Greenpeace pide más ambición en conservación de ecosistemas tras informe IPCC

La conservación de los ecosistemas y la biodiversidad es fundamental en la lucha contra la crisis climática así como potenciar metas más ambiciosas en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2040, según Greenpeace, que reduce la importancia de la producción de biocombustibles.

"Es necesario parar la destrucción de los espacios naturales y sus bosques, sumideros de carbono, por medio de la reducción de las actividades agrícolas y ganaderas industriales que son las que están incrementando las emisiones", ha explicado a EFE la responsable de costas de la organización ecologista Greenpeace, Paloma Nuche.

Así lo ha manifestado tras conocerse este jueves el informe de científicos del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU presentado tras cinco días de reuniones en Ginebra.

El informe del IPCC "se centra en los cambios de los usos del suelo fundamentalmente, es decir la transformación de ecosistemas o áreas naturales en cualquier tipo de uso antrópico para uso humano", según Nuche.

Según la experta, para mitigar la emergencia climática y frenar su incremento exponencial durante los próximos años, hay que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera.

"Hasta ahora no se ha tenido en cuenta el papel de los usos del suelo, y por ello desde Greenpeace ponemos énfasis en las actividades de agricultura y ganadería industrial" responsables del aumento de los GEI.

Nuche ha insistido en la necesidad "de centrarse en la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad", y ha explicado que "el papel de los biocombustibles actualmente no es tan importante, por eso no se hace hincapié en este aspecto en esta ocasión".

Por ello, es fundamental la conservación de bosques, pastizales, humedales o manglares, que son sumideros de carbono, pero que al destruirlos para destinarlos a cualquier tipo de actividad humana se producen emisiones a la atmósfera, por lo tanto su destrucción contribuye a la crisis climática.

Ha explicado que desde Greenpeace se plantea unas metas más ambiciosas en la reducción de las emisiones, así mientras el IPCC plantea una reducción del 50 % para 2030, la organización las sube hasta un 65 % para ese año, y llegar a cero emisiones en 2040, diez años antes de la propuesta del organismo de la ONU.

Es posible, según Nuche, pero para ello "primero hay que plantearse una transición a energías cien por cien renovables, y a sistemas de transporte colectivos, públicos y/o compartidos". En el caso del transporte privado, la organización ecologista propone "la electrificación, no basado en la combustión de ningún recurso fósil ni biocombustible, y que la energía eléctrica provenga de fuentes renovables".

Por otro lado, "lo que está teniendo lugar, sobre todo en la Amazonía o en los bosques de Indonesia", según Nuche, es la destrucción de bosques primarios que son ecosistemas que contienen mucho carbono para poner monocultivos que son fundamentalmente soja y aceite de palma destinados a ganadería industrial.

En España, sin embargo, "lo que estamos viendo es la proliferación de macrogranjas" para la producción intensiva de cerdo y pollo y que "emiten mucho a través de los purines". Un uso del suelo insostenible e inconsistente en la destrucción de un ecosistema natural -que es un sumidero- para implantar una explotación de ganadería industrial está contribuyendo al cambio climático.

Son acciones que hay que tomar en cuenta, porque solo con la transición a renovables no es suficiente, según la experta. La premisa es que "no podemos salvar el clima sin salvar la biodiversidad, necesitamos de los ecosistemas, son nuestra tabla de vida, de salvación para hacer frente al cambio climático", ha concluido.