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Contra la mascarada

  • Escrito por Marian Giménez / Antonio Ortiz
  • Publicado en Crónicas

En el confinamiento, tuvimos noticias de numerosas iniciativas populares, por diversas ciudades españolas, que también son España (disculpen la redundancia), de la elaboración casera de mascarillas. Luego posteriormente ha venido todo un mercado, donde el capital, por supuesto no podía faltar. Es en esos momentos donde en La Casa Vecinal de Tetuán, un compañero se pone a trabajar en la realización de las mismas. Con acabado perfecto, con materiales caseros. Y así desde hace ya unos meses venimos repartiendo mascarillas, junto a otras que nos han donado. Es una tarea y compromiso, de nuestra asociación, desde el principio. Por salud pública, por evitar el contagio. Porque creemos en la salud comunitaria. Porque muchos de nuestros vecinos y vecinas, no disponen de dinero para comprárselas.

Un asunto, que debería sonrojar a nuestras autoridades, es el no tener ningún dispositivo o espacio y punto de reparto de mascarillas. Las Juntas Municipales de nuestra ciudad y los centros de salud municipales tendrían que prestar un servicio público de reparto de mascarillas diario. No es así. Al menos no tenemos noticias.

Contra la mascarada de Madrid, que de fondo utiliza banderitas para envolverse, y habla estupideces, representantes de la más absoluta estulticia, nosotros desarrollamos la campaña de donación de mascarillas. Estamos en un baile veneciano, de cortesanos llenos de impudicia, en nuestras instituciones democráticas, donde lo local, más cercano, nuestro ayuntamiento y nuestra comunidad, es una risotada. Enorme carcajada de desprecio al conjunto de la ciudadanía, tan española muy española que ellos defienden. No se trata de incompetencia o de locura, como se dice. Los locos tienen su dignidad. La enfermedad mental es algo muy serio. Se trata especialmente de un plan estratégico de dejarnos sin nada, de destruirnos. Ni test masivos de dudosa eficacia, ni rastreadores, ni aumentos de plantillas en educación y sanidad., ni servicios sociales. Despojados. Pero, cuidado que muchas calles y barrios están siendo ya un hervidero. Tengan cuidado esos cortesanos, detrás de sus mascaradas. Se les está yendo de las manos.

El tiempo de las mascarillas. El tiempo de leernos en la mirada. Que nuestra mirada sea la de la solidaridad y fraternidad. Es un tiempo paradójico, donde al taparnos boca y nariz, contagiamos vida al resto que nos rodea. Y no olviden los cortesanos, que con nuestra nariz y boca tapada, seguimos respirando y denunciando. Hay ciegos que ven y sordos que oyen. No se olviden tampoco.

Nuestra Casa no se rinde. Repartimos mascarillas. Se aceptan donaciones.