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Enseñar en casa: una tendencia que en el año de la pandemia ha ganado adeptos

  • Escrito por Ana González
  • Publicado en Crónicas

Las medidas de prevención de contagios que regirán el nuevo curso escolar están propiciando que cada vez más familias se interesen por la enseñanza en casa: la Asociación por la Libre Educación (ALE) se encuentra totalmente "desbordada".

Son dos las tendencias en auge, la de los padres que han agudizado el ingenio por sí mismos y la grupal, que es la de aquellos que forman parte de un movimiento previo a la emergencia sanitaria que, pandemia mediante, va ganando adeptos.

La sadense Emilia Lareo forma parte de los primeros. Ella ha desarrollado un proyecto creativo que proporciona materiales de “homeschooling”, término comúnmente aceptado, y actividades educativas para los niños.

Se llama "BrainAndNest" y ha nacido fruto de dos motivaciones: la educación de su hijo de tres años, que “adora” hacer ejercicios con su madre, y la pasión por dar salida a su “vertiente creativa” con la ilustración infantil, cuenta en una entrevista con Efe.

Compagina la educación en casa a tiempo parcial con el trabajo en su agencia de marketing 'Noroesteweb', algo que considera un “reto” y una “oportunidad”.

Para esta mujer, la educación en casa tiene como ventaja la “flexibilidad en los horarios”, el no permanecer sentado en una mesa durante horas; el poder moverse “libremente”, aprendiendo a través de la experimentación; y el “acompañamiento”, pues supone en suma, defiende, la oportunidad de disfrutar de más tiempo juntos.

Emilia prepara los materiales educativos “en función de los intereses” de su hijo, que surgen de “manera natural” durante el desarrollo de su vida cotidiana. Con la actual situación sanitaria, el “homeschooling” es, dice esta gallega, una alternativa al alza, al menos en países como Estados Unidos, que es un lugar “más amable” con esta opción.

Su proyecto, que se puede visitar en su tienda web Etsy y en Instagram (@brainandnest), plantea actividades “para compartir y acompañar” a los pequeños de la casa, ya sea a tiempo completo o parcial, pues, como reflexiona Lareo, el coronavirus ha enseñado a las personas a “valorar más el tiempo” que pasan con sus seres queridos.

La Asociación por la Libre Educación (ALE) no es una hazaña personal, pues se trata de un colectivo que reúne a familias de toda España que han optado por la educación en casa. Su teléfono ha estado echando humo. Se encuentran en estos momentos “desbordados”, revela en una charla con Efe una de sus integrantes más veteranas, Sara García.

“Estamos desbordados de consultas de particulares que quieren tener otro modelo por si acaso les encaja mejor, porque no quieren llevar a sus hijos en las condiciones que el Estado está planteando”, detalla esta madrileña que llegó a vicepresidir el colectivo.

A su juicio, no es el “miedo a los contagios” el que ha propiciado el incremento del “homeshooling”, pues, afirma, la mayoría de las familias que se interesan ahora por esta opción es porque piensan que “a nivel de salud emocional y moral no son correctas las condiciones que se les van a pedir a los niños” como el “distanciamiento físico”.

Para muchos, prosigue, es un error el pensar que los más pequeños “están preparados” para estar todo el día escuchando “no hagas esto”, comenta la ahora vocal de la junta de ALE, una plataforma que no tiene “pautas”, pues su premisa es que “cada familia es única” y es la encargada de decidir “cómo necesita aprender su hijo”.

Sara García prepara cada noche los temas que le interesan a su hija de ocho años, a la que educa en su casa, ya que nunca ha estado escolarizada. Ahora, desvela, le apasiona el antiguo Egipto, por lo que ella y su pareja preparan la materia con ayuda de internet para poder enseñársela.

Cuando quiere saber algo que requiere más especialización, contactan con un experto. Sin embargo, adaptarse a este tipo de educación no es una decisión fácil, ya que “siempre hay una disposición del adulto” que debe ser prácticamente plena al no dejar a los niños en otro lugar diariamente.

Sara y su familia tenían un nivel de ingresos muy bajo y se mudaron a una zona rural, en la Comunidad Valenciana, donde la vivienda y la vida, en general, eran más asequibles. Su elección con respecto a la pequeña estuvo motivada por una percepción: no consideraban a su hija “madura” cuando llegó la hora de escolarizarla.

Como “era muy chiquita y le costaba desenvolverse con otros niños” comenzaron su educación en casa. Fueron pasando los años y estaban “a gusto”, por lo que decidieron continuar con su método, aunque Sara puntualiza que su hija es “totalmente libre” y “sabe que puede ir al colegio el día que lo diga”, dado que nadie la va a obligar a quedarse en casa.

Normalmente esta es una decisión “muy meditada”, pero ahora “las personas que se interesan por la educación en casa vienen de un lugar distinto”, porque no han decidido “no delegar la educación de sus hijos”, sino que solo han escogido, estando escolarizados, “que no les gusta lo que ahora de repente se les ofrece”, detalla García.

La legalidad a este respecto parece ser un poco ambigua, pues en España rige la obligatoriedad de escolarizar a los niños de entre 6 y 16 años, pero muchos jueces apoyan la inexistencia de un ilícito en el “homeschooling” mientras no haya un abandono en el deber de instruir.

Con todo, en la asociación hablan de “inseguridad legal” al no figurar una norma que regule la educación en casa y ante la existencia de otras “contradictorias”, apunta García, que sostiene que ella se ampara en que la Constitución dice que el “último responsable de la educación de un niño son sus padres”.

“El Estado se está beneficiado de esto”, afirma la exvicepresidenta de la plataforma, que señala que el permitir optar a las familias por esta opción “reduciría la ratio de las clases” y ello significaría adaptarse a la realidad epidemiológica. EFE.