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Indicios exteriores en el atentado contra Vidal Quadras


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El atentado registrado este jueves en Madrid contra el expolítico catalán Alejo Vidal Quadras, ex presidente del PP de Cataluña y cofundador de Vox, puede tener relación con sus conexiones con la oposición al régimen islámico iraní, según reveló él mismo a la Policía. Vidal Quadras, de 78 años, físico nuclear, resultó herido en el pómulo derecho poco después del mediodía tras recibir un disparo a quemarropa de pistola de un individuo oculto bajo un casco de motorista, que se dio a la fuga con otro cómplice motorizado por la calle de Núñez de Balboa, donde sucedió el atentado, en pleno madrileño barrio de Salamanca. Su estado de salud permanecía estable y fuera de peligro para su vida a la espera de una intervención quirúrgica en el hospital Gregorio Marañón.

Este atentado, cuyo método coincide con el empleado habitualmente por sicarios, sobreviene en un momento político en el que Vox y el Partido Popular, formaciones políticas entre las cuales militó y transitó Vidal Quadras, se encuentran en un proceso de drástica impugnación callejera contra la amnistía pactada por el Partido Socialista y Junts per Catalunya y avalada por los partidos de izquierda y nacionalistas. Precisamente, por la adscripción ideológica del agredido, que abandonó el Partido Popular en 2013 para cofundar la organización Vox, distintas fuentes atribuyen una intencionalidad especial a este atentado que creen supuestamente orientado por sus mentores a crispar más aún la situación vivida en Madrid. No obstante, el propio Vidal Quadras informó a la Policía de que los efectos de sus relaciones con la oposición armada al régimen iraní, concretamente el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní, CNRI, brazo político de la organización armada persa Mujaidines del Pueblo, podrían hallarse en el origen del atentado. Esta organización, que se define como islamista pero antijomeinista, regida durante años por la viuda de Massud Radjavi, protagonizó numerosos atentados terroristas contra autoridades y dignatarios religiosos del régimen de la República islámica de Irán a partir de su ilegalización como partido, sobrevenida en 1981. En aquel año, los Mujaidines, proscritos a partir de entonces, cubrieron la salida clandestina de Irán del presidente de la República, Abolhassan Banisadr, derrocado por el sector hegemónico del clero dirigente iraní contra el que los activistas mujaidines atentaron repetidamente. Se les atribuye, entre muchos otros, el atentado de la plaza teheraní de Bahrestan, en el cual resultaron muertos 72 parlamentarios y dignatarios del régimen republicano islámico iraní, en junio de 1981. La organización, que en la guerra irano-iraquí (1980-1989), combatió contra Irán mediante un ejército instalado en Irak estimado en 10.000 hombres y mujeres en armas, había sido incluida entre los grupos terroristas por parte de instituciones policiales y de Inteligencia europeas y estadounidenses. Sin embargo, mediados los años 90, fue excluida de tal lista y pasó a colaborar con éstas, desarrollando una política muy activa en el seno de instituciones europeas y norteamericanas, que la barajaban entonces como posible alternativa político-militar al régimen de Teherán.

Alejo Vidal Quadras nunca negó estos vínculos como tampoco su pertenencia al grupo de presión European Friends of Israel, potente lobby vinculado a la Unión Europea. Son esos nexos y su significación política los que guían parte de las investigaciones de la Policía y de las instituciones antiterroristas que siguen el caso.

Por otra parte, recientes cambios de signo y origen en los circuitos de financiación de la extrema derecha en Europa y en España, complican sobremanera las investigaciones, en las cuales resulta difícil discernir si el atentado tiene una clave meramente interna o bien forma parte de un entramado más amplio, teledirigido exteriormente para conseguir fines geopolíticos en el sur de Europa, donde se ha registrado la reciente dimisión del Primer Ministro socialista portugués, Antonio Costa, tras un procedimiento judicial bajo sospecha de corrupción.

Desde su cargo en el Parlamento Europeo, entre 1999 y 2014 donde Alejo Vidal Quadras, eurodiputado por el PP, se desempeñó como vicepresidente, el político catalán, una vez abandonado el Partido Popular del que fue presidente de la organización en Cataluña, captó ayuda económica de la organización iraní con la cual se financiaría el partido de extrema derecha Vox con un inicial millón de euros, financiación admitida asimismo por el ex dirigente de Vox, Espinosa de los Monteros, que recientemente y por causas no aclaradas, abandonó la formación liderada por Santiago Abascal. El actual líder de Vox, colaboró en su día con Vidal Quadras, si bien por problemas políticos, el dirigente catalán abandonó la formación de extrema derecha por él cofundada y que presidió tras ganar su presidencia en elecciones primarias.

La irrupción de Vox en el escenario político español era una realidad anunciada a partir de 2013. Los aires que soplaban desde la cercanía de Donald Trump -y la de su plenipotenciario Steve Banon, mentor de la extrema derecha europea- a la Casa Blanca así permitían predecirlo. Tras distintos intentos anteriores en elecciones europeas y españolas, irrumpió Vox en las elecciones de abril de 2018 en Andalucía, donde Washington tiene dos de sus más importantes bases militares en Europa: Rota y Morón, cruciales para la supervisión militar y policial estadounidense del Norte de África y del Cercano Oriente.

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Negra y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.