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La activista leridana Nogay Ndiaye denuncia que se "señale" a los temporeros

La activista leridana Nogay Ndiaye, la cara más visible de la lucha contra el racismo en la ciudad, lamenta que se "señale" a los temporeros como causantes de los brotes de la COVID-19 en Lleida y asegura que "aquí no hay culpables".

Según explica Ndiaye en una entrevista con Efe, "se está culpando" de los contagios a los temporeros, "como si estar contagiado tuviera culpables". "Yo misma puedo estarlo y no saberlo y no por ello soy culpable", añade.

Asegura, en este sentido, que "la mayoría de los temporeros que se han infectado son asintomáticos y muchos no saben que pueden tenerlo", por lo que pide que no se señale a este colectivo de trabajadores del campo como "principales culpables" de los brotes de coronavirus en Lleida.

La activista, de familia senagalesa y nacida en Lleida, afirma además que la mayoría de personas positivas son mujeres, mientras que "por la tele solo vemos fotos de hombres y negros, por lo que todas esas imágenes -opina- no corresponden a la realidad y son erróneas y falsas".

"Con esto no quiero decir que ahora se tengan que culpar a las mujeres, simplemente dejar claro que es injusto que se culpabilice a estas personas", ha apuntado. Uno de los mayores problemas con las personas extranjeras, en su mayoría de procedencia africana, que llegan a Lleida durante los meses de verano es que algunos están en una situación irregular.

Por eso, Ndiaye critica a aquellos que presuponen que "quieren contagiarse para poder cobrar la baja": "Si no tienes papeles, no tienes baja y, de hecho, solo tienes acceso a las urgencias sanitarias.

"Es indignante que se apunte como culpables a estas personas. Los sin papeles parece que son inexistentes", lamenta. Ante esta situación, Ndiaye considera que la única solución posible es que "de una vez por todas" se sienten en una mesa todos los agentes implicados en la gestión de los temporeros y que "dejen de tirarse la pelota los unos a los otros".

Desde ayuntamientos, Diputación, consejos comarcales, sindicatos y patronal, la activista aboga por una unión de todos los esfuerzos para abordar una problemática que no es nueva en Lleida, pero que este año se ha visto agravada por la crisis del coronavirus.

Ndiaye también apunta directamente a la responsabilidad del Gobierno en relación a este tema, ya que "para que estas personas puedan tener el permiso de residencia el primer requisito es demostrar que llevas tres años en el país".

"Esto es imposible. Si no tienes para comer ni dormir, ¿cómo vas a aguantar tres años?", afirma la activista, que considera que debe cambiarse la legislación para facilitar la integración.

Paralelamente, la joven apuesta por la habilitación de un albergue en Lleida y en el resto de localidades con más afluencia de trabajadores de la campaña de la fruta para así "poder descentralizar todo el peso en la capital" y darles un alojamiento digno.

En este sentido, denuncia que se alquilan pisos a temporeros sin cédulas de habitabilidad y con condiciones "infrahumanas", en ocasiones sin agua ni luz, por lo que algunos optan por ocupar para no dormir en la calle.

Considera que en Lleida hay un "racismo silenciado" y, "aunque se niegue, nadie quiere alquilar pisos a negros, ni siquiera los hoteles quisieron en un primer momento ofrecer habitaciones".

Ha recordado la aportación solidaria del futbolista del Mónaco Keita Baldé, que ha permitido el alojamiento digno de decenas de temporeros de Lleida que no tenían dónde vivir y la compra de una treintena de billetes de avión para que parte de ellos pudieran trasladarse a otras zonas en busca de empleo. EFE.