Helena Taberna aprende humildad de los refugiados "Varados" en Grecia

  • Escrito por Alicia G.Arribas.
  • Publicado en Nacional

"Varados" es el diente de cremallera con el que la directora navarra Helena Taberna vuelve al documental tras la ficción "Acantilado" (2016) para contar la vida de un puñado de refugiados de larga duración 'varados' en Grecia a la espera de papeles que les permitan iniciar la vida con la que tanto soñaron.

"Vuelvo al documental, pero un poco a la manera de la ficción, contando historias: decía Agnés Vardá, de la que aprendí muchísimo, que los directores de ficción debemos transitar por el documental porque es un género que enseña humildad", explica Taberna en una entrevista con Efe.

Y lo dice porque está convencida de que sólo desde esa actitud se puede "entrar" en las vidas de gente como Mohammad Ali Madanieh, Jamal Alkaed o Leonie Amang, algunos de los protagonistas del documental, "sobre todo si quieres que te abran sus corazones y conocerles de verdad".

Taberna se encontró con estas personas gracias a la ONG donostiarra Zaporeak que ofrece comidas a los refugiados que llegan a los puertos de Grecia. La directora hace hincapié en la discreción de sus miembros: la voz es siempre de los refugiados, dice.

"Es gente de la que piensa que hay que dar un caldito por lo menos a los que llegan; me gusta ese cariño y cuidado que tiene esta parte de la ayuda. Ahora dan unas 1.700 comidas en Lesbos, gracias a un entramado de voluntarios", a los que Taberna da voz y presencia en la persona/personaje que es Lidia Márquez.

"Varados" comienza siguiendo a un refugiado verdaderamente excepcional: es Jamal, un paralitico, esposo y padre, que decidió jugarse la vida por darle una oportunidad a su familia. Con su sobrino, subieron a una patera -silla de ruedas incluida- y acabaron varados en el campo de refugiados de Eleonas.

"Visité este campo en Grecia y lo primero que vi fue el libro de 'Zorba el griego' escrito en griego con el que este refugiado estaba aprendiendo el idioma; empezamos a hablar del mediterráneo y de la belleza, y de la tristeza que es haberlo convertido en fosa de cadáveres. Y surgió una amistad", explica Taberna, quien ha huido del "sensacionalismo" y del "melodrama innecesario", dice.

Tampoco podía ser "trepidante", se ríe, pero es que "no quería informar, como los telediarios, de las situaciones más dramáticas, sino de lo que se nos olvida, que es el día a día de los refugiados de larga duración sin saber qué va a ser de sus vidas en el futuro".

Obvia las dificultades del rodaje, aunque reconoce que tuvieron que hacer "un trabajo de guerrilla", cámara en mano, y destaca el desempeño de Frodo García-Conde, que "ha hecho una fotografía hermosísima", a pesar de todo.

Y enfatiza que esa enorme belleza de los planos (como la última escena, un atardecer en el puerto del Pireo mientras sale un buque con los tres protagonistas charlando a contraluz sobre la esperanza) "no es una belleza estética falsa sino que está al servicio de devolver dignidad a esos seres humanos".

"Para mi, la construcción del cine documental lo es de relato, de estructura narrativa y de tempo y por eso quise que la película se contase al mismo ritmo que viven estas personas", tan alejada de los frenéticos recorridos de los turistas, explica la directora de "Extranjeras" (2003).

Por cierto que esa cinta, que ya seguía a un grupo de mujeres inmigrantes en Madrid, se estudia en universidades americanas como referencia de mujeres y emigración, cuenta con orgullo la directora.

Taberna los muestra a todos ellos porque cree que "hace falta verlos, porque verlos es quererlos. Los discursos xenófobos se quedan vacíos cuando conectas con su alma. Pasan cosas", asegura.

Por eso, cree que más que pedir a los políticos que cambien de discurso "hay que pedírselo a la sociedad" y propone su cinta como lugar de encuentro: "Hay que verla en una sala, en pantalla grande, con oscuridad y silencio, y luego, al salir, hablar de ello".

La cinta, que hoy inaugura la sección Zinemira -cine de producción vasca- del recién inaugurado Festival de San Sebastián, llegará a las salas el 4 de octubre.

"Inaugurar Zinemira es un abrazo grande para la película", ha agradecido la directora.