El PSOE, partido de estado

Históricamente el PSOE cuando ha estado en la oposición, al igual que el PP cuando también lo ha estado, ha consensuado con el gobierno dos cuestiones claves, la política internacional y la política sobre la unidad de España. Si el PSOE en esta nueva etapa pretende romper ese consenso, con el objetivo de desgastar al gobierno y de no molestar a esa supuesta izquierda radical con la que equivocadamente cree que puede gobernar, se equivoca.

Muchos socialistas no nos identificamos con la actual deriva del "nuevo PSOE" en temas como la posición de España ante el reto secesionista catalán o la posición como país en el conflicto en Venezuela.

Sobre temas como estos hay que hablar y consensuar con el gobierno dichas posiciones y dejar de hacer declaraciones día sí y día no que no hacen más que perjudicar al estado.

Entre otras cosas porque, el pactar una posición en Cataluña conjunta con el gobierno evita la tentación de un posible gobierno en solitario y sin apoyos del resto de fuerzas políticas, decida ceder a pretensiones nacionalistas catalanes como las de conceder más financiación o condonación de deuda, que indudablemente perjudicarían al resto de Comunidades Autónomas y sentarían un mal precedente.

Y respecto a la posición política en Venezuela, el consenso sería necesario aunque sólo sea por respeto a los intereses empresariales y de ciudadanos españoles en ese país. Solo eso, merecería un entendimiento entre los dos grandes partidos nacionales sobre Venezuela, y cualquier posicionamiento a tomar en política internacional.

Ese era el PSOE que ganaba elecciones, y que la gente lo veía como un partido fiable, responsable y sobre todo, de estado. Y por lo tanto, votaban.