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Utilizar el coche para evitar el contagio es un riesgo mucho peor que el virus

  • Escrito por Greenpeace
  • Publicado en Planeta

Utilizar el coche para evitar el contagio es un riesgo mucho peor que el virus. Es el contundente mensaje que lanza Greenpeace con motivo del ‘Día Internacional Sin Coches’, que se celebra mañana martes. Una jornada que recuerda los peligros que el abuso del automóvil implica en materia de contaminación, accidentes y equidad social, y que pone cierre a la Semana Europea de la Movilidad.

Greenpeace advierte de que el miedo al contagio ha provocado que la recuperación del tráfico rodado haya sido mucho más rápida que la del transporte público y recuerda que la contaminación atmosférica supone más de 35.000 muertes prematuras al año en España, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Por este motivo, la organización ecologista demanda a las administraciones más medidas para evitar los picos de contaminación que agravan la incidencia y letalidad de las enfermedades respiratorias, incluyendo la COVID-19.

Una guía para descarbonizar la movilidad en 2040

Para ayudar a los gestores públicos en esta tarea, esta semana Greenpeace ha presentado su informe europeo ‘Transforma el Transporte’, un completo análisis elaborado durante más de un año de trabajo por parte de consultores independientes. En él se analizan las medidas necesarias para cumplir con los objetivos climáticos en todos los ámbitos de la movilidad (urbana e interurbana, viajeros y mercancías) y para todos los modos: tráfico rodado, ferroviario, marítimo y aéreo.

Entre el conjunto de medidas que demanda la organización ecologista, se priorizan las que reducen la necesidad de desplazarse, como el teletrabajo y el comercio de proximidad. También se proponen políticas para fomentar el cambio hacia modos de transporte más sostenibles, como el transporte público, y limitar los vuelos cortos en favor del tren. Por último, se analizan las mejoras tecnológicas en el transporte, como la electrificación del automóvil y la necesidad de acabar con la venta de vehículos diésel y gasolina antes del año 2028.

“Reducir el uso del coche no solo tiene beneficios inmediatos en la calidad del aire y los accidentes de tráfico, sino que también es imprescindible para frenar las emisiones que provocan la actual crisis climática”, señala Adrián Fernández, responsable de la campaña de movilidad de Greenpeace, quien añade que “los gobiernos y administraciones han de ser valientes para transformar el modelo de transporte, por más que la industria del automóvil y del petróleo no dejen de poner dificultades para mantener sus beneficios”.

El informe ‘Transforma el Transporte’ llega a las puertas de la elaboración de la Ley de Movilidad y Financiación del Transporte Público, herramienta imprescindible para regular y dirigir el nuevo sistema de movilidad tras la pandemia.

“Reclama la calle” en 12 ciudades

Para pedir este cambio de modelo, grupos de voluntariado de Greenpeace han salido a las calles [1] de 12 ciudades durante los últimos días para, a través de letras, representar mensajes como TRANSFORMA EL TRANSPORTE y RECLAMA LA CALLE e invitar a la ciudadanía a reflexionar sobre el uso del espacio público, ocupado en su mayoría por el vehículo privado. Las medidas de seguridad frente a la COVID-19 han puesto en valor la necesidad de disponer de espacios peatonales amplios y confortables, donde poder caminar de forma segura manteniendo las distancias de seguridad.

Otra actividad llevada a cabo por el voluntariado de Greenpeace ha sido el ‘Parking Day’ en lugares como como Pamplona, Barcelona, Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) o Leganés (Madrid). Durante unas horas, las plazas de aparcamiento han dejado su espacio para usos más productivos como bancos y jardines. Con esta actividad, Greenpeace denuncia el espacio que acaparan los coches en la ciudad, en especial los coches aparcados, que permanecen inactivos más del 95% de su vida útil impidiendo utilizar las calles al resto de las personas que viven en la zona, tengan o no coche propio.