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La capacidad para hacer PCR, clave para que Sanidad permita avanzar de fase

Un laboratorio. EFE/ David Aguilar Un laboratorio. EFE/ David Aguilar

Disponer de "suficiente" capacidad de hacer pruebas PCR a la población ante un aumento de la incidencia de coronavirus ha sido uno de los principales criterios que Sanidad ha tenido en cuenta para permitir avanzar a los territorios en la desescalada, una de las razones por las que Madrid ha pasado a la fase 1.

El Ministerio de Sanidad publicó, a última hora de ayer, los informes sobre el cambio de fase de las comunidades autónomas, que como ya había adelantado su titular, Salvador Illa, se conocerían cuando todos los territorios estuvieran en la fase 1 de la desescalada, lo que ocurrió este lunes.

Los informes, firmados por la directora general de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio, y fechados entre el 2 y el 22 de mayo, valoran también la situación epidemiológica de cada provincia, isla o área sanitaria, el sistema de detección precoz en atención primaria o la presión hospitalaria.

En cuanto a la disponibilidad de camas de UCI o de pacientes agudos, otro de los aspectos que Sanidad tiene en cuenta a la hora de decidir el cambio de fase, prácticamente todas las comunidades superan los criterios requeridos.

La Comunidad de Madrid, cuyos dos intentos frustrados de pasar de fase generaron las críticas de los responsables autonómicos, logró finalmente avanzar a la 1 después de que el último informe, del 22 de mayo, constatara que había incrementado "notablemente" la capacidad de realizar PCR.

Así, en ese momento se encontraba al 50,4 % de su capacidad, "por lo que podría considerarse que existe una reserva suficiente si se produce un nuevo incremento de la incidencia compatible con el despliegue de la estrategia de diagnóstico exhaustivo de casos sospechosos en atención primaria al mismo tiempo".

Además, entre el 12 y el 17 de mayo se le hizo un PCR al 100 % de los 1.948 casos sospechosos detectados en atención primaria. En el caso de la Comunidad Valenciana, que no pudo pasar íntegramente a la fase 1 el 11 de mayo, el informe de Sanidad pedía "un esfuerzo" para hacer más pruebas de diagnóstico por PCR (como mínimo al 80-100 % de casos sospechosos en 24 o 48 horas) y el seguimiento de sus "contactos estrechos".

También a Andalucía, que avanzó a la fase 1 en la primera oleada, salvo las provincias de Málaga y Granada, le solicitaba "asegurar" la realización de PCR como mínimo al 80 % de los casos sospechosos en un plazo de 24-48 horas.

Sanidad valoró que en Cataluña -en fase 1 el 18 de mayo, salvo Barcelona y su área metropolitana- se empezaba a implementar "un circuito de diagnóstico de casos sospechosos en atención primaria con disponibilidad de un resultado en 24-48 horas, así como coordinación con Salud Pública para la trazabilidad de los contactos".

Respecto a la ciudad de Barcelona y su área metropolitana, Sanidad apoyó el criterio de "prudencia" de la Generalitat para no permitir su pase a la fase 1 hasta este lunes, teniendo en cuenta tanto su densidad de población, como el hecho de ser un nudo central de comunicaciones y, por tanto, existir un mayor riesgo de contagio.

Castilla y León, que no pudo completar hasta este lunes el pase de toda la comunidad a la fase 1, contaba, según el último informe (del 22 de mayo) de una capacidad diaria de PCR "adecuada" en todas las provincias en los siete días anteriores, mientras que la detección de sospechosos en atención primaria a los que se les hace la prueba es superior al 80 % en 5 de las 9 provincias.

Sanidad consideró que Castilla-La Mancha estaba haciendo "un esfuerzo importante" para reforzar su capacidad diagnóstica y su sistema de detección precoz y seguimiento de contactos en Atención Primaria, con una estrategia que está en marcha desde el 11 de mayo.

Así se recoge en el informe del 15 de mayo, en el que se autorizó que las provincias de Toledo, Albacete y Ciudad Real pasaran a la fase 1, toda vez que Cuenca y Guadalajara habían entrado el 11 de mayo.

Entre las consideraciones que el Ministerio de Sanidad tuvo en cuenta para autorizar el 11 de mayo el paso de Euskadi a la fase 1 destaca la capacidad para incrementar en 1.867 el número de camas en hospitales en un plazo de 1 a 5 días, además de ser de las comunidades que más pruebas PCR hace por 1.000 habitantes, solo superada por La Rioja.

Esta comunidad es una de las pocas en las que los servicios de atención primaria realizan un 100 % de pruebas PCR a los casos sospechosos. La evolución favorable de casos de COVID-19 y la capacidad sanitaria, por recursos instalados, posibilidades de ampliación de camas y reservas de material sanitario, con un circuito para garantizar seis semanas, permitieron a Aragón pasar a la fase 1 el 11 de mayo.

Igualmente, la "buena situación epidemiológica", indicadores "muy positivos" en la capacidad del sistema y un procedimiento "efectivo" para realizar PCR a todos los sospechosos (en atención primaria, en las primeras 24 horas) son algunos aspectos valorados por Sanidad para permitir también a Navarra avanzar a la fase 1 en esa misma fecha.

Una capacidad superior a los mínimos establecidos de camas, una tasa de test PCR "significativamente muy por encima de la media nacional" y un stock de material de protección para ocho semanas son varios de los criterios que permitieron el pase a la fase 1 de Cantabria.

El Gobierno autorizó el paso de Asturias a esa misma fase después de que reforzara en más de un 10 % la plantilla de atención primaria y un 11,8 % la hospitalaria, un refuerzo de personal al que se une "una reserva importante" de camas para agudos y de UCI. EFE.