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La "excepción" de la ultraderecha en España se acaba en Europa


España ya no es diferente al resto de Europa en lo que a la presencia de la ultraderecha en el Parlamento. Hace años, políticos y analistas europeos, cuando se veía la fortaleza del populismo nacionalista en Italia, Francia y Alemania, hablaban de la "excepción española" al populismo de derechas.

Pero la situación ha cambiado, tras las elecciones de ayer, ahora "Vox" es la tercera fuerza política en España, con 52 escaños y más de 3,6.millones de votos, un nivel parecido al de otros países europeos.

Ante esta fuerte presencia, los países europeos más importantes han optado por el "cordón sanitario" que aleje a la ultraderecha de los puestos ejecutivos. Pero también hay países - algunos nórdicos y del este de Europa - en los que se optó por la colaboración.

PORTUGAL ES AHORA "CASI" LA EXCEPCIÓN

Portugal se ha convertido en la excepción europea. O casi. Hay un diputado del partido Chega (Basta, en portugués), que logró su único escaño en las elecciones legislativas del pasado 6 de octubre.

Fue un resultado inédito para el país porque era la primera vez que la extrema derecha conseguía entrar en el Parlamento desde la llegada de la democracia, y también porque fueron las primeras elecciones para Chega.

Entre sus propuestas, Chega exige el fin de los servicios públicos en salud y educación, y que el aborto y las cirugías de cambio de sexo no se realicen en la sanidad pública.

EL CORDÓN SANITARIO EN ALEMANIA

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) nació en 2013 como partido euroescéptico en el contexto de los debates en torno a las ayudas a Grecia y el rescate del euro. En las elecciones generales de 2017, cuando ya contaba con representación en trece de las dieciséis cámaras regionales, logró su acceso al Bundestag, el Parlamento alemán, como tercera fuerza más votada y como principal aglutinador del voto de protesta contra la política de refugiados de la canciller, Angela Merkel.

No obstante, cualquier tipo de coalición o apoyo por parte de la AfD es descartado por el resto de partidos. Su presencia se extiende a todos las cámaras regionales, con especial apoyo del electorado en los nuevos estados federados surgidos tras la desintegración de la República Democrática Alemana (RDA), donde, salvo excepciones, supera claramente el 20 % de apoyos.

TAMBIÉN HAY CORDÓN SANITARIO CONTRA LE PEN

En Francia, el Frente Nacional (FN) fundado por Jean-Marie Le Pen desde 1988 estuvo durante más de un cuarto de siglo condenado a la marginalidad o incluso a la ausencia total en el Parlamento por el restablecimiento de las circunscripciones uninominales, motivado en parte para impedir el tirón de la ultraderecha.

La situación cambió tras las elecciones presidenciales de 2017, en las que Marine Le Pen, que transformó el partido de su padre en Agrupación Nacional (RN) se calificó para la segunda vuelta, donde con un tercio de los sufragios fue derrotada por Emmanuel Macron.

En las legislativas de junio de ese año, la RN consiguió ocho escaños en la Asamblea Nacional. Una de las dificultades de la líder de la formación, que ha tratado de limar los aspectos más extremistas asociados a su padre, es el "cordón sanitario" del resto de los partidos, también Los Republicanos, la gran formación de la derecha tradicional.

EN ITALIA DOS ENEMIGOS SE "RECONCILIAN" PARA FRENAR A SALVINI

En Italia, dos enemigos se reconciliaron para frenar al partido ultraderechista Liga. Pasó a la oposición tras romper con sus socios en el Gobierno del Movimiento 5 Estrellas, que ahora gobiernan con el Partido Demócrata. Pero el partido que lidera Matteo Salvini pasaría del 17 % de las últimas elecciones a convertirse en el primer partido con el 33 % en caso de nuevas elecciones, según las últimas encuestas Destaca sobre todo el crecimiento de otro de los partidos ultraderechistas, socios de Vox en el Parlamento Europeo, Hermanos de Italia liderado por Giorgia Meloni, que llegarían al 9,2 %.

EN GRECIA, LA ULTRADERECHA FUE LA TERCERA FUERZA...PERO YA ES HISTORIA

En Grecia, el partido neonazi Amanecer Dorado, que irrumpió en plena crisis económica hasta convertirse en tercera fuerza parlamentaria, con el 7 % de los votos, ha pasado a la historia. Pero eso no significa que haya desaparecido del arco parlamentario.

El lugar de Amanecer Dorado lo ocupa ahora Solución Griega, que comparte el discurso xenófobo de los neonazis sin llegar - al menos por ahora - a protagonizar incidentes violentos. En su mejor momento Amanecer Dorado se alzó como una alternativa a los partidos tradicionales, que los griegos veían como el origen de un sistema clientelista y altamente corrupto muy relacionado con la crisis económica y social.

El partido combinaba actividades sociales que les granjearon gran simpatía, como el reparto de comida entre los más golpeados por la crisis - aunque sólo si eran griegos -, con un fascismo nada sutil, con cánticos como "Sangre, honor, Amanecer Dorado" - una referencia a las Juventudes Hitlerianas - o concentraciones donde se alzaban brazos derechos al aire sin parar.

El juicio a su cúpula por varios asesinatos, entre ellos las de un rapero izquierdista, fue el comienzo de un ocaso que llevó a que en las elecciones del pasado julio se quedara a 4.000 votos de la barrera mínima del 3 % para obtener representación parlamentaria. Solución Griega consiguió el 3,8 % y 10 diputados.

EN BÉLGICA, EL SEGUNDO PARTIDO MÁS VOTADO DEL PAÍS

El partido de ultraderecha flamenco Vlaams Belang (Interés Flamenco) se convirtió el pasado 26 de marzo en el segundo partido más votado del país. Previamente, con la marca Vlaams Blok, había logrado un histórico 24 % de voto en 2004, pero en los años siguientes se desmoronó a continuación a causa de diversos escándalos y condenas judiciales.

Sus proclamas principales son el rechazo a los inmigrantes y el apoyo a la independencia de Flandes (mitad norte del país). En 1989 se instauró un "cordón sanitario" hacia el Vlaams Blok por parte de los demás partidos flamencos. Desde entonces, las principales fuerzas del país se niegan a formar gobiernos con partidos de ultraderecha.

HOLANDA

El pasado mayo, Foro para la Democracia (FvD), uno de los dos partidos de la ultraderecha holandesa, ganó las elecciones provinciales y logró el mayor número de escaños en el Senado, arrebatando la mayoría a la coalición del Gobierno.

Cuenta solo con 2 diputados de 150 el en Parlamento, pero con 12 escaños de 75 en el Senado. La otra ultraderecha, el Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders, amplió su presencia parlamentaria en los comicios de 2017 con 20 diputados, convirtiéndose en la segunda fuerza -solo por detrás de los liberales del VVD- mientras que redujo este año su representación el Senado, quedándose con 6 senadores.

EN DINAMARCA ES EL APOYO FUNDAMENTAL DE GOBIERNOS DE DERECHA

En Dinamarca, desde 2001 el Partido Popular Danés (DF) ha sido el apoyo fundamental de todos los gobiernos de derecha que han regido el país y ha moldeado una de las líneas más duras en inmigración en toda la Unión Europea.

El DF llegó a convertirse en segunda fuerza política con el 21 % de los votos en 2015, pero en las elecciones generales de este año cayó hasta el 8,7 %, castigado por su negativa a entrar en el gobierno la anterior legislatura y la aparición de dos nuevas fuerzas de ultraderecha, que le restaron votos.

EN NORUEGA

el Partido del Progreso lleva años asentado como tercera fuerza política, con un apoyo que se mueve entre el 15 y el 20 %, y desde 2013 forma parte de la coalición de gobierno.

EN SUECIA

hay cordón sanitario: el resto de partidos ha mantenido aislado en el Parlamento desde su entrada en 2010 a Demócratas de Suecia (SD), una fuerza directamente vinculada en sus orígenes a grupos neonazis, tercera fuerza en las elecciones de 2018 con el 17,5 %.

EN FINLANDIA

el partido ultraderechista Verdaderos Finlandeses es la segunda fuerza política en el Parlamento, con 39 de los 200 diputados, tan solo uno menos que los socialdemócratas. El auge de Verdaderos Finlandeses a principios de esta década propició que los partidos liberales y conservadores se escorasen hacia la derecha, y su entrada en el Gobierno en 2015 conllevó un endurecimiento de las políticas de inmigración durante la pasada legislatura.

BULGARIA

En Bulgaria, la ultraderecha está en el Parlamento desde el año 2005 cuando el partido Ataka logró un 8,1 % de los votos y 21 escaños. En las elecciones de 2017 el partido se presentó dentro de la llamada "Unión Patriótica" junto a otras dos formaciones derechistas.

Ataka reivindica con un agresivo discurso una "Bulgaria para los búlgaros" y exhiben su abierta hostilidad hacia la minoría turca y gitana de Bulgaria, los inmigrantes y los homosexuales. Tras casi 2 años y medio en la coalición de Gobierno con el populista partido GERB, Ataka abandonó en septiembre pasado la Unión Patriótica en medio de una pelea interna y con ello el ejecutivo.

AUSTRIA

El Partido Liberal de Austria (FPÖ), tercera fuerza política después de los populares y los socialdemócratas, cuenta con 31 de los 183 escaños del Parlamento nacional. Entre diciembre de 2017 y mayo pasado estuvo en una coalición con el Partido Popular ÖVP, en el que los ultras tuvieron en sus manos los ministerios de Interior y Defensa (entre otras carteras).

Ese gobierno adoptó estrictas medidas para reducir al máximo la inmigración, en línea con el discurso populista y nacionalista, con tintes xenófobos e islamófobos. Ese Gobierno liderado por el democristiano Sebastian Kurz (ÖVP) cayó en mayo pasado a raíz de un escándalo de corrupción en torno al entonces líder del FPÖ y vicecanciller, Heinz Christian-Strache, quien acabó retirándose de todas sus funciones.

En las legislativas anticipadas del pasado 29 de septiembre obtuvo el 16,2 % de los votos, casi 10 puntos menos que en 2017.

HUNGRÍA

En Hungría, la extrema derecha se encuentra en el Parlamento con los partidos Jobbik y su escisión "Movimiento Nuestra Patria". El Jobbik fue fundado en 2006 con un mensaje xenófobo, antigitano y antisemita y logró entrar en el Parlamento en 2010.

En 2010 el gobernante partido conservador Fidesz, del primer ministro Viktor Orbán, inició su dominio de la política con amplias mayorías absolutas. A lo largo de los últimos años, el Fidesz ha incluido posturas ultraderechistas del Jobbik en sus decisiones de Gobierno, con el objetivo de evitar (con éxito) un traspaso de votos hacia la extrema derecha.