Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Los nuevos escenarios tras la guerra comercial sino-estadounidense (II)


En el anterior artículo sobre el desarrollo de la contienda comercial entre Estados Unidos (EEUU) y la República Popular China (RPCh) terminamos en el mes de agosto con fuertes dudas de que la Fase 1 del acuerdo comercial entre ambos países pudiese llevarse a cabo tal y como se firmó a principios de este año.

Obviamente, a pesar de todo lo sucedido hasta septiembre, la potencia hegemónica trata de resistir en todo aquello en lo que puede y para ello sigue presionando. Uno de esos ejemplos de presión es la cuestión comercial. En eso se resume el otro gran caso de restricciones comerciales a una empresa china: Tik Tok. Tras Huwaei, ByteDance (empresa china propietaria de la red social) se ha convertido el otro objetivo del marketing publicitario del presidente.

De tal forma, a mediados de septiembre la empresa estadounidense Oracle (perteneciente a Larry Ellison que ha expresado su apoyo a Trump) anunciaba que se hacía con Tik Tok para ser su socio tecnológico en los EEUU. Recordemos que esta decisión contraria, precisamente, al laissez faire que pregonan los liberales o capitalistas europeos y estadounidenses venía dada por el gabinete Trump con la excusa de que la empresa china representaba una amenaza a su seguridad. Tal y como pasó con Huwaei no había ninguna prueba, pero como planteé en el anterior artículo: ¿Quién quiere pruebas teniendo en cuenta el historial de mentiras estadounidenses para comenzar guerras?

Precisamente la ONU fue escenario, el pasado día 22 de septiembre, de la tensa relación pública entre ambas potencias. En la asamblea telemática realizada en las Naciones Unidas, Donald Trump, volvió a complicar las relaciones con el gobierno chino al acusarlo de infectar el mundo. La frase que utilizó fue: «En los primeros días del virus, China prohibió los viajes dentro del país mientras permitía que los vuelos abandonaran China e infectaran al mundo».

Curioso el argumento ya que si China dejó que aviones abandonasen el país para infectar el resto de los países hay que recordar que el gobierno estadounidense decidió no aplicar ninguna medida restrictiva hasta que fue tarde para sus ciudadanos. Trump puede incluirse en ese grupo de jefes de Estado que subestimaron la pandemia o simplemente, a pesar de las muertes provocadas, no tomó ninguna medida para atajarla lo más pronto posible.

En su intervención en la ONU, Trump aprovechó para volver a acusar a la Organización Mundial del Comercio (OMS) de estar controlada por el gobierno asiático y terminó solicitando a las Naciones Unidas medidas contra China para que rinda cuentas por sus actos. Uno no sabe si reír o llorar. Si EEUU tuviese que rendir cuentas por las acciones a nivel internacional que lleva a cabo y terminan repercutiendo negativamente al resto de países del mundo, no terminarían de declarar hasta 2050. Aún estamos esperando que rindan cuentas del engaño de las armas de destrucción masivas que supuestamente tenía el gobierno de Sadam Husein.

No pudo haber respuesta de Xi Jinping en esa asamblea ya que el vídeo estaba grabado previamente. Sin embargo, frente al discurso unilateral estadounidense, el presidente chino planteó el multilateralismo como solución a los problemas globales indicando que «ningún país tiene el derecho de decidir por sí solo los asuntos internacionales, dominar el destino de otros, ni monopolizar las ventajas de desarrollo (…) Menos aún se le debe permitir actuar a su antojo en el plano internacional, jactándose de su hegemonía, matonería y prepotencia». Un mensaje claro al gabinete Trump.

Al mismo tiempo, el gobierno de la RPCh tiene intención de que los países en desarrollo puedan aumentar su representatividad y su derecho a voz en la ONU dejando claro que «No deben quedar a merced de la voluntad de aquellos que tengan el puño más grande». Y añadió: «Lo que necesitamos hacer es reemplazar el conflicto por el diálogo, la coerción por la consulta y el juego de suma cero por la ganancia compartida (…) Reafirmemos nuestro decidido compromiso con el multilateralismo y promovemos la construcción de la comunidad de futuro compartido de la humanidad». Sin duda, una notable diferencia respeto al discurso estadounidense.

Es evidente que la posición de China no puede ser otra teniendo en cuenta los postulados del gobierno Trump. Pero su primer mandato está dejando camino libre a Xi Jinping para aparecer como el pilar del multilateralismo que faltaba a nivel global.

En medio de esta crisis diplomática la comercial sigue abriéndose camino después de que unos pocos días antes la Organización Mundial del Comercio (OMC) sentenció que los aranceles impuestos por EEUU a China en 2018 violan las reglas internacionales del comercio después de que no pudiesen justificar esos aranceles. Esta sentencia se produce después del proceso iniciado por China al interponer una reclamación sobre esos aranceles.

Sin embargo, detrás subyace toda una estrategia diferenciada del poder estadounidense. Mientras la influencia de este último sigue fundamentándose en la intervención militar siempre que puede, de manera directa o indirecta, la china abarca diferentes cuestiones, pero sin ambición militar.

Fueron muchas veces las que se le reclamó al país asiático que tuviera un mayor compromiso o responsabilidad internacional. Es decir, de implicarse más en la gobernanza global teniendo en cuenta que los problemas globales son cosa de todos. Lo contradictorio de esta petición es que normalmente los países que le reclaman una posición más corresponsable con el resto suelen ser países que precisamente se caracterizan por la unilateralidad.

China se ha involucrado y se está involucrando cada vez más en la gobernanza global, pero como decía antes, no lo está haciendo como hasta ahora han hecho las potencias occidentales. Sobre todo, lo hace, como dice Xulio Ríos en su obra «China pide paso», desde otro punto de vista pues «no tiene el mismo sueño que las potencias occidentales» con su propio «temperamento, que obedece a reglas y claves diferentes, descartando el mesianismo (que sí practican a menudo los países occidentales)». En la conferencia de las Naciones Unidas (ONU) celebrada en Copenhagen de 2011, por ejemplo, el país asiático terminó siendo la cabeza visible de los países en desarrollo para ser el contrapeso de los países desarrollados.

Como toda potencia, China no desea verse rechazada internacionalmente, pero va a defender su soberanía y la de otros países. Tal y como dijo Wang Yi (consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores de China) el 28 de septiembre: «Sin importar si son grandes o pequeños, fuertes o débiles, todos los países son miembros iguales de la comunidad internacional. Quienes creen que son suficientemente fuertes como para ignorar y violar las reglas internacionales con el tiempo serán abandonados».

Dentro de esta idea de multilateralismo que defiende el gobierno chino en la actualidad se enmarcan muchos de sus proyectos internacionales como el de la ruta marítima de la seda del s. XXI. Esta ruta ha sido vendida como un escenario multilateral, enfatizando en los beneficios mutuos respecto la gobernanza global. En este sentido mostraba su opinión Adhere Cavince (investigador de relaciones internacionales con sede en Kenia y centrado en los lazos sino-africanos) que hace pocos días afirmaba que esta ruta «expande el espacio del multilateralismo (…) mirando cada vez más hacia dentro, con un fuerte nacionalismo económico y muestras de menosprecio hacia las reglas establecidas, la Ruta Marítima de la Seda es otra oportunidad ofrecida por China para galvanizar a los países progresistas y formar un sistema internacional más beneficioso, igualitario e inclusivo».

Hablando de África hay que entender que la llegada china ha sido progresiva, pero constante. Eso sí, a diferencia de los imperios europeos en los últimos cien años, el gigante asiático no ha colonizado el territorio de la misma manera. Recordemos que este hard power occidental iban precedido de una conquista militar y le acompañaban destrucción, muerte, etc. Por el contrario, desde que comenzó con las políticas de apertura económica, China decidió aplicar una táctica de soft power.

Es interesante mencionar que en 2006 el país asiático celebró una nueva edición del Foro de cooperación China-África al que acudieron hasta 47 de ellos (de un total de 53), 41 jefes de Estado y de gobierno. Si bien seis años antes celebró otro Foro similar aquel pasó desapercibido para la comunidad internacional. En este de 2006 comenzó a verse más claramente la tendencia al alza de la influencia china en el continente africano. Sólo en volumen de intercambio comercial pasó de los 12.000 millones de 2002 a los casi 55.000 millones de 2006.

En 2018 repitieron con más de 40 países representados. Un año antes el volumen comercial alcanzó los 146.000 millones de euros. En esta ocasión el gobierno asiático anunció inversiones por valor de 50.000 millones de euros para todos los países. Su intención era abarcar diferentes cuestiones como las infraestructuras, la industrialización, la modernización agrícola, los servicios financieros, la seguridad y la cooperación para reducir la pobreza, así como mejorar la atención sanitaria y social. 

Ya lo decía más arriba, mientras que la influencia estadounidense sigue fundamentándose en la intervención militar siempre que puede, de manera directa o indirecta, la china abarca diferentes cuestiones, pero sin ambición militar. Sin embargo, lo de ser la policía del mundo supone un desgaste enorme para EEUU que está llegando a ser inasumible a día de hoy. Las diferencias en tecnología armamentística entre ambas potencias son cada vez más pequeñas, tanto como para que China pueda ganar tal y como indica Christian Brose en su libro «The Kill Chain: Defending America in the Future of High-Tech Warfare».

Al mismo tiempo, esta influencia asiática no es sólo económica, también es cultural. Recientemente se podía ver en un tuit como varios niños africanos practicaban artes marciales y acrobacias en una de las escuelas que el Ministerio de Cultura chino ha relanzado de nuevo a petición de diferentes gobiernos africanos. No es nuevo pues en la década de los 70 y 80 ya tenía un proyecto similar con países como Senegal, Kenya o Sudán. Una de esas escuelas es la Escuela Internacional de Arte de Acrobacia de Wuqiao. El programa es gratuito para los niños africanos y el grupo principal de estudiantes procede del continente africano. Menospreciar esto, por parte de EEUU, sería cometer un gran error.

En definitiva, China parece haber entendido que su caída como potencia en el s. XIX está vinculada a su intento de aislamiento al pensar que la suya era la civilización más avanzada del mundo. Entre otras cosas, esta cuestión fue la que provocó que China no entendiese o no fuese capaz de ver los cambios internacionales que se estaban produciendo. Cuidado con esto porque Estados Unidos hace tiempo que evidencia síntomas de creer que su cultura sigue siendo la más avanzada desdeñando todo lo que proviene de Asia y este regreso de China al mundo y a su gobernanza no se hace desde posiciones de inferioridad sino desde una fuerte identidad propia.