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El cine indio proyecta la obsesión por la gran pantalla tras la primera vez


El amor de un joven indio que pisa por primera vez una sala de cine y que le hace buscar todas las respuestas del séptimo arte ha inaugurado este pasado domingo la segunda jornada de la 66ª Seminci, en la que también se ha tratado el peso de la culpa y la tiranía de las apariencias.

"Last Film Show", película que ha abierto las proyecciones, es un homenaje al cine que parte de la propia historia de su director, el indio Pan Nalin, quien en la cinta relata la historia de un niño que se enamora de la gran pantalla y, pese a la prohibición de su padre, busca responder todas sus preguntas sobre el séptimo arte.

"Está inspirada en mi propia infancia. Pude ver una película a los 9 años y me fascinó, me hipnotizó", ha confesado Nalin en rueda de prensa posterior al pase de la cinta, al tiempo que ha recordado la nostalgia de las salas de cine únicas, como la que se muestra en el filme.

Como Nalin, el protagonista de esta historia, Samay (Bhavin Rabari), descubre el cine y siente la necesidad de conocerlo todo sobre la luz para pasar de espectador a creador de las historias que ve en la sala. Para conseguir un actor que encajase en el papel de Samay el proceso de casting fue laborioso con más de 3.000 entrevistas, hasta que finalmente acudieron a "las partes remotas de la India, donde los niños no habían visto nunca una película", y encontraron a Rabari.

Nalin, director que ya con su primer largometraje "Samsara" ganó más de treinta premios en festivales, hace referencia en su última obra a los directores que le han marcado, como Andréi Tarkovsky, David Lean o Stanley Kubrick.

La segunda cinta proyectada este domingo ha sido la norteamericana "The card counter", dirigida por el director y guionista Paul Schrader, reconocido por escribir obras de Martin Scorsese como "Taxi Driver", "Toro Salvaje" o "La última tentación de Cristo".

La película es un reflejo de la culpa que encarna su protagonista William Tell (Óscar Isaac), un jugador de cartas al que le persiguen los remordimientos de su vida pasada, cuando era interrogador del ejército.

La obra de Schrader, quien ya ha sido reconocido en Valladolid tras ganar premios en varias ediciones y alzar la Espiga de Honor en 2013, muestra la carga moral de un soldado que fue torturador en Irak, lo que le lleva a pasar por prisión y finalmente a dar un vuelco a su vida como jugador viajando por casinos y salones de juego.

En su nueva vida conoce al hijo de un antiguo compañero, lo que le lleva a rememorar tiempos pasados y a reflexionar sobre la culpa y la redención.

La tiranía de las apariencias y la dictadura de la imagen, potenciada desde las redes sociales, no entiende ya de esferas ni de territorios como ha demostrado el iraní Asghar Farhadi con "A hero", la última película de este realizador que en 2011 logró un Óscar con "Nader y Simin, una separación".

Un laberinto de resonancias kafkianas experimenta el protagonista de "A hero", un preso común por el impago de una deuda que se ve envuelto en un carrusel de desdichas pese a su buena intención de satisfacer su deuda y de incorporarse a la vida normal, zarandeado hasta el punto de optar por cumplir el resto de su condena.

El personaje "es alguien que realmente está en nuestra piel: puede pasarnos a todos nosotros en la vida", ha explicado Farhadi durante una rueda de prensa, quien ha defendido la buena voluntad, el "corazón y la conciencia" de su protagonista que, pese a su interés, no puede prosperar en sus buenas intenciones debido, entre otras razones, a la hipocresía moral de las administraciones.

Fuera de concurso, la española Helena de Llanos ha presentado el estreno de "Viaje a alguna parte", un recuerdo a la memoria y legado de su abuelo Fernando Fernán Gómez, de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento, a partir de los papeles que se encontró en la casa del actor y director, punto de partida de un filme que conjuga el documental y la ficción.