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Escuela para activistas: firmeza sin violencia

  • Escrito por Cristina Yuste
  • Publicado en Planeta

La firmeza en la defensa de los valores democráticos, de la paz y del medio ambiente no está reñida con la protesta pacífica, sino todo lo contrario, la violencia termina por restar efectividad a las ideas mientras que "la resistencia desde la base social ha servido para transformar leyes injustas".

Así lo reconoce Javier Raboso, coordinador de la Escuela de Activismo, creada por Greenpeace y el Instituto Internacional para la Acción Noviolenta (Novact) con el objetivo de formar en movilización social "a partir de la acción pacífica".

Este jueves echa a andar en el Valle del Tiétar (Ávila) el primer campamento creado para formar en activismo, en el que 30 formadores de Novact, Greenpeace y otras organizaciones compartirán durante cuatro días su experiencia en la protesta pacífica y sus habilidades para la movilización social.

Dirigido a jóvenes de 16 a 35 años con diferentes grados de experiencia y participación en grupos, así como a colectivos, organizaciones o movimientos sociales que quieran profundizar en la cultura de la noviolencia, este peculiar campamento cuenta con 250 inscritos, aunque "recibimos hasta 450 solicitudes".

Se trata de "casar la experiencia y el bagaje de quienes llevamos tiempo en el activismo pacífico con la emergencia de los jóvenes comprometidos con movimientos como el Fridays For Future, que llegan con mucha fuerza pero poca experiencia, y así tejer redes más sólidas", señala Raboso.

El objetivo es por tanto generar un espacio colectivo en el que compartir conocimientos y experiencias y proporcionar formación en desobediencia civil y noviolencia para avanzar hacia una sociedad más democrática y justa, porque "un activista no nace, se hace".

"En la base del activismo no está obviamente la formación, sino el interés y el compromiso, pero la experiencia de tanta gente que lleva mucho tiempo en el activismo pacífico es una oportunidad", comenta el coordinador de la Escuela para Activistas.

Javier Raboso valora el interés que ha despertado este primer campamento, porque "hoy el planeta enfrenta retos de dimensiones planetarias y necesitamos toda la fuerza de la sociedad civil para hacer frente a los intereses que van en contra de la humanidad".

Los acampados dispondrán de itinerarios formativos, talleres y "open spaces" para adquirir habilidades en la desobediencia civil pacífica y plantar cara a la injusticia, aprender las mejores técnicas de resistencia, gestionar los miedos, saber valorar las consecuencias de los actos y aprender a defenderse.

"La resistencia a determinadas dinámicas de poder puede ser más táctica -física y no violenta- o más silenciosa", explica Raboso, quien recuerda que "cuando se actúa en clave de desobediencia civil, que tantos derechos nos ha dado y disfrutamos hoy, exige siempre una consciencia sobre las consecuencias que puede tener".

Por eso, los acampados aprenderán a crear contrapoder, es decir, a diseñar campañas y estrategias a partir del conocimiento de los entramados en los que funciona el poder para entender dónde enfocar los esfuerzos.

Y "es muy importante comunicar para el cambio social, porque en una sociedad saturada de información, manejar las claves para una comunicación organizada y exitosa desde el diseño de una nota de prensa a la relación con los medios y el manejo eficiente de las redes sociales marca la diferencia".

Raboso pone el acento también en la necesidad de "construir comunidad para no morir en el intento, para crecer y hacer que un movimiento pequeño sume más gente a su causa (...) los medios deben alinearse con los fines y nosotros mismos debemos ser ejemplo del cambio que queremos ver en el mundo".