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El resurgir de los oficios artesanos en la desescalada

  • Escrito por Ana Martínez
  • Publicado en Crónicas

La pandemia ha golpeado a los artesanos, pero ha conseguido que la ciudadanía valore más su trabajo. Esto es al menos lo que nota en la desescalada el orfebre Fernando Gallego después de que en la crisis sanitaria muchas personas encerradas en sus casas se hayan atrevido con las manualidades.

Entre los de su sector ya no se escuchan frases del estilo de que cualquiera da forma a una obra en su casa en apenas una hora. Y perciben interés y ganas de conocer de manera minuciosa los detalles de elaboración y el tiempo empleado en ello, uno de los efectos de un enclaustramiento en el que ha habido muchas horas para discurrir.

Lo mismo en su caso pues, cuenta en una entrevista con Efe, ha tenido "tiempo de parar, de pensar, de idear nuevos diseños y de dar forma a nuevas ideas". Ante su tienda, situada en Outes (A Coruña), ha habido colas, hecho ante el cual se ha sentido gratamente sorprendido. Como le ha ocurrido a su pareja y fiel acompañante, Paula Iglesia.

Fernando Gallego, que aprendió el oficio de muy niño, cuando observaba a su padre en su taller, explica la sensación de ir despachando a una hilera de clientes: "El comercio online ha ayudado en el confinamiento, pero realmente no ha habido muchas ventas porque el estado en el que se encontraba la gente, a nivel ánimo, no era el propicio para adquirir joyas, que son para momentos relajados y felices, y además es lo que debe ser".

La cosa ha cambiado un poco, por una cierta permisividad, y ahora sí ha notado de nuevo ese deseo de lucir, aparte de "que la gente también ha venido a cambiar las pilas de un reloj o a acometer algunas reparaciones que hacían mucha falta", bromea, y añade: "La vida continúa y es una delicia ver de nuevo el fluir del público".

Hasta aquí su historia podría ser casi la de cualquiera, si no fuese por el empeño de "vivificar el pasado" de este químico de formación oriundo de Pontevedra y amante de la novela histórica. Empezó con una moneda de César Augusto de hace dos milenios, después vinieron las puntas de flecha persas y ya no hubo freno posible.

Adquiere Gallego material de anticuario, con certificado de autenticidad, para asegurar que la procedencia no sea de guerras o expolios, y elabora con él piezas únicas, en un meticuloso proceso, que puede extenderse durante semanas, en el que no perfora ni lima por el afán de mantener intactas esas reliquias que son su fuente de inspiración.

A su afición le ha puesto nombre, "Antiques", y son varios los premios que atesora. Con una humildad despojada de todo engreimiento, opina que un sueño puede convertirse en realidad y, a modo de lección en los tiempos que corren, invita a pensar en que de lo pequeño, en ocasiones, puede salir algo muy grande. Con este hecho diferencial ha podido introducirse en un mercado complicado, el de Estados Unidos.

"Las ventas que se hacen para fuera vienen más de USA. Algunas de Inglaterra, de Francia, pero más de EEUU. Es un mercado incipiente para nosotros y estamos intentando introducirnos más en él.

Es complicado, porque es un mercado muy saturado de producto y es difícil encontrar el hueco para que te conozcan, pero en eso andamos, con muchísima ilusión". Fernando se pasa los días rebuscando en las enseñanzas de los antepasados, a las que aporta su plus de amor.

Un ejemplo. En la fase dos regresan las bodas, con aforo limitado. Con ello, han vuelto a circular las alianzas, también las de Fernando, sobre todo las que contienen un rubí dentro pues la leyenda dice que, en contacto con la piel, esta piedra trae buena suerte, salud y aumenta la pasión.

"¡Qué mejor deseo para una pareja!", manifiesta Gallego mientras muestra sortijas hechas a mano. Su negocio, como tantos otros, ha estado cerrado cuando mejor les podría haber ido, pero no deja por ello este artesano de aferrarse a un marcado optimismo que intenta contagiar: "Se han suspendido las bodas que había en abril, también las de mayo, y en junio de momento se mantienen varias, aunque la gente está viendo qué pasa.

Mucha gente que las tenía para julio y agosto también las están manteniendo. Y como ahora se casa mucha gente en septiembre y octubre, pues de momento también. Los que las habían encargado y las tenían listas ahora para abril y para mayo las han recogido con la idea de casarse más adelante este 2020 o el año que viene".

En el establecimiento ha decidido hacer todas las reformas necesarias, las preceptivas "y alguna más", para infundir tranquilidad. Recomienda, en términos generales, consumir, en lo posible, y engloba en ello a todos los sectores: "Lo que tú gastas en un negocio local vuelve a ti de alguna manera. Es dinero que se queda en tu entorno.

El dinero gira, da vueltas. Es importante en estos momentos que consumamos a nivel local, o en un espectro un poco más grande, pero dentro del país para echarnos una mano los unos a los otros".

Promete predicar con el ejemplo y seguir perfeccionándose, sabedor de que, a veces, puede haber dificultades; véase, concluye, "las restricciones" provocadas este curso por un virus para el que no existe vacuna. EFE .