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El 57% de las personas ocupadas en Cataluña podrían teletrabajar

El 57,18 % de los trabajadores de Cataluña podrían desempeñar su actividad laboral de manera no presencial, según los cálculos de UGT, que señala que en estos momentos llegan al 30 % los que han empezado a teletrabajar como consecuencia de la COVID-19.

Estos datos aparecen recogidos en el informe "El teletrabajo como herramienta y escenario laboral" que ha presentado este lunes la central sindical y que analiza el uso de esta modalidad de trabajo, y que incluye un decálogo de medidas para evitar que se convierta en un nuevo foco de precariedad.

El informe destaca la baja proporción de personas ocupadas que teletrabajaban antes de la emergencia sanitaria, ya que el 91,3 % aseguraba que no lo había hecho nunca, mientras que el 30 % ha empezado a probar ya ahora esta nueva rutina.

En un comunicado, UGT afirma que hasta el 57,18 % de la población asalariada de Cataluña -unos 1.668.873 trabajadores- podrían ser potenciales empleados no presenciales.

Al mismo tiempo, el sindicato reconoce que el teletrabajo en casa se ha ido imponiendo durante el confinamiento de manera "improvisada" y "sin manual de instrucciones, sin normas y, en la mayoría de los casos, sin las medidas de prevención y seguridad necesarias" y sin medios técnicos adecuados.

Ante esta situación, ha subrayado la necesidad de que el teletrabajo "no se convierta en teleprecariedad", por lo que insta a acordar sus condiciones a través del diálogo social y la negociación colectiva.

En estos momentos, sólo el 15,3 % de los convenios colectivos sectoriales que se aplican en Cataluña (53 de 345) tienen alguna cláusula pactada en cuanto a la organización del trabajo y las nuevas tecnologías.

Entre las medidas incluidas en el decálogo de buenas prácticas elaborado por UGT destaca que el teletrabajo sea voluntario y reversible, con una jornada laboral adecuada y control horario, que se respete el derecho a la desconexión digital y con una correcta gestión de la prevención de los riesgos laborales.

Además, hace hincapié en que debe existir una formación en las competencias digitales y que los gastos y la disponibilidad de equipos no recaigan en los trabajadores. EFE.