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El Gobierno se prepara para actuar mientras Torra obvia los altercados


El Gobierno prepara posibles escenarios para afrontar la oleada de violencia desatada ayer en Cataluña como reacción a la sentencia del "procés" buscando apoyo en los principales partidos, pero el presidente catalán, Quim Torra, obvia los altercados al asegurar que su Govern está "al lado de la gente".

Tras los graves incidentes callejeros ocurridos anoche en las capitales catalanas, el jefe del Ejecutivo en funciones, Pedro Sánchez, ha convocado por separado a los líderes del PP, Ciudadanos y Unidas Podemos para analizar la situación mientras Torra se ha reunido esta mañana con su conseller de Interior, Miquel Buch.

Al líder del PP, Pablo Casado, Sánchez le ha comunicado que no descarta "ningún escenario" en Cataluña, le ha asegurado que está "todo previsto" y que si es preciso actuará "desde la firmeza, la proporcionalidad y la unidad".

Los disturbios provocaron 125 heridos, de los cuales 57 son agentes de los Mossos d'Esquadra y 18 de la Policía Nacional, así como 30 detenidos. Solo en Barcelona los manifestantes independentistas prendieron fuego a 157 barricadas e inutilizaron cuatro furgonetas de la policía autonómica.

Hoy han continuado los cortes en seis carreteras catalanas por las llamadas "Marchas por la libertad" que pretenden llegar a Barcelona el viernes, cuando está convocado una huelga general en Cataluña, mientras un sabotaje en las vías del AVE cortó esta mañana el servicio ferroviario entre Barcelona y Figueres (Girona).

Aunque el Gobierno no ha concretado los pasos que podría dar a partir de ahora, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha dejado claro que nunca se ha descartado aplicar la Ley de Seguridad Nacional o el artículo 155 de la Constitución.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado no han adoptado nuevas medidas, si bien fuentes policiales han dicho a Efe que podrían hacerlo en función de los acontecimientos, y señalan el traslado de más efectivos a Cataluña de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios, que hasta ahora han movilizado a 28 grupos, unos 1.200 agentes.

En Barcelona, el presidente Quim Torra se ha limitado a señalar tras reunirse con el conseller de Interior, en una declaración sin preguntas, que su Govern "está al lado de la gente" y apoya "todas las manifestaciones que se están haciendo en Cataluña", sin aludir a la violencia en las calles catalanas. Todo ello mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez recibe presiones desde otras fuerzas políticas para que actúe ya y de manera contundente.

Tras reunirse con él, el presidente del PP, Pablo Casado, le ha acusado de estar sobrepasado por la "imprevisión", le ha pedido que envíe a Torra el requerimiento previo a una futura aplicación del 155 en Cataluña y le ha recordado que cuenta con todos los mecanismos para hacer frente a una "escalada de violencia inadmisible".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se ha desplazado a Barcelona y desde allí ha anunciado que pedirá a Sánchez más policías para "blindar" la ciudad y que destituya al presidente Torra, al que ve "al frente" de la violencia en Cataluña creando lo que ha descrito como "emergencia de Estado".

Por su parte, Pablo Iglesias, quien también se reúne esta tarde con Sánchez, ha dicho que le emplazará a impulsar "soluciones políticas y diálogo" en Cataluña, pero rechazará aplicar medidas excepcionales.

Unas medidas por las que sí aboga Vox, formación que ha pedido en el Congreso la declaración del estado de excepción en Cataluña dada la "grave alteración del orden público y constitucional", según ha anunciado el líder del partido, Santiago Abascal, excluido por Sánchez de ronda de entrevistas. Esta declaración comportaría intervenir la televisión pública catalana.