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Las artistas maduras y el coronavirus. Carmen Herrera

© 2018 - Yolanda Lalonso © 2018 - Yolanda Lalonso

Entre las cifras que diariamente nos sacuden como un látigo invisible, destacan de manera muy notoria las referidas a los fallecimientos de personas mal llamadas “mayores”, es decir las que tienen más de 70 años. Mujeres y hombres que han pasado con cuentagotas en las unidades de cuidados intensivos, dando por admitida esa ley no escrita del valor de la vida.

Es tremendo pensar en las personas que viven el confinamiento con la única compañía de la televisión, viendo constantemente programas que se afanan en contar noticias trágicas sobre la situación en las Residencias de Mayores y de las personas que mueren solas. Son programas en la que participan tertulianos, convertidos todos ellos en expertos epidemiólogos, que continuamente acentúan su extrema vulnerabilidad y la falta de recursos para su protección y superación.

La salida de las UCIs de algunos de ellos es una fiesta, precisamente por una excepcionalidad digna de un apartado fijo en los telediarios, una noticia que por tratarse de una rareza puede resultar aún más angustiosa para quienes se sienten más vulnerables.

A la mayor parte de esas personas fallecidas no se les ha permitido el contacto fuera del ámbito hospitalario. Por mucho que se argumente, no deja de ser un tema que sacude la parte anímica. Sobre todo, cuando se trata de la generación que levantó económicamente a un país en plena posguerra trabajando duro y en condiciones absolutamente precarias, que también fueron el bastión de las familias a las que la crisis del 2008 sacudió en sus necesidades básicas. Son la generación que ha luchado por la democracia, por el sistema sanitario público, por las pensiones dignas, sólo por citar algunos de sus logros. En el caso concreto de las mujeres, cabe añadir además los cuidados desempeñados durante toda su vida y que lo hacen en cuatro generaciones.

En estos días han proliferado las publicaciones en los medios que hablan sobre este tema tan sensible, pero yo quiero hacer mi particular homenaje a las mujeres artistas que siguen creando y exponiendo con una edad avanzada, en una época en la que el edadismo ha fluido por nuestra sociedad como una verdad incuestionable.

De entre todos los ejemplos posibles, quiero destacar a la pintora cubana Carmen Herrera, que tenía previsto instalar el pasado mes de abril, un enorme mural titulado “Un Dos Tres" de más de 16 metros de largo y 5 de alto, para la fachada del Colegio Artístico y Académico en el East Harlem de Nueva York, una de las zonas donde se concentra la mayor población latina de Manhattan.

Carmen Herrera, que próximamente cumplirá 105 años, empezó a ser conocida a mediados de la década de los noventa, pero no fue hasta el año 2004 cuando, de manera casual, el galerista Frederico Seve organizó una exposición colectiva de tres artistas latinoamericanas que trabajaban la abstracción. En ella Carmen vendió su primera obra cuando contaba 89 años de edad, y a partir de este momento, sus precios se dispararon y sus exposiciones empezaron a ser cada vez más frecuentes. Nicholas Logsdail, director de Lisson Gallery, con la que actualmente trabaja, ha dicho de ella que es “el eslabón perdido. La artista que debería haber estado ahí y que de hecho estaba, pero que no era visible”.

Su trabajo y su historia hizo que en el 2015, con motivo de su centenario, se estrenara un documental sobre su vida y que un año más tarde, el Whitney Museum le dedicara su primera gran exposición, titulada “Lines of sight”. Pero el reconocimiento a su trabajo no ha llegado solo por parte del mercado, los museos y las galerías. También del mundo de la moda. La firma Akris se inspiró en la obra de la artista para la creación de una de sus colecciones del año 2017.

A sus 104 años Carmen Herrera continúa trabajando, con ayuda de un asistente, en el estudio de su casa de Nueva York, la misma en la que vive desde que regresó de París en 1948, siendo actualmente una persona de máximo riesgo en la ciudad más contaminada por coronavirus del mundo.

Artista multidisciplinar, comisaria independiente, gestora cultural y directora de cursos de arte.

Premio ARTE Y CULTURA 2019 en la XII edición de los premios PARTICIPANDO CREAMOS ESPACIO DE IGUALDAD.

Colabora con el Blog MUJERES de EL PAÍS, Huffington Post y en TRIBUNA FEMINISTA.