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El portavoz de los urgenciólogos pide acabar con “celebrar todo por todo lo alto”

  • Escrito por Ana Martínez
  • Publicado en Nacional

"Parece que ahora tenemos que celebrar por todo lo alto fiestas y reuniones familiares". Plácido Mayán, portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), teme que en cierta medida se le haya perdido el respeto a un agente infeccioso que sigue ahí y para el que no hay vacuna.

“No podemos hablar de brotes porque ya no es controlable. Se puede disminuir la incidencia actuando sobre esos focos pero la pandemia es algo con lo que vamos a tener que convivir y ello implica aprender a protegerse uno para hacerlo a la par con el resto”, explica en una entrevista con Efe.

El también coordinador de la unidad de Urgencias en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) cuenta que antes de la crisis sanitaria que mantiene en vilo al mundo más de una vez entre los de su gremio se hablaba de qué sucedería si hubiese una emergencia como la que se vive ante la que tocase reaccionar del modo en que se hizo.

“Y ha ocurrido. Y nos ha dado mucha experiencia, a nosotros, en el manejo del paciente pero, a nivel de población, poco. Se les echa la culpa a los jóvenes y al botellón, pero es un problema general. Hay ciertas costumbres que parece que hoy tengamos que desarrollar más que el resto, parece que las hayamos aumentado, incluso”, dice, en referencia a los actos lúdico festivos de toda índole con varios participantes y cercanía.

“Nos está faltando un poco más de responsabilidad, sobre todo de cara a los demás”, prosigue, y añade que atajar esta enfermedad pasa “por ser generosos”. Y por tanto, añade, por atender las limitaciones de aforo, las restricciones en el número de personas que se juntan, la recomendación de centrarse en los grupos estables de convivencia y la necesidad de preservar la distancia mínima de separación entre unos y otros.

Sí nota temor, y por ende la prudencia requerida, en los colectivos más vulnerables, y por ello pide generalizar la “valentía”, un concepto que invita a tener muy presente, de “me protejo yo y protejo al otro”. “No tendría que haber una ley que regulase eso, pues es la generosidad de cada uno al final”, observa.

Mayán trató de disfrutar de una semana de vacaciones pero su teléfono echaba humo, al igual que su mente, por cómo organizar, comenta. “Estamos en un momento preocupante, sí, sin duda. Y hay ansiedad contenida. Pensamos que esto se va a complicar mucho.

Contábamos con que empeorase a finales de agosto, pero con que no se notase tanto hasta septiembre u octubre. Y ha sido antes”. Con su equipo trató de que “desconectasen un poco” para estar al pie del cañón nuevamente. Desde que se puso fin al confinamiento estricto, las urgencias generales han aumentado, aunque “no tanto como en años anteriores”.

En esta cuestión se detiene para pedir diferenciar entre patología banal, pues la afluencia por este motivo sí comportaría riesgo, y aquella que no lo es, dado que “no se puede consentir que un paciente que esté mal no tenga una asistencia sanitaria correcta por el pánico a infectarse”. Es ahí cuando aprovecha para reivindicar la importancia de los circuitos y del sistema que se emplea para garantizar, “y en gran medida”, la seguridad.

Plácido Mayán opina que en la nueva normalidad el patógeno continúa y “esto va a ir a más”. Describe gráficamente el cambio de fase que él vislumbra: “Hasta la fecha actuábamos casi, casi, como buscadores de casos; y lo que pienso es que evolucionaremos a una situación en la que cualquier paciente compatible con la 'sintomatología covid' va a ser positivo”. EFE.