NEWS

Todos los contenidos de nuestro sitio son propiedad de sus respectivos creadores intelectuales o de EL OBRERO, y por consiguiente cualquier uso de los mismos está sujeto a la aprobación previa de EL OBRERO. El extracto informativo de los contenidos de nuestro sitio está autorizado siempre que se cite la fuente de procedencia. Las opiniones vertidas por los autores y las autoras, así como la información relativa a sus perfiles, serán de su exclusiva competencia y responsabilidad. EL OBRERO no se hace responsable de lo que los autores y autoras escriban.

Las “mochilas” de Casado

Grande ha sido el descalabro electoral del Partido Popular, que ha perdido 71 escaños en el Congreso (de 137 ha caído a 66) y 74 en el Senado (de 130 a 56), que era su bastión más firme desde hace 25 años. Y grande ha sido la frustración del nuevo líder, Pablo Casado, cuyo vuelo gallináceo estaba lastrado desde el principio por la crítica situación del Partido, que aún no había digerido su desalojo del Gobierno en junio del año pasado.

Ganar y gobernar

En política como en la vida, y más en una sociedad competitiva, es importante ganar, pero resulta más efectivo gobernar. Que nosotros como personas sepamos qué queremos y hacia dónde vamos, y que como partido seamos capaces de transformar la realidad desde nuestras decisiones.

Las dos derrotas de Aznar

Aznar es el único político de relevancia que ha sido derrotado en dos ocasiones sin ser candidato en ninguna de las dos. En 2004 su obsesión guerrera y las manipulaciones ante la tragedia más horrible vivida en España en democracia, llevaron a que su Partido liderado por su sucesor fuera derrotado en una jornada histórica de un final de invierno que no olvidaremos nunca. En 2019, el regreso del aznarismo más reaccionario de la mano de uno de los políticos menos preparados que se recuerdan ha llevado, de nuevo, al PP a la derrota, a una verdadera debacle, a pesar de que la derecha, y no lo olvidemos, tiene muchísimos votos, eso sí dispersos, una de las causas de la derrota, aunque no sólo, como aquí defendemos.

Está en nuestras manos

Estas elecciones son diferentes a todas las demás. Decir esto es de perogrullo, y casi sería posible intentar encajar esta afirmación en todos los comicios. Al menos, últimamente las elecciones generales han venido siendo una montaña rusa: desde aquellas en las que el 11M hizo cambiar el rumbo de manera estrepitosa y que dieron la victoria al por entonces “bambi” de Zapatero, pasando por las que tuvo que adelantar el Psoe convocándonos a todos aquel 20N, para después ver cómo la derecha se instalaba cómodamente y se ponía a recortar sin piedad con la excusa de lo que llamaron “crisis” y en realidad era el desmantelamiento encubierto del Estado de Bienestar.

Los socialistas

Los socialistas parten de un principio fundamental que tiene que ver con la importancia de la vocación política. Los socialistas pertenecen al universo de la izquierda donde se cree que la política es el instrumento de transformación más importante de la realidad. Por eso, lucharon en el pasado por el sufragio universal, y la democratización del sistema político y, por eso, cuando accedieron al poder, en sus distintos niveles, emprendieron ambiciosas políticas reformistas, sin la tentación totalitaria que podía ser más propia de otras izquierdas. El socialismo democrático siempre ha reivindicado el genuino concepto de reformismo frente a la confusión promovida por las derechas que disfrazan sus ataques al Estado del Bienestar y a las libertades reales con el uso de ese término.

Es hora de votar

Hemos vivido una campaña electoral llena de mentiras, medias verdades, desmentidos,… que ocultan el fondo de las cuestiones que afectan e importan a las personas, y que parecen que persiguen desanimar a la gente para que no participen en las elecciones. La mejor manera de acabar con ello es, precisamente, ir a votar. Ningún trabajador y ninguna trabajadora debería quedarse en casa ante este reto.

Civilización versus Barbarie

En estos días de campaña se me ocurrió poner unas frases en una de las redes sociales sobre las elecciones en las que realizaba un llamamiento para votar, y aludía a la dicotomía entre civilización y barbarie. Un conocido, una persona sabia del gremio de los historiadores, después de decir que votaría me reprendió por lo que había escrito afeándome que fuera tan exagerado. En principio, no dejaba de tener cierta razón, y más porque conviene rebajar esos tonos tan exaltados que estamos viviendo y, sobre todo, padeciendo. Pero luego se pone uno a reflexionar, y termina dándose cuenta que la barbarie sí se ha adueñado de esta campaña donde escuchamos mensajes que no recordábamos o que se habían quedado en la marginalidad allá en los inicios de la Transición, mientras que algunos son hasta novedosos, habida cuenta de la expansión del populismo extremista de raíz norteamericana y de otros países europeos. Y no sólo se emiten esos mensajes, también estamos viendo unas formas de expresarse, de atacar al contrincante y hasta de mentir que se acercan, lo siento mucho, insisto, a la barbarie.

Una campaña extraña

Toda campaña política tiene su alma y su armario, sus protagonistas y su público, cifrado en los candidatos y sus equipos , sus militantes y simpatizantes, su metodología , sus programas y promesas, sus estrategias y por qué no decirlo sus imprevistos a los que hay que saber darle respuesta con prontitud y acierto.

1°C

Madrid

Mayormente nublado

Humedad: 82%

Viento: 11.27 km/h

  • 03 Ene 2019 11°C -3°C
  • 04 Ene 2019 8°C -5°C
Banner 468 x 60 px