Quantcast
ÚNETE

Nuria Cruz (psicóloga): "La recuperación emocional siempre cuesta más"

  • Escrito por Pablo Sebastián Segura
  • Publicado en Crónicas

El COVID-19 no es como una inundación para la que hay un protocolo de actuación, pero "el ser humano tiene un potencial tremendo" y "una capacidad increíble para sobrellevar situaciones extremas", asegura la psicóloga Nuria Cruz, que también advierte de que "la recuperación emocional siempre cuesta más".

Nuria Cruz y su hermana Ana Cruz, ambas psicólogas sanitarias especializadas en trastornos de ansiedad, fundaron en 2005 el Instituto Aragonés de la Ansiedad, que como la mayoría de centros similares ha visto modificada tanto cualitativa como cuantitativamente su forma de prestar servicio.

Así, mientras sus sesiones online eran la excepción, ahora han pasado a ser la norma, lo que ha provocado que haya disminuido su volumen de trabajo, pues no todo el mundo dispone en sus casas de la intimidad necesaria para explayarse con libertad, de los recursos técnicos y también hay un "freno mental", explica Nuria Cruz en una entrevista a EFE.

De los casos que llevaban, los que se han agravado durante la crisis sanitaria son aquellos relacionados con trastornos de ansiedad por enfermedad, lo que comúnmente conocemos como hipocondría. Estos pacientes presentan miedo al contagio, están continuamente conectados con toda la información sobre el número de infectados o de fallecidos, se toman la temperatura varias veces al día e incluso somatizan los síntomas del coronavirus.

En el otro extremo, los que están relativamente bien en casa y concentran el miedo en la desescalada, en la vuelta a la normalidad, que se da sobre todo en aquellos que estaban ya "muy quemados" en su trabajo; o los sanitarios, que prácticamente han "desaparecido" de las consultas, probablemente porque "no tienen tiempo ni para estar mal".

En otros aspectos no piensa que la pandemia haya cambiado sustancialmente nuestra gestión del día a día, con la única diferencia de que "nos llenamos de tropecientas actividades, pero online". Esto no es "ni bueno ni malo", remarca Cruz, quien añade que "el silencio nos da pavor" y que "el descanso es algo que le cuesta al ser humano", pero que eso es anterior al coronavirus.

Aconseja también "por salud mental" filtrar la enorme cantidad de información que nos llega por multitud de canales, que además puede sugestionar, y recuerda que ese filtrado está en cada uno de nosotros.

Las hermanas Cruz se hacen eco en su cuenta de Instagram (@seamosfelices2.0), que utilizan como canal de divulgación, de cómo el "varapalo" del confinamiento está favoreciendo la reflexión y está obligando a muchos a plantearse qué cosas no queremos que vuelvan a nuestra vida, a salir de una "falsa sensación de confort".

En cuanto a la desescalada, que comenzará con los niños, coincide en que "se tiene que empezar por algún lado", aunque duda de que sean los menores los más vulnerables. En su opinión, "en cada franja de edad hay gente más o menos vulnerable" y, como ejemplo, compara a una familia que vive en una casa con jardín -obviamente menos vulnerable- con otra que está en un piso de 40 metros cuadrados con sensación de "asfixia". Mentalmente es positivo para ellos y para todos, pero insiste en que el bienestar de los niños recae en buena medida en los padres.

La psicóloga destaca también, dentro del discurso público, esa apelación a la responsabilidad de cara a volver a una nueva normalidad. Porque será "otra normalidad", subraya, donde la gestión política, económica y social tendrá mucho que ver en la percepción de seguridad de la población.

En ese sentido, Cruz se muestra convencida de que esta pandemia va a marcar "un antes y un después" y no es escéptica y confía en el ser humano, en su evolución y en que esta crisis nos sirva para crecer en positivo. Una vuelta a la "normalidad" que será mucho más complicada para personas que presentan patologías como la agorafobia que, además del miedo al contagio, suman un riesgo más.

Sujetar las emociones, no alimentar el miedo sino sostenerlo y poner el foco en todo lo que ayuda a serenarse, porque la mayoría de los miedos no surgen por la propia situación que vivimos sino por "lo que pensamos que va a ocurrir", y la mente alimenta ese miedo buscando información que corrobore sus ideas.

Por ello, con mucha paciencia, con apoyo del entorno y con ayuda profesional, recomienda sujetar esa mente y sostener esa emoción. Por último, de cara a ese primer mundo postcoronavirus -sin abrazos, sin bares, sin viajes, sin conciertos o sin fútbol tal y como lo conocíamos- y la pregunta de si "eso es vida", Nuria Cruz responde tajante que "vida es todo" y que el dolor también forma parte de la vida.

Lo que sí que ocurre es que el ser humano es un ser social, programado genéticamente para el vínculo afectivo, que se alimenta del contacto físico. Esto, a su juicio, pone de relieve "lo imprescindible que es el afecto", la importancia de lo emocional y de la expresión afectiva, algo que no se valoraba lo suficiente hasta ahora, ni siquiera en la educación donde primaba lo intelectual frente a lo emocional.

Sin embargo, recuerda, el ser humano es primitivamente emocional y la razón vino después en la evolución. "Que nos quiten esto no es la vida que deseamos, pero vida es todo", concluye. EFE.