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¿El retorno del Tripartito?

El pasado lunes Gabriel Colomé explico la historia y política catalana desde 1999 hasta el momento actual, a propósito de su libro La Cataluña Insurgente. Además, divulgó algunas características del comportamiento político catalán, como el voto y la abstención diferencial en las elecciones autonómicas y generales, así como la prima de más del doble del voto rural sobre el urbano y la inexistencia de una ley electoral propia. En un plano más confidencial, contó que hubo un encuentro secreto promovido por el productor y antiguo trotsquista Roures entre ERC, Podemos y los Comunes.

Constituciones. Reflexiones de un borrico

La noria nacional sigue girando, porque, cuando se vuelve a plantear la reforma de la Constitución, torna el Gobierno de Rajoy a poner pegas, entre ellas, que hace falta un consenso como el del proceso constituyente, que, si no recuerdo mal, sólo se consiguió al final. Y no del todo, pues cuando la Constitución se votó en el pleno del Congreso, el 31 de octubre de 1978, ocho de los dieciséis diputados del Partido Popular no dieron su aprobación, lo mismo que los diputados vascos.

Vociferantes

Según el diccionario de la Real Academia Española vociferar es: 1.-Manifestar ligera y jactanciosamente algo. 2.- Vocear o dar grandes voces.

Libelos y posverdades

Escuchar las posverdades de los candidatos nacionalistas en la Sexta resulta estomagante, pero, además, en un día que tenemos desde la Agrupación Universitaria un debate sereno con el profesor Gabriel Colomé sobre la historia y política catalana desde 1999 y las perspectivas de reforma constitucional en clave federal, me encuentro con un libelo y una descalificación en las redes sociales y la prensa diaria contra dos candidatos y líderes de la izquierda no nacionalista en Barcelona. 

¡Viva La Pepa! y la Constitución republicana

En estos días se debate sobre la necesidad de enmendar, reformar o cambiar la Constitución, como defendemos algunos. Diferentes posturas, propuestas y alternativas se dan entre los partidos políticos y sus dirigentes; todo un festín de declaraciones. Todo un ¡Viva La Pepa!, como era conocida la Constitución de 1812 que poco recorrido tuvo. Tiempos convulsos corrían y el rey «felón» se encargó de desbaratarlo todo. De otra parte, un 9 de diciembre de 1931 −se han cumplido 86 años−, las Cortes Constituyentes aprobaron la Constitución de la República, que fue la más avanzada de su tiempo.

La noria nacional. Reflexiones de un borrico

A veces tengo la penosa sensación de que, como país, políticamente caminamos pero no avanzamos; andamos pero no nos movemos, como si, por una fuerza ajena, cruel y poderosa, estuviéramos uncidos a una noria, dando vueltas y más vueltas pero sin movernos de sitio, padeciendo un destino similar al de un pobre borrico, que saca agua para otros y camina y camina sin dirigirse a parte alguna.

Lo que no deberíamos pasar por alto

Leo, releo y hay noticias que, por la evidencia que muestran, deben ser difundidas, comentadas y sobre todo, retenidas en algún lugar de nuestra mente (o al menos intentarlo), para que vayamos consiguiendo encajar las piezas de este puzzle y hallar el resultado de la ecuación.

Es tiempo de cambiar la Constitución

Es un clamor entre los partidos políticos la necesidad de reformar la Constitución. También seis de cada diez españoles están a favor. La cuestión es que no hay acuerdo sobre los aspectos a enmendar. Algunos pretendemos que la enmienda sea a la totalidad; comenzando con el artículo 1.3, en el que se declara que «La forma política del Estado español es la Monarquía». Si, ya se que una República no garantiza el mejor gobierno, pero si que no haya monarquía.

Una oportunidad para el progreso

Estas elecciones son de especial trascendencia. El 21 de diciembre Catalunya ha de decidir si sigue el rumbo de colisión fijado por los gobiernos independentistas, que han traído la división en la ciudadanía, el traslado fuera de Cataluña de sedes sociales de miles de empresas, y la inestabilidad política, social y económica, o cambian de rumbo, dando una oportunidad a quienes proponemos un escenario de sentido común, retorno a la legalidad, y grandes acuerdos que superen el bloqueo actual.

La España de la recuperación

Estoy segura de que usted, mi querido lector, habrá escuchado ya varias veces eso de “la España de la recuperación”, o, mi querida lectora, aquello de “la senda de la recuperación que España ha tomado recientemente”. Es habitual en el mensaje propagandístico que utiliza el Gobierno, cuando no se dedica a marearnos con Cataluña, con Venezuela o con cualquier otra cuestión, como atacar a cualquier otro partido de la oposición que no le baile el agua.

No se enteran de nada

El proceso vivido en Cataluña desde hace unos años, si se estudia con rigor, puede ser una gran enseñanza para entender mucho de lo que sucede en política. Así, durante un tiempo, el gobierno central hizo oídos sordos a unas peticiones que, mejor o peor fundamentadas, recibían el apoyo de prácticamente la mitad de la ciudadanía de Cataluña. La respuesta que obtuvieron fue un “rajoinazo”: la espera indefinida.

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