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Campo afirma que la ausencia del rey fue una decisión colegiada Moncloa-Zarzuela

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, durante la sesión de control al Ejecutivo este miércoles en el Congreso. / © PSOE El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, durante la sesión de control al Ejecutivo este miércoles en el Congreso. / © PSOE

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, ha afirmado este miércoles que la presencia del rey en actos institucionales es una "decisión colegiada" que se toma entre el Gobierno y la Casa Real, y ha insistido en que su ausencia en Barcelona el pasado viernes buscó "la mejor convivencia de los ciudadanos".

Campo ha respondido así en la sesión de control al Gobierno del pleno del Congreso al diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro, quien ha visto en la actuación del Ejecutivo un "acto rastrero y cobarde" para "la sumisión a los golpistas", y ha considerado "el colmo del cinismo y de la desvergüenza" decir que se decidió su ausencia para defender la convivencia.

El ministro, que ha acusado a Vox de usar la figura del rey como "ariete" contra el Gobierno, ha insistido en que en el caso de la ceremonia de entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona se valoraron muchas "cuestiones", e incluso se intentó cambiar el día porque era "una fecha delicada en una situación de convivencia compleja".

Se esperaba la sentencia del Supremo sobre la inhabilitación del presidente de la Generalitat, Quim Torra, y estaba próximo el 1 de octubre.

El ministro, que ha recordado que faltaron muchas autoridades al acto, no solo el rey, ha tachado de "impresentable, imperdonable y, en términos constitucionales, absolutamente inmoral, convertir esa situación en una crisis constitucional".

"La Constitución no es suya ni de su partido", le ha espetado al diputado de Vox, partido al que ha acusado de situarse "en el insulto, en el barro" y le ha asegurado que allí no encontrará al Gobierno.

En una dura intervención, Gil Lázaro ha estimado que justificar la ausencia del rey en favor de la convivencia es una "afirmación miserable, expresión de la vileza moral" de un Gobierno dispuesto a "hacer un traje a la medida a los golpistas" para seguir en el poder.

Ha denunciado así también los planes para revisar los delitos de rebelión y sedición en el Código Penal y la mesa de diálogo, y ha criticado que el Ejecutivo consienta ataques a la monarquía por parte de algunos de sus miembros y que le "chuleen" los herederos políticos de ETA.