles murieron en los campos de exterminio nazis? ¿quién o quiénes fueron los responsables de esa barbaridad?

Las causas que explican la deportación de algo más de 9.000 españoles a los campos nazis están ligadas directamente con la Guerra de España. La mayor parte de estos hombres y mujeres eran exiliados defensores de la República. En la deportación de los españoles podemos distinguir dos grandes fases o etapas. En la primera de ella fueron algo más de 6.500 los españoles que fueron deportados a Mauthausen desde los campos de prisioneros de guerra (stalags) donde habían sido trasladados tras su detención en Francia en las semanas siguientes a la invasión alemana. La mayor parte procedían de las Compañías de Trabajadores Extranjeros que se formaron a partir del mes de abril de 1939 en los diferentes campos de refugiados; estas CTE estaban adscritas a unidades militares y fueron destinadas a la realización de construcciones defensivas, no llevaban armas y, cuando se firmó el armisticio entre Francia y Alemania, no se les reconoció como combatientes. Su condición de refugiados y de luchadores antifascistas en la Guerra de España fue determinante para que se decidiese su deportación al campo de Mauthausen. Hubo la excepción del grupo de españoles deportados a Mauthausen desde la ciudad de Angulema que ingresó en el campo del 24 de agosto de 1940, siendo el primer convoy con población civil deportada desde Francia a un campo nazi. Esta primera etapa se inició el 6 de agosto de 1940 y duró todo el año 1941.

La segunda etapa corresponde a los hombres y mujeres que, habiendo participado en la Resistencia, formaron parte de la lucha clandestina contra los ocupantes o en redes de evasión, fueron detenidos por las milicias de Pétain o la Gestapo para ser encarcelados, momento que padecieron tortura e incluso asesinatos. Cuando se decidió el vaciado de estas prisiones, nuestros compatriotas, junto a miles de resistentes, principalmente franceses, fueron deportados, principalmente, entre 1943 y 1944, a diferentes campos nazis – Dachau, Buchenwald, Sachsenhausen, Neuengamme, Ravensbrück,…ꟷ para ser desinados mayoritariamente a industrias bélicas, en las cercanías de los campo o en alguno de sus kommandos externos.

Las condiciones de vida a la que se vieron abocadas las personas internas en los campos nazis, sin ningún tipo de seguridad en el trabajo esclavo a que fueron sometidos, sin condiciones sanitarias ni alimenticias, produjo una gran mortalidad que en el caso de los españoles deportados a Mauthausen llega aproximadamente a un 60%. En total, algo más de 5.200 españoles fallecieron en los campos, ya fuese por enfermedad, accidente, o directamente asesinados. Con estos datos recopilados, la Amical publicó el año pasado una página web dedicada a los fallecidos en los campos alemanes durante su deportación: https://fallecidosenloscamposnazis.org/

Preguntabas sobre las responsabilidades de la deportación de los republicanos españoles, pues bien, en el caso de los deportados al campo de Mauthausen estas corresponden por una parte al gobierno colaboracionista de Vichy que no les reconoció como combatientes, al gobierno de Hitler que determinó su condición de enemigos y dispuso su deportación a un campo de categoría III, como el de Mauthausen, donde estaban destinados a morir mediante su explotación como mano de obra esclava. Pero no debemos olvidar la responsabilidad del gobierno de Franco que se desentendió de los refugiados en manos de los alemanes, más aún cuando tras la visita de Serrano Suñer a Berlín en septiembre de 1940, se intensificó la deportación de los españoles desde los stalags a Mauthausen

¿Qué diferenciaba a los republicanos españoles de los otros colectivos nacionales de deportados a los campos de exterminio?

En primer lugar, su condición de haber sido los primeros luchadores antifascistas de Europa en la guerra de España. Conocían bien contra quien se enfrentaban y de ahí su compromiso para seguir luchando contra el enemigo común en Francia, tras la ocupación. Por otro lado, la condición de apátridas de los españoles de Mauthausen, donde ostentaron como identificativo el triángulo azul con la “S” de spanier inscrita en su interior lo cual es una evidente y cruel contradicción: o se era apátrida o se era español. Esa condición de apátridas, común a todos los deportados republicanos a los diferentes campos, se evidenció en el momento de la liberación cuando los supervivientes asistieron con impotencia que no tenían un destino propio donde ser repatriados. Otra característica de los deportados republicanos fue la puesta en práctica de la solidaridad internacional: en los campos de batalla de España, habían coincidido con los Brigadistas Internacionales en su lucha en defensa de la República y en los campos alemanes volvieron a encontrarse, poniendo en valor los principios de la solidaridad internacional que se produjo en ambos sentidos, trabándose lazos de sincera amistad que perduraron durante toda la vida.

A grandes rasgos, qué papel jugaron los deportados españoles en la vida cotidiana ꟷsi puede llamarse asíꟷ de los campos nazis.

Los deportados a Mauthausen, a partir del mes de agosto de 1940, estuvieron destinados en la construcción del campo y en el agotador trabajo en la cantera. Grupos de españoles, junto a deportados de otras nacionalidades, fueron destinados a otros kommandos externos para ser explotados en diferentes tareas ya fuese en fábricas de armas, en obras de diferente tipología o en explotaciones agrícolas. Lo más duro fue el sufrimiento en la cantera de Mauthausen y en la de Gusen, donde iban siendo transferidos grupos de republicanos que ya no rendían suficientemente en el campo central. Fue realmente en Gusen donde los republicanos españoles sufrieron un verdadero infierno. Los trabajos a que fueron sometidos, en unas condiciones infrahumanas hizo que las cifras de fallecimientos sean espeluznantes: en unos tres meses, en el invierno de 1941 a 1942, fallecieron más de 2.000 españoles la mitad de los que murieron en aquel campo. De los que superaron aquel invierno, en el campo de Mauthausen algunos deportados consiguieron ser destinados a lugares donde las condiciones de vida fueron más llevaderas y en algún caso pudieron llevar a cabo actos de resistencia y de solidaridad con sus compañeros.

Hubo organización para resistir en todos los campos y los españoles estuvieron presentes en estas organizaciones clandestinas. Se arriesgaban mucho, pero eran conscientes que sólo mediante la colaboración entre ellos, alguno podría sobrevivir. Todo se hizo en medio de la incertidumbre y con la más absoluta inseguridad, puesto que nadie tenía garantizada la supervivencia más allá del momento presente.

Quienes fueron obligados a trabajar en cadenas de montaje en empresas bélicas, sufrieron unas condiciones laborales inimaginables con largas jornadas de trabajo esclavo bajo la inmisericorde vigilancia de los kapos, siempre atentos para castigarles al menor atisbo de descanso, o de relajación… y a pesar de ello se produjeron sabotajes como el que llevó a cabo la aragonesa Elisa Garrido que acumuló a escondidas suficiente explosivo para hacer volar una cadena en una fábrica de obuses.