Boya: “El proyecto catalán es sobre todo cohesionador: queremos avanzar en derechos y libertades colectivas”

Mireia Boya / Foto Jordi Borràs Mireia Boya / Foto Jordi Borràs

Nació en 1979 en Saint-Gaudens. Hija de Ernesto Boya y de Maria Pilar Busquets. Ya en casa aprendió, de sus padres, a defender el reconocimiento de la identidad aranesa. Fue conocida por utilizar el aranés en el Parlamento de Cataluña. Estudió Ciencias Ambientales en la Universidad Autónoma de Bacerlona y después se marchó a Canadá, para estudiar en la Universidad de Montreal. Allí realizó sus estudios de doctorado en gestión y ordenación del territorio. Pasó casi cinco años y regresó, porque aquello del frío extremo no terminaba de convencerla.

Compaginó su trabajo como consultora y profesora en la Universidad Pompeu Fabra con el activismo en los movimientos sociales. Fundó la Asamblea Nacional Catalana en El Valle de Arán y fue elegida concejala en el Ayuntamiento de Les. En diciembre de 2015 llegó al Parlamento catalán como Diputada de la CUP.

A pesar de la imagen falsa que no pocos medios de comunicación se empeñan en dar de los integrantes de su formación, Mireia tiene un discurso tranquilo, un tono de voz suave, se explica con absoluta claridad. Sorprende el retrato que se pretende hacer de ella y de sus compañeros cuando nos tratan de convencer del hecho de que son personas radicales y extremistas: efectivamente son radicales, porque sus pensamientos vienen de la raíz, del análisis y del conocimiento depurado de la realidad. No responden, en absoluto a un perfil agresivo ni violento. Más bien, todo lo contrario: su defensa por la democracia radical (eso es lo radical que tienen) no se pierde en ningún momento: ni en sus palabras ni en sus hechos. Quizás por eso, a algunos les resulten tan “peligrosos”.

Hablamos con Mireia justamente la semana en la que ha acudido a declarar ante el juez de instrucción, Pablo Llarena, en el Tribunal Supremo. Allí, Boya acudió acompañada de distintos referentes del soberanismo, accedió al Tribunal sonriendo, puño en alto y tras haber declarado que si lo que el Tribunal Supremo quería hacer era un juicio político, ella respondería también, desde una perspectiva política. Su comparecencia fue clara y rotunda: admitió haber participado activamente en la creación de la República catalana. Sin medias tintas. Ni más, ni menos. Y tenía asumido que podría ir a prisión por ello.

Su valentía y coherencia tuvo en vilo a gran parte de la sociedad catalana, hasta que la vimos salir por la puerta del Tribunal: Llarena no ordenó prisión para ella, ni siquiera medidas cautelares. La respuesta de Boya hizo gala de su coherencia y fraternidad: no estaba satisfecha, puesto que aún quedan cuatro personas inocentes en prisión.

- Quién es Mireia Boya, según Mireia Boya

Ex diputada de la Cup, Profesora de Geografía en la Universidad Pompeu Fabra, Doctora en Gestión y ordenación del territorio. Activista de los movimientos sociales en el ámbito de ecologismo.

- Estudiaste el Doctorado en Montreal. Además de especializarte en gestión y ordenación del territorio, ¿qué aprendiste de la situación social y política en aquél lugar?

A parte de la experiencia profesional, hice amistad con mucha gente del movimiento independentista del Quebec. Aprendí mucho de los dos referéndums, sobre todo de cómo lo vivieron. Tras el segundo, la depresión colectiva al aceptarse el resultado y volver al federalismo. Me enseñaron a negociar el referéndum con el gobierno central de Canadá; aprendí la importancia de implicar a la gente que viene de fuera (los inmigrantes que fueron quienes decantaron finalmente la votación). Aprendí que quizás se cometió el error de no haber desarrollado suficientes políticas inclusivas: enfocadas sobre todo a personas que vivían desde hacía muchos años allí pero no se sentían integradas.

Esta experiencia me pareció fundamental. El proyecto catalán, es, sobre todo cohesionador. Queremos avanzar en derechos y libertades colectivas: sobre todo sociales. La manera de hacerlo, ante el bloqueo del gobierno, del TC, del rey, de los poderes económicos del estado, es hablando de democracia. Con ese referéndum que ganamos lo hemos demostrado. Somos gente de paz y de diálogo, somos gente profundamente democrática.

- ¿Qué es para Mireia Boya la República?

La opción de poder decidir desde abajo, no desde un despacho (como se hizo en el 78) cómo queremos que sean nuestras vidas: el bien común. Una manera de avanzar en derechos sociales, básicamente. En una monarquía, con alguien que no ha sido votado y está por derechos de sangre esto no es posible.

- Has vivido en primera persona el trabajo parlamentario que se ha realizado precisamente en este sentido: gobernar para el interés colectivo. Sin embargo, el Tribunal Constitucional ha tumbado sistemáticamente todas las leyes que han sido aprobadas en el Parlamento de Cataluña. ¿Qué interpretación te merece esto?

Los poderes económicos del Estado han tumbado el cierre de las centrales nucleares en el 2025 (estoy convencida de que la gente de Andlucia, de Castilla y de cualquier lugar de España también quieren que se cierren las nucleares); habíamos fijado una fecha de cierre y nos la han quitado.

Lo mismo ha sucedido con las energías renovables: el impuesto al sol limita que tú puedas ponerte unas placas en casa, porque el oligopolio de las industrias eléctricas lo han frenado. Seguro que en distintas zonas de españa estarían encantados en generar su propia energía y no pagar el segundo precio más caro de toda europa.

La paralización de las leyes aprobadas responde al interés de los oligopolios y a las empresas del ibex35. Las puertas giratorias, tanto del PP y del PSOE, están en esos consejos de dirección. Es normal que desde el Estado se las escuche y se las favorezca en detrimento de la ciudadanía y sobre todo de las clases populares.

Nos tumbaron la ley de vivienda catalana: hablaba de los desahucios. Los bancos no lo ven bien. Los desahucios no sólo pasan en cataluña. Pasan en toda españa. Nosotros quisimos sacar una ley para dificultar que los bancos echasen a la gente a su casa. Nos lo tumbaron.

Si esto se explicase en España, seguro que nos entenderían mejor. Hacemos lo que necesita la gente en las calles. La pobreza estructural es una cuestión grave.

- ¿Qué le pasa a España con la República? ¿Por qué no se entiende en qué consiste verdaderamente vuestra lucha?

Nos encantaría que Felipe VI se fuera a buscar trabajo. Hay mucha gente en toda españa que nos da apoyo. Partidos políticos vascos, gallegos, andaluces, castellanos que están en la misma lucha. El problema es que el discurso público mediático y el político de los partidos principales va en contra de esta idea de “una república española”.

Al no poder tener una república española porque toda esta gente fraterna es minoritaria, nosotros hemos decidido, porque aquí que somos mayoritarios, intentar avanzar para conseguirla. Si la conseguimos, haremos caer al régimen del 78 que no es republicano y esto será en beneficio de todos los españoles. Y luego, ya hablaremos de la relación que tendremos con la república española cuando exista.

Pero tenemos que ir paso a paso. Cataluña ha dado el primero: somos quienes más aglutinan el apoyo republicano. Si la estaca está a punto de caer, que nos ayuden los republicanos de toda españa a hacerla caer finalmente. Si cae el aparato represor en cataluña, caerá todo.

- Cómo explicar que la CUP y "la burguesía" vayan juntos. Este es uno de los argumentos que se suelen utilizar para invalidar vuestra lucha. Sobre todo en España.

El asunto de la burguesía no es como lo pintan. Porque no hay más que ver que la Caixa y el Sabadell salieron corriendo los primeros; mira la reacción de la patronal, claramente en contra del proceso independentista.

Si analizamos los resultados del 21 de diciembre, en los lugares donde más ha crecido el independentismo son los barrios y los pueblos y ciudades de clase trabajadora. El discurso de la burguesía se ha roto a pasos agigantados.

Para tratar de frenar al soberanismo se ha aplicado el artículo 155 y éste tiene consecuencias que van más allá del soberanismo, porque afecta directamente a políticas sociales. No nos beneficia como clase trabajadora, y en este sentido, están cambiando las cosas porque mucha gente está entendiendo en qué consiste realmente un proceso soberanista.

- ¿Cómo explicar vuestra coalición con la derecha? ¿No es complicado para quien trata de entender la lucha de clases como motor fundamental de la lucha soberanista?

Coincidimos con la derecha soberanista en la República. La diferencia es darle contenido. Qué constitución queremos. Qué derechos estarán incluidos, qué mecanismos de democracia directa queremos desarrollar.

Todo esto serán seguro debates interesantes y nosotros defenderemos el modelo que siempre hemos defendido. Eso ya vendrá. Pero para avanzar como país, en derechos políticos, sociales, nacionales, ambientales, necesitamos una república; en el marco del reino de españa es imposible.

- ¿Aunque esto suponga pactar con corruptos?

No. Y esto es algo que tenemos perfectamente asumido. Desde todas las formaciones. Tenemos un discurso generalizado: la república catalana debe nacer limpia de corrupción. Se pedía en la ley de transitoriedad jurídica. No apoyamos a corruptos. Al señor Mas, que era responsable del partido culpable del caso Palau, le hemos echado.

En segundo lugar, somos los primeros en denunciar los casos de corrupción: fuimos acusación popular en el caso Palau. En Sabadell, el socialista bustos fue señalado por nosotros. En Badalona con el señor Albiol ahora empieza algo que nosotros hemos denunciado.

Nosotros vamos a por cualquier indicio de corrupción. Cada vez es más evidente. En Cataluña no queremos corruptos.

- Fuisteis fundamentales para desalojar de la Presidencia a Artur Mas, precisamente por esto que comentas. ¿Qué opinión te merece Puigdemont y su estrategia en todo el proceso?

Puigdemont, su opción personal del exilio: se ha convertido en un símbolo, y por eso ganó las elecciones en el bloque independentista. Estamos muy acostumbrados a los símbolos, nos encantan. El liderazgo potente de alguien, es algo que siempre nos ha gustado. Estoy convencida de que él es visto como el símbolo de la confrontación con el Estado. Su discurso ha llegado muy bien a la gente y ha sido la esperanza para mantener viva la República. Pero la República no la construya una persona, somos más de 2 millones quienes vamos a construirla desde abajo.

- Junqueras también se ha convertido en un símbolo, ¿qué le diferencia en este aspecto de Puigdemont?

Junqueras no se ha convertido en un símbolo de esperanza, sino en un símbolo de represión del estado, algo en negativo.

En este sentido Puigdemont lo ha hecho muy bien.

Es periodista, sabe cómo trabajar los tempos, la comunicación. Lo controla perfectamente.

- ¿Controló los símbolos y el mensaje el 27 de octubre?

Hay que hacer crítica y autocrítica por el 27 de octubre: con 30.000 personas en la plaza celebrando el resultado del referéndum, se necesitaba algún gesto. Como mínimo bajar la bandera, aunque fuera unas horas, hacer algo. Por supuesto lo ideal habría sido aprobar los decretos previstos, claro. Pero a falta de esto, esperábamos al menos una señal.

No hubo ningún efecto en absoluto. Es la realidad.

- Tu postura ante el juez Llarena ha sido destacada porque asumiste la defensa de la república también ante el Tribunal Supremo. Hasta sus últimas consecuencias. ¿Cómo planteaste tu declaración?

Fundamentalmente mi comparecencia se centró en dos elementos que considero principales: la vía democrática y la no violencia. En estos dos ejes estaba fundamentada toda mi declaración.

Mi partido se ha presentado con un programa electoral que habla de república, independencia, derechos sociales. La Junta Electoral no lo invalidó. Salimos elegidos y con mayoría parlamentaria. El punto programático de la república coincidía con el programa de JunsXSí, así que llegamos a acuerdos. Eso es la democracia.

Ante la interpretación sesgada e interesada de la constitución, que es una norma legal y como tal, susceptible de ser interpretada de diferentes maneras; ante la ausencia de diálogo del gobierno y del estado (desde 2010, con la sentencia del estatuto), nadie se ha sentado a hablar con nosotros. Hemos ido allí mil veces a pedir que se nos escuchara, y nunca ha habido la mínima intención de diálogo por parte del gobierno español. Esta es la realidad que hemos vivido.

Por otro lado, la sociedad catalana, en su 80% pedía resolver el conflicto con un referéndum, pactado o no. Al ver que el pactado era imposible ante la falta de diálogo, nosotros como políticos, respetamos el programa electoral y nos ponemos al servicio del mandato ciudadano. Y resulta que lo ganamos.

Lo hicimos en contra de una interlocutora, fruto de una interpretación sesgada de la constitución. Pero había muchos juristas que nos dijeron que se podía hacer en el marco de la constitución. El problema es que el gobierno y los tribunales no quisieron. Ante el bloqueo constitucional, nuestra obligación es ponernos al servicio de los ciudadanos.

Así lo expliqué: el por qué de la aprobación de las leyes del referéndum, la convocatoria y el resultado.

Además, nosotros hemos defendido en todo momento la via de la no violencia y esto desmonta el relato de los atestados de la guardia civil. Si hay un acuerdo de país, unánime, transversal de todos los partidos, de todo el mundo, de todas las organizaciones es que apostamos por la democracia de forma pacífica y no violenta. Nunca ha habido un incidente no pacífico por nuestra parte. Jamás.

La violencia, que ha existido, viene por otra parte: de la actuación policial y por parte de la extrema derecha. Son hechos: en las tres manifestaciones convocadas por Sociedad Civil Catalana (a quien ha recibid o Rajoy antes que a Torrent, el presidente del Parlamento de Cataluña), contamos 139 agresiones. En las nuestras ninguna. ¿Quién es el violento aquí?. Su discurso no se aguanta por ningún sitio.

- ¿Qué pasó el 20 de septiembre en las movilizaciones sociales? Tú estabas allí y lo viviste en primera persona.

El 20 de septiembre yo me subí encima de un coche de la guardia civil: me subí para pedir calma. Para insistir de forma preventiva en la no violencia. Insistí en el hecho de recordarle a la gente que lo importante era que en 10 días teníamos un referéndum que íbamos a ganar de manera no violenta. No podíamos cometer ningún error.

- Subiste al coche de la Guardia Civil, exactamente igual que Los Jordis. Ellos están en prisión preventiva por ello y tú, sin embargo estás en libertad. ¿Cómo interpretamos esto?

Ellos están en la cárcel y yo no. Y hemos hecho exactamente lo mismo. Yo me pregunto, al igual que muchísima gente: ¿por qué los líderes de movimientos sociales llevan más días en la cárcel que los acusados por el GAL y yo estoy en mi casa? ¿Qué pasa por la cabeza del juez? ¿Cuál es el criterio jurídico?

Llegas a la conclusion de que Llarena está haciendo política al servicio de los poderes del estado.

- ¿Cómo tuvo lugar aquélla situación? ¿Pedisteis permiso para subir al vehículo a los agentes?

Estábamos juntos: estaba Torrent, Lluis llach, Jordi Orobitg, los Jordis, Reguant… hablamos con la guardia civil y con los mossos. Había un servicio de orden, un control de seguridad que impedía que la gente se acercara a la puerta, estaba todo perfectamente organizado. Pero nos preocupaba que en algún momento alguien entre la multitud pudiera dificultar la actuación judicial y de los agentes. Así que hablamos con ellos para pedir calma. Y sí, pedimos permiso explícito para subirnos a los coches y así poder dar un mensaje e información a toda la gente que se encontraba allí.

- Los coches fueron destrozados, según indican los atestados de la Guardia Civil. ¿Se sabe quién fue responsable de ello?

Los primeros que se subieron a los coches fueron los de la prensa. Por la mañana muchos periodistas (tanto de prensa catalana como española) estaban sobre los vehículos para poder informar de lo que estaba sucediendo. Subió mucha gente a los vehículos. Es imposible saber quién destrozó los coches. Nadie sabe quién rompió el cristal.

- Todo este proceso está poniendo en duda la independencia judicial. Incluso, colectivos de jueces han denunciado públicamente la injerencia del gobierno en la actividad que han de desarrollar los jueces. Llarena ¿qué representa en todo esto?

El papelón que está haciendo Llarena es sorprendente en un Estado que se dice de Derecho: es increíble cómo un juez que tiene que ser imparcial está siendo politizado y está bajo las órdenes del Estado. No sólo acepta unos atestados infames de la guardia civil y ordenados por Pérez de los Cobos, sino que además, está siguiendo un discurso político en una causa judicial. Este señor, no sé si su carrera profesional será muy larga, pero terminará desprestigiado por instancias internacionales. Si yo fuera él, y quisiera terminar mi carrera con prestigio, pararía esta locura persecutoria hacia el movimiento independentista.

- Incluso, en tu declaración, le recordaste al propio Llarena las declaraciones públicas que él mismo había hecho en su momento sobre la resolución del conflicto con Cataluña…

Efectivamente, le recordé una entrevista suya cuando era juez en la Audiencia Provincial de barcelona en 2012, que fue publicado por el diario “El Mundo": "la cuestión de la identidad catalana y de la integridad del estado español no pueden tener una respuesta judicial, sino política”.

Se lo recordé y además le dije que estaba totalmente de acuerdo con él. Y él, asintiendo, me matizó: “falta añadir el término "fundamentalmente”.

Siendo esto así, entones, lo que yo me pregunto (y lo que le pregunté) fue: ¿qué hago yo aquí? No me cabe la menor duda: Llarena está a las órdenes del gobierno español.

- ¿Consideras, pues, que finalmente será la justicia internacional la que tenga que poner las cosas en su lugar?

No tengo conocimientos procesales, pero tengo claro que cualquier vulneración de los derechos y de los cauces procesales, deben ir a Estrasburgo. Allí tumbarán al Estado Español de manera flagrante. El gobierno del estado y Llarena deberían saberlo. Pero la justicia internacional es muy lenta.

¿Personas inocentes van a estar en la cárcel todo este tiempo, para que luego nos digan que se han vulnerado todas las garantías procesales? Es una vergüenza.

- Se ha comentado la diferencia entre tus declaraciones y las de los demás dirigentes soberanistas. ¿Se puede entender y respetar que los que están en la cárcel hagan todo lo que sea para salir?. ¿Consideras que tienen derecho a salir aunque sea declarando ante el juez que rechazan la vía unilateral?

Esto es algo evidentisimo, por supuesto que lo entiendo y lo respeto. Y puedo llegar a compartirlo. ¿Cómo no voy a compartir que alguien haga todo lo posible para salir de la cárcel? Pero en un macrojuicio político, donde se están vulnerando también los derechos de gente que no es independentista, sino que se trata de luchar por derechos constitucionales: libertad de expresión, de opinión…. hay dos partes: la de técnica procesal (tus abogados tendrán que hacer todo lo necesario para sacar a sus clientes de la cárcel) y la parte política: el discurso, la estrategia coordinada que necesitamos y saber cómo comunicársela a la gente.

- Entiendo así que reclamas una unidad en el discurso político…

Tendremos que coincidir en unos mínimos para que la gente pueda entender lo que está pasando.

Todos podemos hacer lo que consideremos para nuestra defensa individual, pero lo apropiado sería coordinar el relato, ponernos de acuerdo en un discurso común.

Yo tenía muy claro que me preguntase lo que me preguntase el juez Llarena iba a entrar al tribunal sonriendo, con el puño en alto y defendiendo mi discurso. Hicimos un referéndum y lo ganamos. Es un proceso democrático, planteado y desarrollado siempre desde la no violencia.

- ¿Por qué lo tuviste tan claro en todo momento?

Porque están persiguiéndonos e intentando desanimarnos a todos. Soy consciente de que la gente necesita los símbolos. Por eso lo tenía tan claro y eso es lo que hice. Por eso la gente ha reaccionado muy positivamente ante una señal. Yo quería dar una muestra de ánimo.

- ¿Es diferente tu postura a la de otros dirigentes soberanistas?

No he dicho algo muy distinto a lo que hayan dicho Romeva o Forcadell ante el juez. La actitud al salir y al comunicar es lo que ha sido diferente. Lo he hecho porque la gente necesita ver que plantamos cara ante las injusticias. Esto habría que coordinarlo con el resto de partidos, independientemente de las estrategias jurídicas individuales que cada abogado lleve en la defensa de sus defendidos.

- ¿Crees que tu declaración puede haber perjudicado a alguien que también se encuentra juzgado por el proceso catalanista?

No he perjudicado a nadie con mi declaración ante el juez, estoy convencida de ello. Los que están en la cárcel es por el gobierno del estado y por su ideología no por lo que hagamos los demás ni por lo que hayan hecho.

- ¿Es consciente el juez de la opinión pública? ¿Crees que a él le importa lo que se piense por parte de la sociedad al respecto de su actuación?

Al acabar la vista pasó algo interesante: el juez se dirigió a mi abogado y al de Anna Gabriel y les dijo con cierta preocupación su inquietud para ver cómo explicaban el cambio de día en la declaración de Anna Gabriel al 21. No quería que nadie pensara que era una decisión política, sino de agenda.

Ahí vimos claramente que sí, que está preocupado de lo que digan de él los medios de comunicación.

- Es evidente que los medios de comunicación están jugando un papel en todo esto. ¿Cuál es tu valoración al respecto?

No se puede generalizar. Una cosa es el grupo de poder que hay detrás del medio y otra cosa los profesionales. Hay diarios y televisiones que tienen un discurso totalmente comprado por el gobierno del Estado español, pero en cambio tienen grandes profesionales. No soy partidaria de decir aquello de “medios españoles, manipuladores”: hay algunos que si, es evidente. Algunos responden al cuarto poder que viene del estado. Pero hay luz, hay muchos periodistas del Estado español que están haciendo un trabajo brutal para que se vea lo que está pasando: Patricia Lopez, Ekaizer, Enrique Bayo han hecho un trabajo encomiable en el tema de las cloacas del gobierno Español respecto a Cataluña.

Es cierto que hay cadenas y diarios que le deben favores al Estado y están actuando de una manera intencionada para difundir un discurso totalmente falso. Tampoco voy a negarlo, porque es evidente.

- La última cuestión, ahora en la agenda política, es acabar con el uso del catalán. ¿Se aprovecha el 155 para destrozarlo todo, o simplemente se pretende despistar a la población para desgastarla?

Se está intentando crear este discurso contra la televisión pública, contra la educación y la lengua. Están cargándose la inmersión lingüística del catalán en las escuelas (que dará problemas a nivel social seguro), e intentan distraernos: que toda nuestra fuerza combativa vaya a no intentar perder derechos adquiridos durante décadas en lugar de a construir la República.

La defensa ahora de nuestra lengua, de nuestra radio y nuestra tele, que ya lo teníamos perfectamente asumido es lo que pretenden poner ahora en juego. Así no nos centramos en construir república. Prefieren que estemos entretenidos en defendernos para que no avancemos. Intentan paralizar el movimiento social hacia un ámbito negativo de resistencia, cuando ahora lo que tendríamos que hacer es caminar en la construcción de la república. Empezar a hablar de los derechos que queremos en nuestra constitución.