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El yoga, una ayuda para gestionar el miedo durante el confinamiento

  • Escrito por María Alonso
  • Publicado en Crónicas

Los fenómenos mentales tienen una expresión física, alteran la respiración y generan tensión o placidez. Tomar conciencia de la postura corporal y cambiarla mediante prácticas como el yoga facilita detectar emociones como el miedo y ayuda a gestionarlo también durante el confinamiento.

El filósofo, profesor y presidente del Instituto Andaluz de Yoga, Joaquín G. Weil, ha destacado, en una entrevista con Efe, la importancia de ser conscientes del cuerpo y de la mente. “Si sientes miedo y no reparas en su existencia, ¿qué haces? Corres al Mercadona a comprar papel higiénico”, explica.

Pero como asegura, el miedo es una emoción que se puede gestionar. Señala que el primer paso es detectarlo y, para ello, podemos fijarnos en la posición del cuerpo. Según el experto, los estados negativos, entre otras cosas, abaten la posición física.

De esta manera, por ejemplo, un porte físico erguido va íntimamente va asociado a un estado de energía y optimismo. Puesto que los estados emocionales afectan a la postura corporal y la respiración —ejemplos evidentes son cuando lloramos o reímos—, explica que, si con el yoga trabajamos de un modo consciente sobre ellos, se produce un efecto positivo en nuestro estado anímico.

“Si invertimos el orden causal y cambiamos esas posturas mediante los ejercicios de yoga, por un lado promovemos estas cualidades que están asociadas a esas posiciones físicas pero, por otro, también movemos la emoción en el sentido de que la ponemos bajo el foco de la consciencia”, indica. En este sentido, resalta el “doble beneficio” que supone esta práctica.

A la necesidad física de movimiento —que se ha visto limitada como consecuencia del confinamiento— se une la parte mental de ser conscientes de las emociones y aumentar el conocimiento sobre nosotros mismos.

Weil considera fundamental cuidar el lado emocional y asegura que ejercicios como los del yoga son muy útiles porque ayudan a vencer, además del miedo, las dificultades que supone aceptar los cambios que ha provocado la crisis generada por el COVID-19. “La parte más meditativa del yoga implica el aceptar con ecuanimidad”, afirma.

“Cuando nos metemos en la perspectiva de meditación, que es aceptar la realidad tal cual es sin ni siquiera juzgarla, se hace más llevadero aceptar el cambio”. En relación a cómo ha afectado el coronavirus al mundo relacionado con el yoga, el presidente del Instituto Andaluz de Yoga cuenta que desde que se decretó el estado de alarma, el interés por esta disciplina parece haber aumentado y muchas personas se han asomado a ella por primera vez.

A su juicio, esto se puede deber a dos factores: por un lado, que por regla general las personas disponen de más tiempo y, por otro, que el hecho de que las rutinas hayan cambiado puede hacer que se sientan nuevas inquietudes que lleve a la exploración de actividades diferentes.

De la misma manera que ha ocurrido en la mayor parte de los sectores, afirma que la situación laboral de los profesores de yoga ha cambiado, aunque algunos se están intentando adaptar. Precisa que la forma más lógica ha sido usar los medios virtuales para poder seguir desarrollando su actividad profesional y económica.

“Es la única opción que queda”, comenta. Ahora conviven las clases gratuitas con las de pago. Bajo su punto de vista esto no tiene por qué suponer un problema, ya que, como recuerda, este doble sistema convive en otros sectores como la prensa o algunas plataformas de películas. Por tanto, también en el yoga, ambos modelos pueden convivir. EFE.