HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Pondré mi oído en la piedra hasta que hable


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)
Eduard Hildebrandt: "Alexander von Humboldt en su biblioteca en la Oranienburger Straße 67 en Berlin". Según Humboldt, era una representación muy fiel de la biblioteca de su piso de Berlín. Recibía a sus numerosos visitantes o en la biblioteca o en el estudio que se ve a través de la puerta. Eduard Hildebrandt: "Alexander von Humboldt en su biblioteca en la Oranienburger Straße 67 en Berlin". Según Humboldt, era una representación muy fiel de la biblioteca de su piso de Berlín. Recibía a sus numerosos visitantes o en la biblioteca o en el estudio que se ve a través de la puerta.

En 2016, la editorial Taurus publicó la edición en español de La invención de la naturaleza, un estupendo libro en el que, en un elogio de altísima calidad, la escritora Andrea Wulf se atrevía con la cautivadora biografía de Alexander von Humboldt, el héroe perdido de la ciencia y padre de la ecología. Wulf rastreó la influencia de Humboldt en las grandes mentes de su tiempo, a las que inspiró en ámbitos tan diversos como la revolución, el antiesclavismo, la teoría de evolución, la ecología, la conservación, el arte y la literatura.

El varón von Humboldt fue un intrépido explorador y el científico más famoso de su época. Su agitada vida, siempre atormentada por una homosexualidad que trataba en vano de ocultar, estuvo colmada de aventuras y descubrimientos: escaló los volcanes más altos del mundo, atravesó las cerradas e ignotas selvas amazónicas, remó por el Orinoco y recorrió una Siberia infestada de ántrax. Capaz de percibir la naturaleza como una fuerza global interconectada, Humboldt descubrió similitudes entre distintas zonas climáticas de todo el mundo, y previó el peligro de un cambio climático provocado por el hombre.

Convirtió la observación científica en narrativa poética y sus escritos inspiraron no solo a naturalistas y escritores como Darwin, Wordsworth y Goethe, sino también a políticos como Jefferson. Madison, Franklin o Simón Bolívar. Además, fueron las ideas de Humboldt las que llevaron a John Muir a perseverar en sus teorías conservacionistas y a Thoreau a escribir su Walden.

La cronología de las publicaciones de Humboldt es todavía confusa. Ni siquiera él mismo sabía con exactitud qué se publicaba, cuándo y en qué idioma. A eso hay que añadir que algunos de sus libros aparecieron en diferentes formatos y ediciones o como parte de una serie, pero luego también como volúmenes independientes en muchos casos pirateados por editores sin escrúpulos. Sus obras relacionadas con Latinoamérica acabaron componiendo Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, una obra colosal en 34 volúmenes ilustrados con 1.500 grabados, con la que Andrea Wulf vertebró La invención de la naturaleza.

Resulta imposible leer La invención de la naturaleza sin contraer la fiebre Humboldt. Wulf tuvo el poder de volvernos a todos humboldtianos. Esa afición iniciada para el gran público en 2005 con la Medición del mundo de Daniel Kehlmann, una novela divertida, inteligente y ligera, regresa ahora con Pondré mi oído en la piedra hasta que hable (Ramdom House, 2023) el último libro del colombiano William Ospina, considerado uno de los escritores más destacados de las últimas generaciones cuyas sus obras son mapas eruditos de sus amores literarios, acompañados de declaraciones ideológicas sobre historia y el mundo moderno.

Autor de numerosos libros de poesía, su primera novela, Ursúa (2005), dio comienzo a una trilogía sobre la conquista de América continuada por El País de la Canela (2008) y rematada por La serpiente sin ojos (2015). Entre sus títulos más recientes destacan el extraordinario El año del verano que nunca llegó (2015), La lámpara maravillosa (2015) y Guayacanal (2020). Pondré mi oído en la piedra hasta que hable es su libro más reciente.

Miles y miles de comentarios en casi todos los idiomas, ofrecen la imagen de Humboldt, un hombre porfiado y curioso que hace muchos años nos dio una lección tanto científica como histórica. Ahora, la novela de William Ospina coloca un hito muy alto y original en el conocimiento del personaje. La de Ospina es una novela biográfica que tiene mucho de ensayo que sirve para darnos cuenta de que gran parte de los noventa años de Humboldt transcurrieron alrededor de cientos de experiencias científicas y personales que quizás valía la pena relatar sin dejar de aderezarlas con la ficción.

En esta novela uno siente el sabor de la selva, los rumores del viento en los árboles, la suave cadencia de las olas remansadas en las playas caribeñas, como si el texto pretendiera confundirse con el aire salado del océano de tal modo que las excursiones de Humboldt se vivieran en el mismo tono musical que un compositor hubiera fijado en sus partituras.

Pondré mi oído en la piedra hasta que hable no es un efímero relámpago que deslumbra antes desaparecer, sino una serie de vientos que traen y llevan historias como los colibríes que se ciernen sobre las flores. Suelos de piedra, de árboles y flores, de insectos y criaturas del agua y el aire, eran los objetivos científicos de Humboldt y el legado de hallazgos que la novela de Ospina narra con una fruición deslumbrante.

El autor sigue a Humboldt en cada una de las etapas, en el Vesubio, en el Teide, en el Chimborazo, en el Perú, en Venezuela y la Nueva Granada. Humboldt no sólo ponía el oído en la piedra hasta que hablara, sino que al parecer le era más apasionante levantarla y mirarla por debajo. Aquí se halla el nudo de la pasión de este singular investigador y genio alemán: de lo muerto (una roca) hasta lo vivo (una planta) nacen todos los pormenores de una obra que se dio a conocer mundialmente y que hoy, más que antes, constituye factor de admiración por los riesgos condicionantes que modelaron su escritura.

El resultado es un libro magnífico y abismal, que se expande en una literatura que consigue transmitir la sensación de lo inabarcable majestuoso, lo más parecido a la definición kantiana de lo sublime. La sensibilidad recorre esta novela en la que todo el talento de Ospina está puesto en función de recorrer esa cualidad del alma del protagonista.

El talento poliédrico de William Ospina, multipremiado tanto en la poesía como en el ensayo y la narrativa, se revela el perfecto vehículo para traernos la ambición universalista que representó Humboldt en un mosaico que recrea la Ilustración de la vieja Europa, sus conflictos políticos y la formación de los individuos de todo lo presente en la naturaleza.

 

Catedrático de Universidad de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.

En la Universidad de Alcalá ha sido Secretario General, Secretario del Consejo Social, Vicerrector de Investigación y Director del Departamento de Biología Vegetal.

Actualmente es Director del Real Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

En el PSOE federal es actualmente miembro del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía y responsable del Grupo de Biodiversidad.

En relación con la energía, sus libros más conocidos son El fracking ¡vaya timo! y Fracking, el espectro que sobrevuela Europa. En relación con las ciudades, Tratado de Ecología Urbana.