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Íscar y Pedrajas, ante la "psicosis" creada en su semana aislados por la covid

  • Escrito por Álvaro Gómez
  • Publicado en Crónicas

Comerciantes, hosteleros y representantes políticos de Íscar y Pedrajas de San Esteban (Valladolid) muestran su malestar, no por llevar una semana aislados, sino por el "miedo" y la "psicosis" que se ha generado en los pueblos cercanos e incluso entre los propios vecinos de estos dos municipios.

El brote originado en un matadero de aves que obligó a la Junta a confinar los dos pueblos, que este domingo inician la segunda de las dos semanas estipuladas, ha producido un ambiente que genera desconfianza entre los vecinos y agentes sociales de Íscar y Pedrajas, quienes en su mayoría lo atribuyen al revuelo creado por los medios de comunicación.

"Nos han tratado como a apestados", critica una representante de la Asociación de Comerciantes a Íscar en declaraciones a Efe, quien además señala que hay municipios y capitales de provincia con peores condiciones en cuanto a contagiados de COVID-19 que no han sido confinados, aunque en este momento no se trata de un mayor o menor número de contagios sino de su control y trazabilidad.

Un sentir que comparten los hosteleros, pues el representante del sector en Íscar, Jonathan Martín, no se explica que el aislamiento no afecte al resto de municipios que conforman el área de salud, ni tampoco que se haya decretado por un periodo de dos semanas cuando "Aranda, que es mucho más grande y tiene más casos, son solo siete días", en referencia a la limitación marcada por el juez que ratificó esas medidas en el municipio burgalés.

Desde los ayuntamientos, el alcalde de Pedrajas de San Esteban, Alfonso Romo, ha manifestado su rechazo al "morbo" buscado en ciertas ocasiones, y desde Íscar, el primer teniente de alcalde, Tomás Martín, ha denunciado en la cuenta de Facebook del Consistorio el "gran malestar" por la presión mediática: "No somos responsables de nada, somos víctimas".

Este miedo unido al confinamiento ha afectado a todos los sectores ya que se nutren habitualmente de las compras realizadas por los vecinos de municipios aledaños.

En la asociación de comerciantes iscariense consideran que deben ser las instituciones locales, provinciales y la propia Junta de Castilla y León quienes deben adoptar medidas de cara a ayudar a la industria, la hostelería y el comercio: "Se nos ha hecho mucho daño", advierten.

Una situación que ya trasladaron ayer los regidores de ambos municipios al presidente de la Diputación provincial, Conrado Íscar, en una reunión telemática en la que manifestaron su preocupación por el efecto que puede tener el confinamiento sobre la imagen de seguridad sanitaria y la actividad económica una vez que se levanten las restricciones.

La situación actual revierte la recuperación del sector comercio tras el Estado de Alarma y el confinamiento nacional, pues aunque no llegó al ritmo habitual de otros años, la actividad a partir de finales de junio fue más alta de lo esperado.

"Casi han supuesto un mazazo más grande para nosotros estos 15 días que el primer confinamiento, por la imagen que se ha dado del pueblo, una imagen falsa", reiteran en la asociación de comerciantes.

Uno de los mejores ejemplos para mostrar la deriva del comercio tras el actual confinamiento por el brote en la zona de salud de Íscar es el obrador de pastelería El Harnero, propiedad de David Martín, quien regenta dos establecimientos, uno en cada municipio de los aislados.

"Se ha creado una auténtica psicosis, hasta tal punto que en los pueblos de alrededor no quieren el pan si viene de Íscar o de Pedrajas", relata el comerciante, que cifra las pérdidas de su negocio generadas por el actual confinamiento entre un 35 y 40 por ciento de lo que sería habitual en las actuales fechas.

El Harnero se apoya en los ERTES y en la rotación de las vacaciones de sus empleados, tras el rayo de esperanza que supuso el periodo entre el Estado de Alarma nacional y el aislamiento actual de estas localidades: "El mes de julio le hemos trabajado prácticamente igual que siempre, nos faltaba muy poquito para lo mismo del año pasado", ha detallado.

Quizá se haya notado menos el parón de actividad en la hostelería, o al menos lo considera su presidente y propietario del bar Rotty, pues aunque reconoce que la actividad ha disminuido, cree que "no se está notando mucho" gracias a que "se trabaja muy bien" y a la "responsabilidad de todos".

Lo que sí une a comerciantes y hosteleros es la esperanza en poner fin al confinamiento el próximo sábado, si la situación sanitaria lo permite, para eliminar cuanto antes que se asocie el "miedo" a las dos localidades: "Que la gente pierda el miedo a salir a la calle, a comprar, a tomarse un café y a hacer la vida normal dentro de la normalidad que tenemos ahora", desean en El Harnero. EFE.