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El sudoku electoral de Puigdemont: ensanchar JxCat sin perder PDeCAT o la Crida


  • Escrito por Roger Mateos
  • Publicado en Nacional
El expresident Carles Puigdemont en una imagen de archivo / EFE. El expresident Carles Puigdemont en una imagen de archivo / EFE.

El expresident Carles Puigdemont tiene por delante el reto de reordenar su espacio político y construir un frente electoral que reúna el máximo número de sensibilidades independentistas, a izquierda y derecha, sin que esa operación haga implosionar JxCat ni aleje a sectores de PDeCAT o la Crida Nacional.

Con una ERC escorada hacia el soberanismo pragmático y decidida a seguir buscando acuerdos con el Gobierno de Pedro Sánchez, diversas fuentes de JxCat consultadas por Efe aseguran que para las próximas elecciones en Cataluña queda margen para edificar un "frente amplio" independentista que no rehuya la "confrontación" con el Estado.

Ir más allá del perímetro de JxCat, no obstante, plantea algunos interrogantes: la Crida Nacional per la República, creada en 2019 por Jordi Sànchez y Puigdemont, nació precisamente con la idea de superar las dinámicas de partido, pero en el PDeCAT hay numerosas voces reticentes a difuminar el perfil ideológico del proyecto.

¿Quién podría integrarse en este heterogéneo frente amplio? En el flanco de la izquierda, en marzo emergió Independentistes d'Esquerra, una plataforma con nombres vinculados históricamente a ERC y que se han aproximado a Puigdemont.

En JxCat también se sigue muy de cerca la evolución de un sector de la CUP, vertebrado en torno a Poble Lliure, que ya fue tanteado para una alianza transversal para las últimas elecciones generales.

La operación unitaria, según las diversas fuentes consultadas, debería consistir asimismo en crecer por el otro flanco, incorporando a Demòcrates de Catalunya, escisión independentista de los democristianos de Unió.

Otro nombre que citan en privado dirigentes de JxCat es el del presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, Joan Canadell, si bien su perfil favorable de la unilateralidad y a veces polémico -en abril afirmó que "España es paro y muerte"- no convence a todos.

El dilema que debe resolver Puigdemont es el siguiente: si apuesta por un proyecto electoral muy amplio, que desnaturalice por completo el perfil ideológico del PDeCAT, una parte de este partido puede decidir no seguirle, pero si opta por una fórmula continuista, en la que el PDeCAT juegue un papel preponderante, tendrá problemas para retener a sectores independientes de JxCat y atraer fichajes.

El debate, en este sentido, será doble: sobre programa y caras.

En cuanto al programa, según las fuentes consultadas, Puigdemont es consciente de que no puede prescindir del aval externo de la ANC, que en su asamblea general aprobó una hoja de ruta que establece que solo dará apoyo a aquellos partidos que "contemplen la vía unilateral" hacia la independencia.

Por lo que respecta a las caras, la batalla aún debe librarse.

La carta ganadora que permitiría la cuadratura del círculo -sumar adhesiones sin perder los apoyos actuales- sería encontrar un 'mirlo blanco' independiente, una cara conocida y respetada por unos y otros, sin incómodas mochilas políticas, pero ahora mismo no existe.

Si Puigdemont, desde Bélgica, decide encabezar simbólicamente la candidatura, la clave será quién ocupa el número dos de la lista, y aquí es donde empieza el baile de nombres.

Uno de ellos es Jordi Puigneró, conseller de Políticas Digitales y Administración Pública, a quien Puigdemont valora especialmente, y otro de los bien posicionados es el conseller de Territorio, Damià Calvet, próximo al exconseller preso Josep Rull.

Tanto Puigneró como Calvet pertenecen al PDeCAT, pero no puede decirse que sean las cartas que ha jugado la dirección del partido, que ha barajado nombres como los de la consellera Àngels Chacón o del alcalde de Igualada (Barcelona), Marc Castells.

Ni la alcaldesa de Girona, Marta Madrenas, ni la diputada y concejal de Barcelona Elsa Artadi han mostrado por ahora voluntad de postularse, pero hay sectores que sí apostarían por una de las dos.

Y otro nombre es el de Laura Borràs, cuyos problemas judiciales por presuntas irregularidades en la Institució de les Lletres Catalanes parecen mermar sus aspiraciones, aunque algunas fuentes no la descartan como candidata. EFE.