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Médicos chinos asisten a colegas de 30 países en una alianza nacida en España

  • Escrito por Alba Gil y Jordi Ferrer
  • Publicado en Crónicas

Como una modernizada Ruta de la Seda, en los últimos meses se ha establecido un flujo entre China y España que no se limita al material sanitario: un grupo de voluntarios, muchos de ellos hijos de emigrados chinos, ha alumbrado una "alianza" digital que facilita el intercambio de información a más de mil médicos de 30 países.

La iniciativa, que surgió como un simple grupo de mensajería en la plataforma WeChat, una de las más populares en China, aglutina actualmente a alrededor de 150 traductores y a medio centenar de profesionales de la sanidad del gigante asiático que prestan su colaboración desinteresada en abierto a través de internet.

Entre sus promotoras se encuentran varias jóvenes que llegaron a España con sus padres de pequeñas o a través de algún programa de intercambio universitario y que, con los años, se han convertido en profesionales de la consultoría o el comercio internacional.

Tras conocer, desde la distancia, el confinamiento y las penalidades por las que atravesó China con el primer brote de coronavirus, decidieron colaborar de forma activa con su país adoptivo.

DE UNA DONACIÓN PUNTUAL A UNA RED INTERNACIONAL

"La verdad es que no sabíamos que España iba a tener esta explosión (de COVID-19) tan grande", asegura a Efe Chengcheng Li, la fundadora de 'Alianza de voluntarios China-España contra el coronavirus' e investigadora de IESE Business School de Barcelona, todavía asombrada por el alcance del proyecto.

Según Chengcheng, todo comenzó a principios de febrero con una donación de 15.000 mascarillas FPP2 a hospitales alemanes, italianos y españoles, entre ellos el Príncipe de Asturias, el Puerta de Hierro, el Clínico, Bellvitge o el Vall d'Hebron, un gesto que propició que decenas de médicos contactaran con ella para pedirle "ayuda". Poco después, ya habían exportado EPI, gafas, mascarillas y guantes de China, una tarea que -afirma- hace solo "por amor y solidaridad" con el país que la acogió.

"Empezamos de forma informal, poniendo en contacto a médicos chinos -a los que conocían por donaciones que hicieron a Wuhan y otras ciudades afectadas- con otros españoles, para que pudiesen preguntar sobre el coronavirus. Nosotros nos encargamos de traducir las preguntas y las respuestas", explica, por su parte, Mónica Wu, otra de las responsables de esta plataforma.

Sin embargo, este grupo de mensajería, que nació como un simple "call center", "se volvió caótico tras cientos de mensajes e intervenciones cruzadas, de modo que fue necesario establecer un flujo organizado de trabajo a partir del 14 de marzo", añade Estela Li, coordinadora de la iniciativa.

Desde entonces, este sistema de intercambio de información cuenta ya con varios grupos integrados por equipos de traductores profesionales y voluntarios que han canalizado más de 400 preguntas procedentes de sanitarios de 30 países.

Así, mientras unos traducen, otros clasifican las preguntas y las dirigen a los profesionales que tienen capacidad para responderlas, a la vez que otro equipo de médicos chinos pero residentes en España -y que dominan ambas lenguas- colaboran en la supervisión de las respuestas y afinan con el lenguaje especializado.

Además, organizan seminarios en línea con especialistas de Wuhan, Pekín y otras ciudades chinas que permanecen "en primera línea de fuego frente al coronavirus" y que abordan diversos asuntos relacionados con esta pandemia, desde tratamientos farmacológicos, hasta métodos de prevención o experiencias previas de "desescalada" y transición hacia la normalidad.

EL OBJETIVO: AYUDAR A LOS VERDADEROS "HÉROES"

Todo ello, sin apoyo económico alguno: "Tampoco lo hemos pedido, no lo necesitamos. Trabajamos de forma voluntaria y nuestra principal inversión es el tiempo", asegura Wu, quien añade que el incremento de participantes y la cantidad de consultas demuestran que "resulta útil" y las animan a "mantener un nivel muy alto de calidad en la información".

Al principio, las dudas se centraban en aspectos básicos -cómo se protegen los médicos chinos, cómo previenen el contagio o desinfectan las ambulancias-, pero poco a poco la red ha ido abordando cuestiones más técnicas, como tratamientos o diagnósticos.

"Los médicos chinos creen que los profesionales sanitarios están muy cualificados y subyace la sensación de que tienen una gran ética profesional, entrega y sacrificio", añade Estela Li.

Pero aún no hay respuestas rotundas a las cuestiones que preocupan a la sociedad española, como la supuesta inmunidad tras haber sanado del coronavirus: "La sensación general es que es demasiado pronto, que hay que esperar al menos un año", detallan estas voluntarias a partir de los datos que manejan.

Ambas se mantienen, además, ajenas a las críticas que afloran desde diversos puntos del planeta hacia su país por la supuesta opacidad en la gestión de la crisis. "A nosotras lo que nos genera malestar es la cifra de fallecidos, eso es lo que queremos cambiar.

Queremos volver a las calles, a tomar una copa en un bar sin tener que llevar nuestro vaso", afirma Li. Por eso, no dudan en recalcar que "los médicos son los verdaderos héroes": "Solo tratamos de ponérselo más fácil para que puedan salvar vidas. Seguro que cada voluntario tendrá su opinión sobre lo que se dice sobre China, pero no hablamos de eso. Las palabras no van a sacarnos de la pandemia, la solidaridad y la ciencia quizá ayuden". EFE.