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Viajeros confinados: la cuarentena en furgoneta

  • Escrito por Ana González
  • Publicado en Crónicas

Suman viajes, experiencias, anécdotas, idiomas, culturas y recetas culinarias. Vivir para viajar, ese es su lema. Siguen un estilo de vida alternativo, siempre sobre ruedas. Pero nunca se habían imaginado que un virus les obligaría a echar el freno y a meterse en un vehículo, a veces, de tres metros cuadrados.

Como una película de ciencia ficción ha sido la experiencia de Gonzalo Ahijado, un segoviano que vive en un eterno viaje. Acaba de cumplir su propósito de conocer todas las provincias de España y se declara firme amante de Galicia, donde ha pasado largas temporadas con sus amigos, que viven cerca de la Ría de Aldán (Pontevedra).

Sin embargo, la declaración del estado de alarma lo ha sorprendido en una ruta con su furgoneta por las islas Canarias. En un primer momento, permaneció durante cinco días en el aparcamiento de la playa de Las Teresitas, en Tenerife, un sitio "aislado", que se había quedado vacío y le parecía un buen lugar, sin riesgo de contagios.

"No me planteaba volver porque no sabía la locura que iba a suponer todo esto", relata Gonzalo en una conversación con Efe, en la que explica que pensaba que podría pasar la cuarentena en la furgoneta, que es su vivienda. Pero su estancia allí no fue sencilla porque no le permitían salir de su pequeño vehículo, en el que ni siquiera puede ponerse de pie.

Cuando cerraron el aparcamiento le propusieron enclaustrarse en un pabellón en el que se refugiaban las personas sin hogar, pero no había sitio para él. No podía quedarse en su furgoneta y sentía que lo habían echado de su casa, por lo que no le quedó otra opción que regresar a su localidad natal, La Losa (Segovia). Consiguió coger el último ferri que salía hacia la península, donde lo pasó "realmente mal" porque estuvo dos días "incomunicado", sin cobertura, mientras su madre trabajaba en un hospital y un familiar permanecía ingresado con coronavirus.

"Parece que el mundo se viene abajo y no sabes nada de lo que está pasando", lamenta. Tras una travesía por una España vacía, con problemas mecánicos y noches frías, llegó a la casa de sus padres, a los que no pudo abrazar después de meses sin verlos, un regreso "muy raro", cuenta.

La situación excepcional suscitada por la pandemia del Covid-19 ha truncado los planes de todos los viajeros. "Al principio lo pasé mal porque mi vida es eso, consiste en los viajes, pero ahora estoy más animado", manifiesta este "nómada" que comparte sus andaduras en su canal de Youtube Gonzaventuras.

"Es complicado en algunas situaciones, porque no todo el mundo tiene una casa con jardín y un perro que sacar a pasear. Hay gente que tiene otros estilos de vida, que vive en furgonetas, en autocaravanas, en barcos, en coches... Y estos casos no se han contemplado mucho", apunta Ahijado, que agradece que él sí que tenía una alternativa.

También en su furgoneta, estacionada junto a la estación de esquí de Formigal (Huesca), se encuentran confinados Samuel Chico y Samara Cerezo, dos madrileños que recorren el mundo y se dedican a trabajos temporales en el sector turístico.

Acaban de perder su empleo en la estación de esquí y, tras explicar a la Guardia Civil que su vehículo es su casa, les han permitido quedarse en un área de autocaravanas del Pirineo, pero sin bajarse de su furgoneta "para nada", cuenta Samuel en una entrevista con Efe.

"De hecho, nos echamos a suertes el ir a tirar la basura al contenedor para poder salir un poco", asegura el madrileño, que afirma que sufren "dolores de espalda", pues para ellos la vida en la furgoneta "es perfecta", pero enfocada a estar mucho tiempo en la calle. No obstante, ahora "es bastante incómodo", ya que, aunque el suyo es un vehículo grande, con cuarto de baño, en el que se pueden poner de pie, son dos personas las 24 horas del día en "tres metros cuadrados".

Creadores de contenido en el canal de Youtube "The Walking Travel", pasan ahora su jornada editando vídeos viejos para su público, tras ver frustrado el sueño para el que llevan ahorrando todo el invierno y que iban a cumplir este mes de abril: irse a vivir a Canadá un año y medio.

"Ahora durante la cuarentena nos hemos quitado de la cabeza el hacer proyectos de viajes porque no tenemos ni idea de lo que va a pasar", relata Samuel que, con "mucha incertidumbre" y sin esperanza de encontrar otro empleo por el momento, espera que se aflojen las restricciones del estado de alarma y a partir del 2 de mayo puedan salir a hacer un poco de deporte. "Eso ya nos daría la vida", concluye. EFE.