La necesaria contextualización de la derecha radical

El auge de la derecha radical obliga a crear nuevos conceptos para definir este espectro ideológico, lo que hace preciso "poner las cosas en su contexto", según explica a Efe Álvaro Castro Sánchez, responsable de un curso de la Junta de Andalucía dirigido a la formación del profesorado de Enseñanzas Medias.

Castro es el coordinador del curso sobre "Espectros del fascismo. Seminario sobre el pasado y presente de la extrema derecha"', que ha organizado el Centro del Profesorado de Córdoba "Luisa Revuelta" para los docentes de Filosofía y Ciencias Sociales de centros públicos y privados.

El debate que se ha generado en este curso no es baladí, ya que el profesorado se encuentra con alumnos de Primero de Bachillerato que "saben muy poco, tienen muy poca cultura política, no se aclaran, no saben diferenciar socialismo de liberalismo, conceptos muy básicos", una situación un tanto preocupante porque "están al límite de poder votar", ha señalado.

El sentido de este tipo de actividad formativa es trasladar al alumnado los conocimientos que se adquieren, según ha concretado a Efe José Moraga, asesor del ámbito cívico-social del Centro del Profesorado y ratifica Álvaro Castro, para quien todo ello se ve en la materia que tratan en la ESO y Bachillerato, “aunque sea de una manera más tangencial o reducida”.

Este nivel de estudio deja a los jóvenes al borde de tener capacidad de votar, motivo por el que “los profesores tenemos la responsabilidad de actualizarnos en la materia que impartimos para poder hacerlo con propiedad”, subraya.

"Cuando los alumnos generan debates -señala- tienes que tener conocimiento de lo que se está diciendo hoy en día, no quedarte con lo que leíste hace treinta años en la carrera". Eso pese a que, "como adolescentes, a priori, la política les interesa poco, pero también te encuentras alumnos o alumnas que les interesa", asegura.

Para Castro, es preciso "ajustar un poco los términos porque todo ha cambiado" y es necesario "clarificar conceptos" porque "calificar de fascismo a ciertos movimientos, haciendo una extrapolación de lo que fue en el período de entreguerras hasta hoy, es demasiado forzado".

El curso no debe llamar la atención dentro del histórico de la programación del Centro del Profesorado de Córdoba, puntualiza el profesor, debido a que se suelen hacer convocatorias relacionadas con la actualidad, como sucedió con los aniversarios de la Constitución de 1812 y la Revolución rusa de 1917.

La cita se enfoca desde la perspectiva de "aunar el conocimiento crítico sobre el pasado que nos proporciona la historia con el trabajo de los conceptos, de las categorías políticas que podemos hacer en la filosofía" para "buscar un enriquecimiento mutuo, porque a los historiadores le puede faltar reflexión y a los filósofos nos sobra, pero nos falta conocimiento", reconoce.

El curso parte de que "hoy en día la etiqueta 'fascismo' se utiliza como un cajón de sastre donde caben un montón de cosas", cuando, en realidad, concreta Castro, "el concepto de extrema derecha hace referencia a un espectro ideológico bastante más amplio que el fascismo".

En el caso de España, la extrema derecha abarcaba "a los monárquicos tradicionalistas que no aceptaban la II República o buena parte de los grupos en los que se apoyó Franco, que no eran fascistas puros desde un punto de vista ideológico, incluso a veces enfrentados al fascismo".

La iniciativa ha intentado hacer un recorrido por esos cambios, lo que se ha modificado y lo que permanece, lo que ha abierto un amplio debate entre los profesores asistentes porque, en ocasiones, "hay una distancia bastante grande entre lo que dice la ciencia social y los usos que pueden hacer los partidos políticos, por ejemplo, y, a veces, los medios de comunicación de esos términos".

Para Castro, que dedicó su tesis doctoral al filósofo José Pemartín, esto ocurre “no sólo para el fascismo, sino para todas las categorías políticas”, como, por ejemplo, el liberalismo y el socialismo, por lo que “estamos en una especie de labor de crear nuevos conceptos” porque “no sólo ha mutado el espectro de la extrema derecha”, recalca.