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Las nuevas batallas de Vox

  • Escrito por Belén Gil Orantos
  • Publicado en Nacional

En Vox se han conjurado para recuperar las buenas sensaciones de la reciente campaña electoral de las generales y garantizarse, esta vez sí, que se cumplan las expectativas en las autonómicas, municipales y europeas del próximo 26 de mayo.

Unos comicios en los que la formación de Santiago Abascal librará nuevas batallas, algunas externas y otras contra sus propias estrategias de partido que hace dos semanas se rebelaron como novedosas en el panorama político español pero insuficientes.

CASTILLOS EN EL AIRE Y COMUNICACIÓN

Ahora son más realistas, han puesto los pies en la tierra y no se hacen ilusiones. No quieren repetir los castillos en el aire que construyeron en las generales arrastrados por el bombazo de las andaluzas y su sorpresiva capacidad de movilización y que se vinieron abajo rápidamente la noche del 28 de abril.

Han ahuyentado halagos de quienes se han acercado con fines interesados y, aunque defienden como un triunfo los 24 escaños logrados en el Congreso de los Diputados -pasar de 40.000 a casi 2,7 millones de votos no es para menos-, no quieren repetir errores. Especialmente los relacionados con la política comunicativa.

Las redes sociales siguen siendo su principal vehículo de difusión, pero se ha abierto a los medios de comunicación, conscientes de que no pueden desdeñar su potencial. También ha cambiado la estrategia de campaña.

Si antes creyeron que abarrotar mítines grandilocuentes a modo de show podría llevarles a ser tercera fuerza, para los nuevos procesos electorales han apostado por pequeños actos sectoriales y más cercanos a los ciudadanos, representativos de la "España que madruga", como la llaman.

DESVENTAJA TERRORITORIAL E INSTITUCIONAL

Uno de sus hándicap para las elecciones autonómicas y municipales es la estructura del partido en los territorios, todavía escasa pese a los esfuerzos de los últimos meses, si se compara con las grandes maquinarias de las otras cuatro formaciones principales, sobre todo, las del PSOE y el PP.

A esta pequeña presencia del partido fuera de Madrid, se suma su testimonial representación institucional, limitada a tres pequeñas alcaldías, 22 concejales, un senador y 22 diputados autonómicos -doce en Andalucía y diez en Valencia-.

Aún así, Vox logró ser el partido más votado en 72 municipios en las generales, especialmente de Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia. Curiosamente, la localidad más importante donde logró ser primera fuerza fue El Ejido (Almería), con una alta presencia inmigrante, uno de grandes caballos de batalla de los de Abascal.

En estas elecciones, tratarán de conseguir la fuerza suficiente para condicionar gobiernos y políticas, como ha conseguido en Andalucía.

EL VOTO ÚTIL DE LA DERECHA

Para ello, deberá luchar además contra la fuerte llamada al voto útil y las andanadas contra Vox del presidente del PP, Pablo Casado, tras su debacle del día 28, que los populares atribuyen a la fragmentación de la derecha.

Casado ha salido a la carga y de tratar a Abascal como un posible aliado ha pasado a considerarle su máximo rival, junto al líder de Cs, Albert Rivera, a quienes culpa de no haber sido sinceros en las generales y de haber dado el Gobierno al PSOE.

Vox contraataca y apela al "voto patriótico". Quiere amarrar fuerte a los votantes de las generales y convencer a otros muchos para lo que está tratando de diferenciarse claramente de un PP que, según dicen, camina sin rumbo.

"Nos vemos en la obligación de volver a conquistar sus voluntades y volver a ofrecerles esperanza", dice su líder, y mientras que "Casado siga equivocándose de enemigo".

ABRIR LAS PUERTAS DE EUROPA

Pero quizá donde Vox tiene puestas sus mayores expectativas es en las elecciones al Parlamento Europeo, donde podrían entrar por primera vez. Como cabeza de lista presenta a Jorge Buxadé, miembro de la dirección nacional del partido y abogado del Estado, seguida por Mazaly Aguilar, también del Comité Ejecutivo, y en el tercer puesto al periodista Hermann Tertsch, como independiente.

Motivados por la presencia ya de partidos de extrema derecha de otros países en la Eurocámara, Vox espera subirse a esa ola que más adelante podría darle réditos a nivel nacional. Una vez en Bruselas, deberá decidir si se integra en algún grupo y, entre las opciones, podría estar el euroescéptico Movimiento Europa de las Naciones y las Libertades (ENF).

Se trata de una nueva alianza ideada por el estadounidense Steve Bannon -el famoso asesor de Donald Trump- encabezada por la francesa Marine Le Pen, el italiano Matteo Salvini y el holandés Geert Wilders, que quiere convertirse en una de las principales fuerzas de la Eurocámara.

También el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (GCRE), que busca nuevas fuerzas para reforzarse en la Eurocámara, quiere echar el lazo a la formación española. Tanto unos como otros han mantenido contactos con Vox, sin que hasta por el momento Abascal haya desvelado a dónde irán los hasta cinco eurodiputados con los que, según las proyecciones electorales, irrumpiría en Bruselas.