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La buena educación y la política


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Quizás por la edad, quizás por la educación recibida o por mi procedencia rural, siempre he procurado compaginar la buena educación con la actividad política. Nunca deberían estar reñidas, y nada bueno sale, en base a comportamientos zafios, torpes o directamente de mala fe.

Digo esto a la vista de multitud de gestos, declaraciones o actuaciones por parte de dirigentes políticos, que creen ser consecuentes con sus ideas y las de sus simpatizantes y votantes. Se equivocan rotundamente, pero nunca lo reconocerán. Persisten en sus errores y los hacen más y más visibles, hasta producir un rechazo generalizado, que posteriormente afectará a sus resultados electorales.

En este mundo artificial y artificioso de aparentar firmeza, en vez de reconocer la coherencia de los cargos que se ostentan, los líderes de los partidos independentistas catalanes son maestros consumados de la mala educación y la torpeza más absoluta en su comportamiento público.

Voy a exponer solo una pequeña muestra para que los estimados lectores vean a qué me refiero, y sobretodo tomen nota que todo lo que ellos protagonizan , nos llena de vergüenza ajena a una inmensa mayoría de catalanes, de otros partidos y fuerzas políticas.

Como independentistas que dicen ser, consideran necesario demostrarlo no acudiendo a las consultas del Rey, previas a la investidura. Ésta o las anteriores, en esto persisten en su empeño. Tampoco desearían formar parte del Congreso y del Senado, puesto que son cámaras estatales y ellos querrían estar en la suya, lejos de Madrid, lejos del mundo mundial. Pero, si han de estar, mejor tener un grupo parlamentario que permite contratar asesores y disponer de importantes ingresos para ejercer sus cargos.

No dirán nunca, no, a cualquier mejora de las condiciones e incluso aceptarán diputados y senadores prestados, aunque sean del PSC, con tal de formar grupo parlamentario. Con ello se labran la bien merecida fama que con dinero….todo se compra, o casi.

Por supuesto, nunca aparecerán en ningún desfile militar y menos el del 12 de octubre, en Madrid. Imposible aparecer junto al Rey , además vestido de militar. Impensable. Y tampoco facilitarán organizar algún evento en Cataluña, hasta el punto de haber prohibido, años atrás, la presencia de un grupo de militares, en los salones de educación, para promover la carrera militar. Vetados, prohibidos e impedidos por todos los medios. Se tuvo que recurrir a los tribunales para levantar las órdenes de prohibición.

Incluso llegamos a la máxima estupidez de no aceptar la UME (Unidad Militar de Emergencias) durante la pandemia, en residencias, centros educativos, instalaciones ciudadanas, etc. Ver un uniforme con la bandera de España, en el hombro, impensable…hasta que muchos alcaldes, presidentes de entidades, agrupaciones ciudadanas, los requirieron y no se atrevieron a prohibirlos. Al final, salían de las instalaciones y de los pueblos con grandes aplausos.

Seguimos. Tampoco los veremos el día de la Jura de la Constitución, por parte de la princesa Leonor, al cumplir los 18 años. Se ve que tampoco es un día señalado para romper la rutina de la mala educación y estar presentes. No, no, no pueden romper la rutina.

En las visitas de los monarcas a Cataluña se dan situaciones que harían reír por no llorar. El presidente Aragonés se debe escabullir, a la entrada de los Reyes, para no tener que saludarles, y acto seguido se va a la mesa, para estar con ellos. Incluso habla con ellos, a pesar de su compromiso de no aceptarles como Reyes, de todo el territorio español.

Podría seguir con varios ejemplos más, pero con éstos hay suficientes para demostrar hasta qué punto impera la mala educación, la ignorancia y la falta de reconocimiento de las obligaciones que comportan los cargos públicos. Quien no quiera aceptarlos, lo tiene muy fácil, que renuncie a ellos, y todos contentos, e incluso muy contentos.

En todos ellos hay un pecado original, y es creer que Cataluña, toda Cataluña les pertenece y que todos los catalanes comulgan con estos comportamientos. Éste es el gran error y la gran confusión. Todas estas ridiculeces pueden agradar a un 15 o 20%, como mucho, pero nos disgustan al resto. Y más que disgustar, nos causan vergüenza ajena, por la mala educación y la ignorancia institucional que demuestran. Un motivo más para jubilarles y pasarlos a una larga oposición donde aprenderán nuevas normas de conducta y buen gobierno.

 

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.