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El confinamiento acerca los alicantinos a la cocina tradicional y sostenible

  • Escrito por Joan Castelló
  • Publicado en Crónicas

Una encuesta de la Cátedra Carmencita de Estudios del Sabor Gastronómico y el Centro de Gastronomía del Mediterráneo de la Universidad de Alicante (UA) revela que durante el confinamiento ha aumentado el interés de los alicantinos por la cocina tradicional.

Coordinada por la profesora y dietista-nutricionista María Tormo en colaboración con el sociólogo Lluís Catalá, la encuesta ha computado 686 respuestas de 736 residentes en la provincia de Alicante de entre 29 y 69 años de un total de 1.048 participantes, y también apunta que se ha habido una mejora de los hábitos culinarios y ha subido el interés por una alimentación sostenible y de proximidad

El trabajo de campo se realizó mediante un cuestionario telemático accesible entre los días 29 de abril y 11 de mayo, cuando la ciudadanía alicantina se encontraba todavía en la fase 0 de la desescalada.

Durante el confinamiento los alicantinos han cocinado más y le han dedicado más tiempo a esta actividad a causa de tener una mayor disponibilidad y flexibilidad de horarios, y poder cocinar con la familia (29,6 % de los encuestados).

La preparación de postres fue lo que más se incrementó. De esta forma, algo más del 35 por ciento considera que durante el encierro domiciliario ha ampliado bastante o mucho sus conocimientos culinarios, y lo han hecho, sobre todo, a través de libros, recetarios, blogs, TV y redes sociales

El confinamiento no ha cambiado las preferencias por los platos tradicionales, que siguen siendo mayoritarios frente a otras alternativas como los precocinados, a las que recurren menos de uno de cada diez de los encuestados.

Un 60 por ciento ha afirmado haberse atrevido a cocinar platos que no habían preparado con anterioridad y más de un tercio lo hizo con comidas tradicionales valencianas, como las de cuchara (olleta, lentejas, etc.) y con los arroces y postres (la mona de pascua o las torrijas).

Una cuarta parte se lanzó con los guisos (como los de verdura y carne o pescado), o el pan y las masas saladas (las cocas) aunque también se cocinaron pastas tradicionales (fideuà y gazpachos) pero en menor porcentaje (por debajo del 10 %).

Diecisiete de cada cien entrevistados manifestó haber preparado alguna receta tradicional de otras regiones españolas, como la fabada asturiana con el 30,3 de los casos. Los platos asturianos han sido los que más éxito han tenido, por delante de la cocina vasca o la manchega.

Un tercio de los entrevistados realizaron recetas internacionales, sobre todo las de origen italiano y en particular las pizzas, aunque también destacan numerosas incursiones en la cocina asiática y el fast food mexicano.

Además, en este periodo se compartió más la mesa a la hora de comer y disminuyó el porcentaje de los que lo hacían solos o compatibilizando con otras actividades a la vez. La comida y la cena fueron las más compartidas al tiempo que disminuyeron los almuerzos, al realizarse desayunos más tardíos y copiosos.

Los hábitos y las prácticas de compra de alimentos, así como los criterios paras su adquisición, no cambiaron durante el confinamiento.

El 80 por ciento de los entrevistados incluye en la cesta de la compra productos de proximidad y un 20 productos ecológicos mientras que más de la mitad aplica el criterio de la calidad gastronómica y nutricional en el momento de la compra y/o el 30 por ciento el precio.

En este periodo se ha producido también un cambio de percepción y una mejor valoración del trabajo de los productores (58 por ciento) y de la compra en mercados y comercios de proximidad (50,2).

Igualmente se ha dado una mayor importancia a una alimentación equilibrada (48 %) y a la necesidad de cuidar el medio ambiente y consumir productos ecológicos (37,7 %). EFE.