Siete de cada diez españoles creen que es momento de reformar la Constitución

  • Escrito por Enrique Rodríguez de la Rubia
  • Publicado en Nacional

La Constitución fue aprobada por el 87 por ciento de los españoles que participaron en el referéndum del 6 de diciembre de 1978, un abrumador apoyo que representaba el 60 por ciento del censo.

Cuarenta años después, una amplia mayoría -siete de cada diez ciudadanos- también aboga ahora por su reforma. En varias ocasiones en los últimos 20 años, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha preguntado a los ciudadanos por la salud y la vigencia de la Constitución, y el apoyo a la Carta Magna se ha mantenido con relativo vigor en las últimas dos décadas, aunque ha ido decreciendo poco a poco.

En diciembre de 1998, en el veinte cumpleaños del texto constitucional, un 68,1 por ciento de los españoles estaba "muy" o "bastante" satisfecho con la Constitución y más de la mitad tenía "mucha" o "bastante" confianza en que era útil para resolver los problemas del país.

Sin embargo, más de la mitad admitía entonces que conocía "muy poco" o "casi nada" la ley fundamental del Estado. Cinco años después, en 2003, el grado de satisfacción con la Constitución caía al 54,1 por ciento de los españoles, trece puntos menos que en 1998.

Es más: un 33,9 por ciento de los encuestados ya se declaraba "poco" o "nada" satisfecho con la Carta Magna. Ya entonces, coincidiendo con el conocido como Plan Ibarretxe, más de la mitad de los consultados opinaba que la Constitución se respetaba "poco" o "nada".

En este contexto, un 51,1 por ciento era partidario de mantener el actual modelo territorial, frente al 23,5 por ciento que reclamaba más competencias para las comunidades autónomas.

Los españoles volvieron a opinar en 2006 sobre la salud de la Constitución y el funcionamiento de la democracia y el grado de satisfacción volvía a caer frente a la anterior encuesta.

Apenas la mitad de los españoles, un 50,1 por ciento, aseguraba estar "bastante" o "muy" satisfecho" con el funcionamiento de la democracia frente al 45 por ciento que admitía estar "poco" o "nada" satisfecho con la marcha del sistema democrático.

Un hecho que se repite encuesta tras encuesta, es el escaso grado de conocimiento ciudadano sobre la Carta Magna. En 2008, treinta años después de su entrada en vigor, dos de cada tres españoles no supieron responder el año en que fue aprobada.

De ellos, los más numerosos fueron los que directamente no sabían la respuesta, y el resto se repartieron entre los que aseguraron que fue aprobada en algún año entre 1975 y 1980. A lo largo de los años y conforme iba cayendo el crédito de la Constitución, han ido aumentando los partidarios de su reforma.

Prueba de ello es que ya en 2010, solo un 40 por ciento de los españoles estaba "muy" o "bastante" satisfecho con la Carta Magna y un 54 por ciento apostaba por su reforma.

Entre los aspectos que debían reformarse en 2010, los ciudadanos señalaban la Justicia, el sistema autonómico, la Corona, el Senado o la Ley Electoral. Dos años después, en 2012, siete de cada diez españoles estaba "poco o nada" satisfecho con el funcionamiento de la democracia, y más de la mitad mostraba su insatisfacción con la Carta Magna.

Pese a ese desencanto, un 72 por ciento creía hace seis años que la Transición era un motivo de "orgullo", aunque reconocía que sabía "muy poco" o "casi nada" la Constitución.

Y ya este año, 2018, cuando se cumplen cuatro décadas de la Carta Magna, el CIS ha vuelto a preguntar a los ciudadanos por la salud de la Constitución y de la democracia. Un 69,6 por ciento de los españoles considera que es el momento de reformar la ley fundamental y, de estos, más de la mitad apuesta por una reforma "importante" o, incluso, "casi total" del texto constitucional.

De hecho, según el barómetro del pasado mes de septiembre, solo un 14,9 por ciento de los encuestados opina que la Constitución hay que dejarla "como está".

Preguntados por los asuntos que se deberían mejorar en la Carta Magna, los españoles citan en primer lugar, con un 32,4 por ciento, la coordinación de las competencias en sanidad y educación, seguido de la profundización de la transparencia y el control de la actividad política, con un 28,9 por ciento.

La mejora de los derechos sociales, la regulación de las competencias de las comunidades autónomas, la sucesión de la Corona o la reforma del sistema electoral son otros de los asuntos que exigirían una modificación de la ley fundamental.

Pese al deseo de reforma constitucional, son más los ciudadanos que se sienten satisfechos con cómo han ido las cosas en España gracias a la Carta Magna de 1978.

Más críticos se muestran los españoles sobre el funcionamiento de la democracia y son más los "poco" o "nada" satisfechos -54,8 por ciento- que los que están "muy" o "bastante" satisfechos, que se quedan en el 42,6 por ciento. A pesar de este relativo descrédito del sistema político, la inmensa mayoría -85,8 por ciento- asegura que la democracia es preferible a cualquier otra forma de Gobierno.

A día de hoy, solo un 5 por ciento considera que, bajo algunas circunstancias, es preferible un sistema autoritario como al que puso fin la Transición y la Constitución de 1978.

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