Quantcast
ÚNETE

Cápsula del tiempo de COVID-19 en una bodega: hola, gente del futuro de 2070

  • Escrito por Ana Lumbreras
  • Publicado en Crónicas
Cápsula del tiempo que acogerá a más de 15.000 mensajes y fotografías de diferentes países que han respondido a la iniciativa de las riojanas Bodegas Murillo Viteri para guardarlos a 15 metros bajo tierra en un calado del siglo XVI, y abrirla el 20 de abril de 2070. EFE/Raquel Manzanares Cápsula del tiempo que acogerá a más de 15.000 mensajes y fotografías de diferentes países que han respondido a la iniciativa de las riojanas Bodegas Murillo Viteri para guardarlos a 15 metros bajo tierra en un calado del siglo XVI, y abrirla el 20 de abril de 2070. EFE/Raquel Manzanares

"Hola, gente del futuro. Soy Ibai Murillo y tengo 12 años. Seguramente, cuando abráis esta cápsula del tiempo yo todavía estaré vivo para contar lo que se está viviendo: se ha descubierto un nuevo virus llamado COVID-19, apodado coronavirus.

Es una enfermedad muy seria". Así empieza el primero de los más de 15.000 mensajes de diferentes países que han respondido ya a la iniciativa de las riojanas Bodegas Murillo Viteri de guardarlos a 15 metros bajo tierra en un calado del siglo XVI, que acogerá una cápsula del tiempo para abrirla el 20 de abril de 2070.

Iñaki Murillo, que es, junto a su hermano Patxi, la quinta generación de esta familia bodeguera, ha explicado a Efe que la iniciativa de la cápsula del tiempo surgió de sus hijos Ibai, de 12 años, e Itxaso, de 9, cuando le preguntaron, durante el confinamiento, si había ocurrido alguna vez algo parecido a la pandemia de la COVID-19.

"Les expliqué que ni los tatarabuelos, ni los bisabuelos, ni los abuelos habían conocido algo igual, ante lo que dijeron que podíamos dejar escrito lo que estaba pasando para cuando fueran mayores", señala Murillo, momento en el que surgió la idea de hacer una cápsula del tiempo.

Tenían la ilusión de que los amigos y familiares mandarán algún mensaje a la web que han habilitado para ello, pero "la sorpresa es que los mensajes entraban a chorro.

Es muy bonito", aseguran Iñaki Murillo y su sobrina Andrea, sexta generación de la familia y encargada, junto a sus hermanos y primos, de abrir la cápsula dentro de 50 años.

La familia Murillo Viteri puso en marcha esta idea "con una ilusión, pero ahora ya no es de la bodega, es patrimonio de la humanidad" porque, dentro de medio siglo, "el que quiera saber lo que pasó estos días, echará mano de la hemeroteca, pero en la cápsula se guardarán las ilusiones, los sentimientos y los deseos de mucha gente".

La decisión de la apertura de la cápsula del tiempo el 20 de abril de 2070 se eligió en recuerdo a la canción de Celtas Cortos que habla del 20 de abril del 90. "Había que poner una fecha y surgió esa porque todos nos acordamos de la canción", ha señalado Iñaki Murillo.

La idea inicial era guardar estos mensajes en un formato digital, pero un ingeniero de telecomunicaciones amigo de la familia les indicó que no aguantaría tanto tiempo porque ese medio es "frágil", por lo que, "en pleno siglo XXI, tenemos que recurrir, para dejar constancia de lo que ha pasado, al papiro que utilizaban los egipcios. Es de locos, pero el mundo va así".

Todos los mensajes, que están almacenados en la web, se imprimirán en un papel y con una tinta especiales para que perdure tantos años, ha explicado Andrea Murillo, de 26 años, tras lo que se precintarán para evitar las humedades y se introducirán en una estructura de hormigón, de 20 centímetros de espesor y a 15 metros de profundidad, donde "se conservarán muy bien".

Junto a los mensajes, se incluirán fotografías que reflejarán todo los vivido por el coronavirus, de las que son autores los miembros de la Asociación de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (AiG) de La Rioja; y botellas de Bodegas Murillo Viteri, con las que se brindará cuando se abra la cápsula del tiempo.

¿Cuándo se cerrará? Aún no está decidido porque, al principio, estaba previsto tras finalizar el confinamiento, pero, siguen llegando tantos mensajes, muchos de Iberoamérica, que se plantean hacerlo cuando termine la desescalada a nivel mundial y se vuelva a la "nueva normalidad".

Bodegas Murillo Viteri se ubica en la ciudad riojana de Cenicero, pero la cápsula del tiempo se guardará en el calado, excavado a mano, que tiene en Fuenmayor, a 8 kilómetros, que ha pertenecido a la familia "toda la vida".

"Nuestro tatarabuelo -ha dicho Iñaki Murillo- ya elaboraba vino entre estas paredes y nos hacía una especial ilusión que en este rincón familiar, que está cargado de historia, dentro de 50 años, la sexta generación sea la que abra la cápsula y difunda los mensajes".

EL MUNDO SE HA PARADO

"Ha habido muchos mensajes que nos han llegado al corazón, pero no hemos leído todos porque tienes la sensación de estar invadiendo la intimidad de esas personas", ya que "algunas han dejado mensajes a sus hijos, a sus nietos, al futuro... y consejos de cómo cuidar el planeta", señalan los dos.

También son muy emotivos aquellos escritos por personas que han perdido a seres queridos como consecuencia de la COVID-19 y los enviados por quienes han luchado en la primera línea contra esta pandemia, ha añadido Andrea Murillo, quien insiste en que son "mensajes escritos con el corazón", algunos de forma anónima y otros de manera "muy personal e íntima". "El mundo está parado.

No se juegan los partidos de ningún deporte, muchas empresas han tenido que cerrar, estamos en cuarentena y no tenemos clase", escribe Ibai en su carta, que dio pie a todo este proyecto.

"Lo que antes no valoráramos, como dar un paseo o ir a entrenar, ahora daría lo que fuera por poder hacer esas actividades", según este niño, que también relata que, durante el confinamiento, los días en casa no han sido fáciles para él: "me aburro mucho, pero, entre que hago videollamadas con mis amigos y juego a la consola, paso el rato". "Le he prometido a mi familia que, pase lo que pase, esta cápsula se abrirá el 20 de abril de 2070.

Para entonces, espero que todo vuelva a la normalidad, que la gente sea feliz y hayamos mejorado como especie humana", incide Ibai, quien se despide con un "bueno, eso ha sido todo.

Adiós, gente del futuro". Los miembros de la familia Murillo se emocionan al leer algunos de los mensajes enviados por personas de "todo el mundo" y que pueden ser "una simple palabra, una frase para explicar la situación de cada uno, sus sentimientos, una anécdota...".

"Dejemos mensajes al futuro con lenguaje de presente" y, entre esos más de 15.000 ya recibidos, hay algunos como el que dice: "todo eran risas. Un buen día, una pandemia vino a intentar frenarlas, pero fracasó porque las familias y los amigos siempre estarán unidos y, además, siempre habrá un buen vino para compartir. Sal, vive, disfruta con los que más te quieren y hazlo toda la vida".

"En las grandes catástrofes es donde conocemos el valor humano de la sociedad, donde conocemos nuestros límites, donde nos damos cuenta de lo que vivieron otros y es donde ponemos en valor todo lo que de verdad importa. Saldremos de esta todos juntos", asegura otro de esos mensajes que se guardarán durante los próximos 50 años. EFE.