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Cita Express por Barcelona


(Tiempo de lectura: 6 - 12 minutos)

De nuevo al buscar el texto, este no tenía sentido, pero recordé los versos de Octavio Paz: “Los espejos repiten al mundo pero tus ojos lo cambian: tus ojos son la crítica de los espejos: creo en tus ojos. (...) ese agujero no es el espejo que devuelve tu imagen: es el espejo que te vuelve Imagen”.

¡Rrrrriiinnnng, rrrriiiinnnnggg! –ya voy. El maldito teléfono sonando ahora que a punto estoy de irme a la cama a dormir, naturalmente. Nunca había estado en Barna pero la cosa es que me está gustando. Aunque madrileña, me confieso catalanista pero no sé porqué. En este Congreso de imbéciles al que he venido, mi amigo Antonio me ha salvado la vida. Según llegamos me subió como una exhalación al Walking Tours Modernisme disfrutando de una visita guiada por el Passeig de Gràcia y el Quadrat d'Or. La arquitectura ves que se levanta como un monstruo que te va a atrapar. Mostraba edificios como La Pedrera y la Casa Batlló, de Gaudí, y otros de arquitectos como Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch, en un recorrido que te acerca a esta especie de museo modernista al aire libre. Por la noche disfrutamos de lo que dicen es lo más moderno de Barcelona perdiéndonos como si nada entre la marabunta. Cenamos en el Restaurante Manairó. Nos quedamos un buen rato sin hablar delante de Santa Maria del Mar, yo ahí imaginando de todo, propio de mi misma y mi Antonio para comérselo. ¡Mira qué encanto medieval tenemos con los bares y restaurantes más "in" de Barcelona!

-Pero ¿Qué pasa Antonio, has cambiado de decano a agente de turismo todo en uno?

De pronto, comenzó a verse deformada, como en esos espejos que en parte no son más que la realidad, pero que nos decimos a nosotros mismos que ellos son los que están deformados... Bueno ¡si resulta que estoy fatal! Ante el temor de enfrentar una nueva situación, sentí más miedo. (Es que es una pardilla.)

Antonio es mi mejor amigo y siempre quiero abrazarle porque le quiero mucho. Luego nos fuimos por el Barri Gòtic, aprovechando para seguir con más arquitectura como la Catedral, en la Plaça Nova, el conjunto de edificios de la Plaça del Rei, los edificios civiles y políticos de la Plaça Sant Jaume, y el encanto medieval de los alrededores de la Plaça del Pi, cosa única agarrada a su brazo. Barcelona Bus Turístic: mientras descansas, podrás admirar desde tu asiento edificios tan emblemáticos como el Monestir de Pedralbes o el estadio del Futbol Club Barcelona.

–Yo creo que aquí son todos arquitectos, ¿no Antonio?

-Amiga, no te hagas la cateta. (risas) Terminamos en el Port Vell disfrutando de la brisa del Mediterráneo. Suele suceder en estos congresos odiosos, que te escaqueas por la ciudad con tu mejor amigo. Dos o tres días haciendo lo que te da la gana. ¡Qué bien ¿no?!

-Sigue sonando el teléfono esta vez modo vibrando ¿Bueno? ¿Quién eres?...¡ay Antonio qué voz más rara tienes! (le da al Antonio por hablar tipo espía) Bien, de acuerdo, en una hora estoy ahí, sí, seguro. Este hombre…se cree que vive en una película, bueno como yo. ¡Diablos! (Con nerviosismo.) En Madrid no hubiera ido, porque tienen la manía de quedar a cenar a partir de las 10 de la noche, pero parece que aquí se cena antes. Me dice mi Antonio que a las ocho y media quedamos para planazo. ¡Ostrasss! Plan rápido: me ducho, sí eso, sí, me ducho, voy…esta agua tan fresquita seguro que me despejará, yo que estaba tan tranquila con mi pijama y mis pantuflas yeyés…pero claro, era Antonio y parece que no se le puede defraudar, a fin de cuentas somos compañeros y el pobre hombre nunca suele pedir nada. Lo cierto es que no tengo ninguna gana de salir a la calle ahora con la paliza que llevo, pero es él y no puedo dejarle solo, me necesita como yo a él.

-¡Vaya por Dios!, la ducha no marcha bien ahora y no sé por qué no lo hace, claro, no lo hace porque me quiere fastidiar…Es una reunión con un rector que ha venido al congreso de una universidad extranjera, dos periodistas, un poeta (accionando con horror) y un médico. Pero por qué esa manía de hacer cenas multitudinarias en las que no se sabe qué va a pasar y mucho menos quién va a pagar, y es que Antonio se pasa de entregao, de calzoncillín diría yo, su mujer no sabe lo afortunada que es teniendo un marido así, casi sin personalidad, bueno rectifico, personalidad la tiene, lo que no tiene es espíritu guerrero. Antonio es un espíritu muy sosegado que le importa todo bien poco, más al conrtario, se diría de la búfala de su mujer la que es más guerrerilla. Claro es que la medicina es así, lo que quiero decir es que algunos médicos –la mujer de Antonio es médico- están, viven histéricos, sufren cada día con cada acontecimiento vivido, ellos, preparados para salvar la humanidad, y de resultas son en su mayoría seres raros, difíciles para la convivencia, ensimismados en su mundo de desgracia en la que a veces nada pueden hacer, llegando en ocasiones a un estado de frustración lamentable, mucho.

Hay otros días en que se revelan como hacedores de la creación. Bien. El caso es que la susodicha mujer trata a mi pobre amigo Antonio a patadas, él que es un santo varón. Felizmente y gracias al comprometido, único y mundial trabajo de su mujer, de guardias salvadoras y demás “machadas” el Antoñito puede salir y entrar casi a su gusto. Si no fuera por eso…Todas las profesoras de la Facultad están locas por sus huesos, si supieran lo que tiene en casa… a mi me da risa, él como si tal cosa, vive como ajeno al mundo de la seducción y todo eso, siempre dijo que prefería la alegría al placer, y así vive, en paz consigo mismo, esquivando los envites e infidelidades de su mujer “la Marañona” que es como yo la llamo.

A mi, ella me ve –naturalmente- como un caso clínico y por eso mismo puedo estar cerca de su marido, no le importa, cerca de Antoñito tanto como quiera ¡menos mal! Es que tiene unos ojitos muy graciosos, y un cabello negro tirado para atrás que me chifla, se viste como los colegiales con chalequitos, trenkas, camisas blancas, gorritos…no parece el decano de la Universidad. Lo mejor: Antonio es de los que ha entendido aunque sea a sus cincuenta y ocho años por qué hay que hacer la cama cada día, deshacerla cada noche y cambiarla cada semana ¡todo un lujo! En esto tenemos bastante terreno adelantado: somos amigos.

-¿Por qué narices querrá que vaya yo a esa cena con lo aburrida que soy? El pobre ha insistido tanto, parecía que le hacía ilusión. La ducha no marcha. Bueno, mientras, me relajo un poco y por milagro se arregla el invento, pienso qué me pongo. ¡pero, si tengo el pelo fatal! AAAhhhhhhhh! (grito de tigre.) y ahora ¿qué hago con estos pelos? Yo no voy. (la conciencia o sentido común avisa de que no merece la pena ponerse así por eso.) Me planto un gorro…pero es que me quería duchar, no, no, primero mirar qué me pongo.

De negro, de negro es lo mejor para la noche, toda de negro. (Voz del subsconsciente que sin embargo avisa haciéndose verbal, poniéndote en guardia.) El blanco no es blanco el negro sí lo es. Y no es ensueño, es capacidad de coser porque veo que a la chaqueta que me quiero poner le faltan dos botones ¡maldición! ¿los pido en recepción del hotel o intento otra cosa? ¿quién pide botones en un hotel? Bien, voy a hacer el pino y así en posición de yoga me relajo aunque queden solo cuarenta y cinco minutos y tenga que ir en taxi, pues si me relajo un poco más no llego. En esta posición de pino la sangre me baja y veo todo mejor, ensangrentado. Arañas y más arañas parecen que han habitado no en el olvido ni en Sancho Panza sino en mis sobacos. Yo, como profetisa que soy iré de negro y haciendo el pino por el barcelonés Passeig de Gràcia hasta llegar al Restaurante donde me esperan. Insisto. ¿Cómo voy a ir con estos pelos y esta poca esperanza de hoy? Hago yoga y me relajo bastante. Salto después por toda la habitación hotelera para ver si me tonifico y la emprendo con decisión hacia la ducha, me tiro de cabeza, me la pego, tremendo ruido y sale el agua, así, así es como hay que hacerlo, hay que entrar en la ducha como si fuera yo un guerrillero, pero funciona, bien, ¡qué bien!, solo tengo un chichón, un morado en la rodilla y la uña del pie rota ¡qué daño!

Al menos he logrado que funcione la ducha. Luego se lo diré al de recepción. Al salir no me resbalo pero lo hago después ya en el pasillo que por lo general el talegazo o costalada es algo mas leve, es que siempre me sucede lo mismo, salgo de la ducha y me la pego sistemáticamente sin importar dónde esté. Nunca me seco bien. (Cosquillas en la mente.) Después del desastre producido de haber tirado el cuadro y de haber arañado el papel pintado de la pared, caigo en la cuenta de que no tengo pantys negros y yo no soporto otros que no sean negros y hasta arriba. No comprendo como algunas mujeres (de los hombres no tengo tiempo de ocuparme) pueden usar esos calcetines negros de caballero que te aprietan debajo de la rodilla cual andouiette provenzal y al final acabas con todas las piernas hinchadas, moradas, sin circulación y dando un aspecto debajo de la falda o cuando te quitas el pantalón, muy lamentable, mucho, como de Aldonza por los campos bastante mayor y con aliento a cebolla malcriada. Ahora no estoy en Castilla, estoy con los jordis que son como europeos y se la trae al pairo los complejos de serranillas del Arcipreste de Hita.

Ahora que lo recuerdo tengo unos pantys negros sin usar en el forrillo de la maleta del último viaje (los pantys del porsiacaso) y recuerdo bien que están sin usar porque me estaban pequeños, de modo que tengo que decidirme si me los pongo y equilibro el traje de chaqueta que no tiene botones y cuya falda me aprieta morcilleramente con los pantys pequeños poniéndome el bello de punta constantemente por la fibra, o llevar las piernas al aire con sus pelos (eso nunca) o cambiar la falda, eso es, cambio la falda por un pantalón más desenfadado, eso es, sí, un pantalón desenfadado. Un pantalón vaquero, mucho más moderno, ¡dónde va a parar! Eso es, como de universitaria pasada de rosca. Así parecerá que voy siempre juvenil como espontánea, como si siempre fuera yo así de guapa, con un pantalón desenfadado y una chaqueta negra sin botones…¡ossssstras que grito otra vez! No puedo dejar mal a Antonio, con la ilusión que le hace que vaya…¡no sé por qué, bien es verdad!

Mejor, pantalón, sin calcetines, botas, una camisa de marca que he traído algo antigua eso sí…y ¡la chaqueta! No sé si tengo botones para igualar. No importa le quito los botones a otra y se los coloco. (El tiempo pasa y Ana se pone cada vez más nerviosa.) ¡Cómo no me iba a clavar la aguja en el dedo! (Se escucha un chillido descomunal.) Ahora sangro por el dedo…quedan 20 minutos y no puedo ir haciendo el pino…Bien, maquillaje, bien pelos metidos en gorro, bien, pantalones desenfadados, mal, pies pegados al contrafuerte de la bota, disimule potente de botones aunque el dedo sangra a pesar del torniquete…Quedan tan solo 10 minutos, me espera Antonio…le amo, le llamo y digo que vayan tomando algo, llego en un pis-pas. ¡Taaaaaxxxxxiiiiiii! (Vuelvense a mirar a Ana todos los transeúntes de la Gran via de les Corts Catalanes menos el taxista.) Pero hombre…¿es que no me ve?…No importa (Ana decide correr la maratón hasta el Restaurante.)¿Cómo he podido sobrevivir sin el Body Unta Cream, la Crème Anti-Cartuchs de París, sin el Contorn de yeux anti-llanto, el Champú Demasié de Hiervas, la Lotion Mundial Cream para después del champú, la Masque Universal anti-stress, la ampolla anti-edad, la crema anti-rides, el rimel Pestañet Long, el maquillaje anti-todo…y no sé cuántas anticosas más…(llega al lugar como una exhalación, jadeando cual gerundio. Entra en el establecimiento haciendo la voltereta lateral.)¡Alehop!…sin embargo ¡lo he conseguido! aquí estoy Antonio (Que la mira con amorcito y flipando.)…sin sangre, fresca cual lechuga matutina.

- Me alegro de verte por fin…no ha sido del todo fácil ¿sabes? Pero ya sabes que por ti hago lo que sea. Me alegro de verte aunque odio tus compromisos absurdos, siempre estás liado con cuestiones surrealistas, pero te quiero tanto que ¡hoy estoy decidida a pasarlo bien! Esto de venir a los Congresos a hacer pellas, me encanta. Luego paseamos por el mar ¡Ein!

- Antonio se ilumina como si tuviera una bombilla dentro de sí. Yo también hago lo que sea por ti (la abraza)

-¡Andá, pero si te has traído a Miquel Iceta! Cosas del amor.

 

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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