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Iceta, un defensor de la vía dialogada con carisma y leal a Pedro Sánchez

  • Escrito por Roger Mateos
  • Publicado en Nacional
BARCELONA, 08/05/2019.- El primer secretario del PSC y líder de los socialistas en el Parlamento de Cataluña, Miquel Iceta, en los pasillos de la cámara catalana durante la sesión de control al Govern celebrada este miércoles, poco después de conocerse que ha aceptado la oferta que le ha hecho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para presidir el Senado. EFE/Andreu Dalmau BARCELONA, 08/05/2019.- El primer secretario del PSC y líder de los socialistas en el Parlamento de Cataluña, Miquel Iceta, en los pasillos de la cámara catalana durante la sesión de control al Govern celebrada este miércoles, poco después de conocerse que ha aceptado la oferta que le ha hecho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para presidir el Senado. EFE/Andreu Dalmau

Equilibrista, partidario del diálogo para desactivar el conflicto catalán, defensor a contracorriente de los grises de la tercera vía en tiempos de blanco o negro y "barón" leal a Pedro Sánchez, Miquel Iceta ha tirado de carisma y astucia para mantener a flote el PSC en una última década complicada.

Después de ejercer durante años de "fontanero" del partido a la sombra de los dos presidentes de la Generalitat socialistas, Pasqual Maragall y José Montilla, Iceta asumió las riendas del PSC en julio de 2014, cuando fue elegido primer secretario.

Eran momentos endiablados para los socialistas catalanes, en plena travesía del desierto de la oposición tras el regreso de CiU a la Generalitat y en vísperas de la aceleración soberanista que supuso la consulta del 9N impulsada por el Govern de Artur Mas.

El PSC sufrió en carne propia la sacudida del tablero político provocada por el "procés": pérdida progresiva de apoyos electorales -a derecha e izquierda, hacia el soberanismo o hacia opciones más vehementes en defensa de la unidad de España- y escisiones lideradas por dirigentes históricos, sobre todo del ala más catalanista.

Cuando algunos auguraban un PSC hundido y residual, atascado entre las proclamas de los partidarios del derecho a decidir y los que recetaban mano dura frente al independentismo, Iceta consiguió mantener vivo el partido en las elecciones catalanas de 2015, convocadas por Mas como un plebiscito sobre la independencia.

Fue en el arranque de esa campaña cuando su baile desinhibido al ritmo del "Don't stop me now", de Queen, junto a un Pedro Sánchez atónito, se convirtió en fenómeno viral.

Miquel Iceta i Llorens (Barcelona, 1960) empezó a interesarse por la política mientras cursaba COU y acudía a sus primeros actos de fuerzas de la izquierda.

Se sumó a las Juventudes Socialistas en 1978, fue concejal en Cornellà de Llobregat (Barcelona), formó parte de la "cocina" de la Moncloa en los primeros gobiernos de Felipe González, ascendió como número dos del partido al lado de Montilla, fue ponente del PSC en la redacción del nuevo Estatut y ha sido uno de los ideólogos de la propuesta federal del PSOE, recogida en la Declaración de Granada.

Entre 1996 y 1999, fue diputado en el Congreso y desde entonces lo ha sido en el Parlament, donde ahora preside el grupo de PSC-Units.

En 2014, en plenas turbulencias y tras el adiós de Pere Navarro como primer secretario del PSC, Iceta dio un paso al frente para intentar pacificar el partido y frenar su desplome electoral.

Se mantuvo fiel a Pedro Sánchez hasta su abrupta dimisión en 2016, lo que sumado al no del PSC a la investidura de Mariano Rajoy provocó una crisis con el PSOE que estuvo a punto de traducirse en divorcio.

Meses después, el regreso de Sánchez como líder del PSOE permitió a Iceta erigirse en uno de los "barones" más influyentes y en un contrapeso territorial a la andaluza Susana Díaz, tras lograr además que el PSOE asumiera la defensa de la plurinacionalidad.

Iceta fue uno de los mediadores que trató, sin éxito, de que Carles Puigdemont frenase la declaración unilateral de independencia en octubre de 2017 y convocara elecciones.

Justo después, se ganó las iras del independentismo al avalar, como el PSOE, la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, lo que ha dificultado desde entonces su interlocución con JxCat y ERC.

En las filas socialistas valoran su soltura ante los medios, aunque en más de una ocasión se ha convertido en un arma de doble filo, al desencadenar polémicas por las que el PSOE ha acabado siendo blanco de los ataques de PP y Cs, como cuando se mostró partidario de los indultos a los líderes independentistas presos o cuando afirmó que, si el 65 por ciento de los catalanes estuvieran a favor de la independencia, la democracia debería buscar una solución.

Adicto a la Coca-Cola Zero -antes prefería la Light- y amante de los gatos, en 1999 fue uno de los primeros políticos españoles en declarar su homosexualidad, cuando Jordi Petit, pionero activista LGTBI, le pidió que como político conocido diera ese paso adelante.

A partir de mañana jueves, si el Parlament lo designa senador, Iceta tendrá que dar otro paso adelante: mudarse a Madrid para convertirse en presidente del Senado, con el reto de ayudar a encauzar una solución política al conflicto territorial.