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Hastío e impotencia en Ciutat Vella por un conflicto "que viene de lejos"

  • Escrito por Alba Gil
  • Publicado en Nacional
BARCELONA, 21/08/2019.- Agentes de la Guardia Urbana en las inmediaciones de la Rambla, en el distrito barcelonés de Ciutat Vella, donde los vecinos conviven desde hace décadas con la inseguridad a la vuelta de la esquina. Están tan cansados como acostumbrados, dicen, a ver turistas desprevenidos y carteristas sin aliento, pero reivindican también que el problema "viene de lejos". EFE/ Alejandro García BARCELONA, 21/08/2019.- Agentes de la Guardia Urbana en las inmediaciones de la Rambla, en el distrito barcelonés de Ciutat Vella, donde los vecinos conviven desde hace décadas con la inseguridad a la vuelta de la esquina. Están tan cansados como acostumbrados, dicen, a ver turistas desprevenidos y carteristas sin aliento, pero reivindican también que el problema "viene de lejos". EFE/ Alejandro García

Los vecinos del distrito barcelonés de Ciutat Vella conviven desde hace décadas con la inseguridad a la vuelta de la esquina. Están tan cansados como acostumbrados, dicen, a ver turistas desprevenidos y carteristas sin aliento, pero reivindican también que el problema "viene de lejos".

"La delincuencia es la consecuencia de la dejadez política, viene de años y la sufrimos todos los que vivimos aquí", asegura a Efe la comerciante Ana María desde la puerta del establecimiento que regenta en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera.

Según esta empresaria, hace falta más "prevención" por parte de las administraciones, un escenario que ella suple "haciendo de policía" con sus clientes.

"Los obligo a que guarden todas sus pertenencias y vigilo porque a menudo me encuentro delincuentes en la puerta esperando para atacarles y robarles", alerta antes de lamentar con impotencia: "Es luchar contra algo por lo que no puedes hacer nada porque no depende de ti".

Ana es otra de las vecinas de Ciutat Vella, donde ha pasado media vida, y aunque en las últimas semanas la seguridad esté en boca de todos, aclara a Efe que este debate no es novedad para ellos.

"En los últimos años ha aumentado la inseguridad porque el barrio ha ido cambiando, los vecinos de siempre han ido desapareciendo, se han hecho mayores y han vendido los edificios para destinarlos al turismo", explica antes de defender que esta mudanza ha sido un imán para los delincuentes.

"A mí no me van a quitar el reloj ni los pendientes, pero sí al que sale de un hotel con uno que vale 100.000 euros", exclama antes de apuntar a un grupo de turistas que arrastran su maleta y recordar que, cuando "la gente se despista", los ladrones "atacan".

Aunque no todos los moradores tienen tan claro que no vayan a ser asaltados: "Antes a los vecinos nos respetaban los ladrones de toda la vida, pero ahora no respetan a nadie", exclama a pocos metros Paqui Costea, quien admite sentir "un miedo terrible" por haber presenciado robos con violencia cerca del portal de su casa.

Y es que el distrito de Ciutat Vella ha sido escenario en las últimas semanas de varias peleas, apuñalamientos y robos violentos, lo que ha activado todavía más la alerta de los barceloneses, en cuya ciudad se han cometido desde principios de año una docena de homicidios.

En este escenario, también Bashar, que emigró del Líbano hasta el barrio hace algunos años, reconoce que "no se siente cómodo andando solo por la noche" porque a menudo escucha "gritos" y "enfrentamientos".

Asegura, además, que se debería reforzar la presencia policial, así como las multas y las penas para que los delincuentes se lo piensen dos veces antes de actuar, una posición que comparte Bruno, quien sostiene desde su tienda de zapatos que sería bueno ver más agentes patrullando las calles.

Según indica, "se ve poca policía en el barrio", por lo que se está volviendo "complicado" vivir en él, pero Bruno no es el único que así lo manifiesta.

Como él, otros muchos vecinos piden al Ayuntamiento y a la Generalitat que aumenten las dotaciones policiales en la zona para contribuir a incrementar la sensación de seguridad. Especialmente, aseguran, cuando el sol se pone y Ciutat Vella se convierte en "tierra de nadie".