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La figura socialista de Manuel Aguillaume Valdés


Manuel Aguillaume Valdés fue un destacado socialista toda su vida, hasta el momento en el que fue fusilado por la dictadura franquista. Se destacó en su Asturias natal y, posteriormente en Toledo.

Manuel Aguillaume Valdés nació en Tremañes, antigua parroquia del Concejo de Gijón, en el año 1881. Su padre era un obrero francés que había llegado a Asturias y había entrado a trabajar en la construcción de la red del ferrocarril de vía estrecha. De su padre aprendió a comprometerse, ya que fue militante del republicanismo federal, y enseñó a sus hijos el espíritu internacionalista.

Nuestro protagonista estudió en la Escuela de Artes y Oficios, y muy pronto se vinculó al movimiento obrero en Gijón, siendo elegido presidente de varias Sociedades Obreras. Aguillaume siempre fue un luchador que no se rindió jamás. Prueba de ello fue el pleito sobre la negativa del párroco para que su hermano fuera enterrado en el cementerio civil en 1913. El asunto llegó a salir en la prensa. Aguillaume perdió.

Entró en Correos en el año 1904 y llegó a ser administrador. Por su trabajo estuvo destinado en muchos lugares: Oviedo, Gijón, Barcelona, Benavente y Cangas de Tineo. Por su participación en la Huelga General de 1917 fue separado del servicio, lo que provocaría que tuviera que buscar un nuevo trabajo, dedicándose a la enseñanza y la joyería, aunque, posteriormente, reingresaría en Correos. En el mes de mayo de 1931, al poco de proclamarse la Segunda República, fue nombrado administrador principal de Oviedo, aunque al año siguiente se trasladó a Toledo porque fue nombrado para el mismo puesto en la capital castellana.

De su militancia ugetista cabe destacar su asistencia al XV Congreso de la UGT, celebrado en el año 1922, representando a distintas Sociedades Obreras de Oviedo, a las que pertenecía y presidía. Posteriormente, representaría a la Agrupación Socialista de Toledo en el XIII Congreso del PSOE del año 1932. Anteriormente, había pertenecido a la Agrupación Socialista de Oviedo, donde sería vocal en 1924 y 1925.

En el seno del socialismo toledano, Aguillaume adquirió un protagonismo evidente desde el primer momento. En la Agrupación se estaba viviendo un proceso de cambio. El socialismo toledano debía su surgimiento y desarrollo a la intensa actividad de Domingo Alonso, que había venido defendiendo posturas moderadas, pero nuestro protagonista era más radical, más afín a Largo Caballero. Aguillaume fue presidente de la Agrupación y también presidió la Federación Socialista Provincial en mayo de 1933.

En las elecciones generales de 1933 fue elegido diputado por Toledo, junto con su compañero socialista Fermín Blázquez Nieto, aunque quedaron muy por detrás de los candidatos de la CEDA. Nuestro biografiado sacó 54.912 votos. En el Congreso perteneció a la Comisión de Comunicaciones.

Aguillaume se comprometió en la Revolución de Octubre de 1934 porque formó parte del Comité Revolucionario de Toledo. A raíz del fracaso revolucionario sería detenido y desterrado a 150 kilómetros de la ciudad. Le llegó la amnistía después del triunfo del Frente Popular. En los meses previos a la guerra se dedicó a revitalizar los aspectos organizativos del socialismo toledano reabriendo las Casas del Pueblo cerradas.

En abril de 1936 fue elegido por el PSOE como compromisario por Toledo para elegir al nuevo presidente de la República, Manuel Azaña. Aunque también es cierto que por otras fuentes no aparece su nombre en el grupo de socialistas nombrados para ejercer esta responsabilidad.

Al estallar la guerra adquirió mucho protagonismo en Toledo, ya que fue nombrado presidente del Comité de Milicias y Defensa, que se situó en el edificio de Correos y Telégrafos, consiguiendo evacuar a los miembros que pudo salvar de la familia de Calvo Sotelo. Se hizo cargo de la organización del transporte civil y militar de la zona sur del lado republicano. Una de las acciones más importantes en las que participó fue la del traslado de las obras de arte y del tesoro de la Catedral de Toledo. Al entrar las tropas sublevadas en Toledo marcharía a Ocaña para asumir nuevas responsabilidades administrativas, pero en 1938 renunció a todo. Anteriormente había dejado también los cargos de responsabilidad en el Partido. Pasó a dedicarse a su trabajo como administrador de Correos. También trabajó para el Socorro Rojo.

Fue detenido en Alicante en 1939 porque no pudo embarcarse. Estuvo en distintas prisiones, como en el Convento de Gilitos (Toledo) y en Ocaña. Fue sometido a consejo de guerra, condenado a muerte y fusilado en las tapias del Cementerio Municipal de Toledo el 9 de mayo de 1942. Era un hombre de 62 años de edad. Fue enterrado en una fosa común. En el año 1974 sus familiares pudieron recuperar sus restos para ser exhumados. En 2009, su familia recibió del Gobierno de España la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal de Manuel Aguillaume Valdés.

Para acercarnos a nuestro biografiado es fundamental la lectura del artículo de Enrique Sánchez Lubián, “Manuel Aguillaume Valdés, el socialista que murió de pie, porque jamás vivió de rodillas” en Archivo Secreto: Revista Cultural de Toledo (2011).

Sobre la cuestión del patrimonio artístico toledano puede consultarse Francisco García Martín, “La gestión del patrimonio artístico durante la guerra civil en la provincia de Toledo”, en la obra colectiva, La guerra civil en Castilla 70 años después: actas del Congreso Internacional, 2008.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.