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Comité bioética: "Tener una vacuna no útil por correr es el verdadero problema"

  • Escrito por Carmen Rodríguez
  • Publicado en Nacional
El presidente del Comité de Bioética de España, Federico de Montalvo.EFE/Zipi El presidente del Comité de Bioética de España, Federico de Montalvo.EFE/Zipi

El mundo vive una carrera en pos de una vacuna para la Covid-19, pero el presidente del Comité de Bioética de España, Federico de Montalvo, advierte de que hay que saber equilibrar los riesgos porque correr para tener una vacuna que no sea útil es el verdadero problema.

De Montalvo, que ha pasado el coronavirus y recuerda que ha sido duro, dice a Efe que durante una pandemia la bioética no tiene que ser un obstáculo, pero sí protagonista.

Pregunta: ¿Cómo se encuentra usted?

Respuesta: Supuestamente estoy curado, pero ha sido duro. Yo he sido enfermo de cáncer, o sea que ya tengo experiencia, pero esto ha sido duro porque ha sido diferente. La primera sensación es un poco como de apestado y de culpable de haber podido contagiar a otros y, luego, la sensación de vulnerabilidad absoluta, porque no sabes si el entorno puede responder, aunque no sea por culpa suya. Se vive pensando que, a lo mejor, uno va a necesitar un medio asistencial y no se lo van a poder dar.

P: La ciencia está en una carrera en pos de una vacuna contra el coronavirus. ¿Desde el punto de vista de la bioética las prisas son buenas?

R: El problema que tienen las prisas es que toda investigación en medicamentos, en una vacuna, exige una metodología para que sea eficaz y no tenga efectos secundarios, pero es verdad también que hay requisitos éticos que en la situación actual podrían, en cierto modo, flexibilizarse. Yo creo que la ética está para garantizar los derechos de las personas, pero también para aportar soluciones, no para ser un obstáculo. Hay que tener en cuenta el contexto.

P: ¿Tomar atajos puede crear más problemas que los que se quieren solucionar?

R: El problema es la eficacia del medicamento, normalmente hay una metodología y con ella se llega a garantizar que el medicamento funciona. Unos de los problemas que vamos a tener ahora es que, para contrastar si ese medicamento o vacuna va a funcionar, hay que compararlo con un grupo de control, que toma un placebo. Aquí lo que se plantea es si podemos hacer investigación sin grupo control. En principio, ya ha habido instituciones que han dicho que en estos casos sí.

Hay que saber equilibrar los riesgos porque correr para tener una vacuna que luego no es útil, ese es el verdadero problema. La investigación no es que tarde porque haya unos requisitos legales o éticos, sino porque metodológicamente lleva su tiempo. Tardar seis meses en sacar algo ineficaz es peor que, a lo mejor, tardar once meses y que sea eficaz.

P: Algunos investigadores internacionales han sugerido usar vacunas experimentales en jóvenes y luego infectarlos, para intentar acortar pasos. ¿Qué diría la ética?

R: Habría que valorar muy bien que el consentimiento informado sea realmente libre, porque en ocasiones, aunque ya hay varios protocolos que no lo permiten, son becarios, ayudantes, alumnos. Si realmente son voluntarios y se adoptan las medidas máximas de control para protegerles sí sería posible. De hecho, el estudio de medicamentos en personas sanas se hace, pero siempre controlando y minimizando los riesgos.

P: En una pandemia la bioética es más importante que nunca?

R: Precisamente la bioética se crea para estos momentos. La bioética no cobra solo sentido en los momentos de pandemia, pero si en esos momentos desaparece, entonces, para qué la tenemos. La bioética no tiene que ser un obstáculo, pero tiene que ser una protagonista.

P: En estos momentos no todos los enfermos parecen tener el mismo acceso a los recursos disponibles. ¿Qué normas debería haber?

R: En el Comité de Bioética de España publicamos un informe sobre la priorización, teniendo en cuenta lo que había dicho la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica, que sacó un informe que generó algo de alerta, sobre todo entre las personas con discapacidad, porque hablaba de unos criterios de utilidad social, lo que podía suponer que a las personas con discapacidad o incluso a las personas ancianas que no se les atendiera. En nuestro informe decimos que los dilemas éticos y la priorización es común en el sistema sanitario, lo que pasa es que ahora mismo la situación es más extrema y más trágica. Ante esta situación es importante que tengamos criterios de priorización uniformes a nivel nacional, que luego se adapten en cada comunidad y en cada centro, porque lo que no tenía sentido es que a una persona de 70 años se le atendiera en una comunidad con un respirador y en otra no. Lo que rechazamos es el concepto de utilidad social, que nos parece muy peligroso, porque puede llegar a excluir de la asistencia a personas, por ejemplo, con discapacidad.

P: ¿Que otro aspecto le preocupa en este momento?

R: Una cosa muy importante es que a los sanitarios hay que darles también tranquilidad legal, ese es un problema ético de calado. Hay muchos sanitarios que ahora no están trabajando en su especialidad, en un marco de medicina crítica. Para esos sanitarios habría que emitir algún tipo de declaración institucional que les diera cobertura legal, es decir, que los poderes públicos admitieran que toda decisión que tomen se va a considerar que es correcta, hay que darles tranquilidad en la toma de decisiones.

P: ¿Y cuándo llegue la vacuna?

R: Una vez que tengamos una vacuna y hay que ver cómo se gestiona. Vacunar primero a los sanitarios y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado lo veo prioritario, luego que se pueda vacunar antes a unas personas u otras también hay que valorarlo. EFE.