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Los niños en Viena la roja


El castillo imperial de Wilhelmineberg. El castillo imperial de Wilhelmineberg.

Como sabemos, la capital de la República de Austria en el período de entreguerras hasta 1934 supuso un verdadero laboratorio de las políticas sociales de la socialdemocracia gracias a sus victorias electorales municipales. En este artículo nos acercamos a cómo los socialistas vieneses desarrollaron una especial atención hacia los niños gracias al interés mostrado por los socialistas españoles por estas cuestiones, al reflejar esa realidad a través de El Socialista. No olvidemos nunca que el socialismo español tuvo en el municipalismo uno de sus ejes de actuación porque consideraba que era un ámbito donde se podían ejercer políticas concretas en beneficio de las clases humildes de la sociedad. Saber lo que ocurría en otros lugares con administraciones municipales socialistas era muy importante.

Dada la clara incorporación de la mujer al mundo laboral las autoridades municipales socialistas vienesas establecieron una intensa política hacia la niñez. Esa atención comenzaba, realmente, antes de nacer. Las mujeres embarazadas recibían un equipo necesario para el futuro recién nacido, además de percibir un “socorro” durante las primeras cuatro semanas posteriores al parto.

La Municipalidad de Viena había puesto en marcha a la altura de 1931 noventa jardines de infancia; setenta y seis de ellos estaban abiertos desde las siete de la mañana a seis de la tarde. En los jardines había espacios cubiertos donde los niños se refugiaban cuando había mal tiempo. En los jardines se les daba de desayunar y comer por tres shillings, que, al cambio español del momento, suponían cuatro pesetas, aunque había muchas familias que pagaban menos, y, en realidad, el 64% no pagaba nada. Imaginamos que estas decisiones dependían del nivel de ingresos.

Otra preocupación de los socialdemócratas tenía que ver con las vacaciones infantiles. Si en 1923 las tres quintas partes de los niños se quedaban en la capital en el verano porque sus familias no podían emprender vacaciones, a principios de los años treinta se había cambiado la proporción. Cien mil niños vieneses iban al campo en verano.

La atención sanitaria de madres y niños estaba garantizada en Viena gracias a una red de treinta y cuatro dispensarios. Al parecer, uno de los objetivos prioritarios era luchar contra la sífilis.

Pero, además, en todas las maternidades y clínicas se habían habilitado servicios permanentes de asistencia social municipal.

Los niños que necesitaban cuidados especiales eran atendidos en una “cuna central”, donde eran sometidos a una cuarentena, para luego ser remitidos a otros establecimientos sanitarios según su edad y el estado de su salud.

La preocupación sanitaria era muy intensa, ya que las escuelas municipales eran visitadas semanalmente por el denominado médico escolar. Además, durante un año se les sometía a revisiones para descubrir posibles enfermedades hereditarias.

Los niños con “deficiencias”, en término de la época eran atendidos en un centro específico, en el castillo imperial de Wilhelminenberg, que fue transformado para que los niños disfrutasen “allí de espacio, de luz, de atenciones, de higiene”.

Hemos consultado el número 7038 de El Socialista, de 30 de agosto de 1931.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.